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Texto y Foto: Carlos García

En junio del 2006 el productor …

Desafiando a la fama

Texto y Foto: Carlos García

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En junio del 2006 el productor argentino Guillermo Guille apostó por un programa poco original y que además ya había sido trabajado en nuestro país: “Desafío y Fama”, un reality musical cuyo fin era buscar talentos juveniles en las categorías de canto y baile. Hoy han pasado más de dos años y el pequeño programa de bajo presupuesto que se inicio en canal 13 dio el salto a Panamericana Televisión y va llegando al final de su tercera temporada.

PRIMERO ELLOS

¿Dónde se inicia esta manía por los realitys musicales que se ha esparcido por todo el mundo? La respuesta está en Inglaterra, tierra de Los Beatles, de la reina Isabel y de Shakespeare. Fue a finales de los noventa que el empresario musical Simon Fuller, viendo el boom de los reality shows, creó un proyecto musical que buscara chicos con talento para la música pop en base a este formato. Fue un éxito total. La inclusión de nuevas formas de interacción del público como las votaciones por mensaje de texto (sistema nunca usado hasta el momento), llamadas telefónicas y vía la página web del programa hicieron que los fans se enganchen con sus participantes favoritos.

El éxito de los ingleses dio cabida a una franquicia multinacional. La más conocida es la versión americana, “American Idol”, que aun se mantiene en pantallas y va rumbo a su octava temporada. Los jurados de este programa son el manejador musical Simon Cowell, la cantante Paula Abdul, el también cantante Randt Jackson y la compositora Kara DioGuardi, quien recién se incorporo al programa en la octava temporada.

Entre las figuras que alcanzaron la fama gracias a este programa, que por estos lares es la versión más conocida ya que es transmitida por un canal de cable, se encuentran cantantes de la talla de Kelly Clarkson, ganadora de premios como el Grammy y los MTV Music Awards; Carrie Underwood, ganadora de dos premios Grammys; y Jennifer Hudson, quien además ganó un Oscar por su participación en la película Dreamgirls.

Esparcida por todo el mundo, esta franquicia está presente en Latinoamérica (Latin American Idol), Australia (Australian Idol), Grecia (Super Idol), Francia (Nouvelle Star), Bulgaria (Music Idol), Brasil (Idolos), el mundo Árabe (Super Star), etc. La estrella más reciente en darse a conocer gracias a este tipo de concursos de talentos es Paul Potts, un inglés aficionado a la ópera y cuya vida no había sido muy agradable que digamos. Fue descubierto gracias al concurso “Britain’s got talent” (“Inglaterra tiene talento”). Con su voz dejó boquiabierto a Simon Cowell y al resto del público presente.

LOS PERUANOS TAMBIÉN TIENEN TALENTO

A nuestro país no llegó la franquicia Idol, pero si se copió el formato. Programas como “Superstar”, bajo la conducción de Rebeca Escribens en canal 5; “Camino a la Fama”, vía ATV que fue conducido por Ernesto Pimentel y finalmente “Pop tu sueño” en canal 2. De todas estas producciones la más exitosa fue la de Panamericana.

Superstar fue muy criticado por ser casi una imitación de la versión americana. Quizá por eso Guille, un viejo zorro de la televisión que trabaja desde hace mucho en el Perú, pensó en darle nuevos aires al formato del reality musical y hacer variaciones con respecto a los programas anteriores. Fue así que “Desafío y Fama” además de buscar talentos en canto se lanzo a buscar bailarines.

Bajo la conducción de Cristian Rivero el programa tuvo como jurado de las dos primeras temporadas (o generaciones) a Oswaldo Cattone, Pachi Valle Riestra y Cecilia Bracamonte. Ellos coronaron en canto en la primera temporada a Javier Arias y en la segunda a Jeremy Gómez. En baile el primer ganador en la historia del programa fue Raúl Romero, mientras que en la segunda temporada gano Pedro Ibáñez (ambos participaron en el musical “Mas Mezcla” de Vania Masías).

El programa a lo largo de la actual temporada ha contado con la presencia de reconocidas figuras del canto nacional. Eva Ayllón, Gianmarco, Bartola, Willy Rivera, MC Francia, Skandalo, Isabel Iñigo y la orquesta Camagüey. También se dio el lujo de tener en su set a Gisela Valcárcel dándole consejos a los participantes sobre cómo llegar a sobresalir en el mundo del espectáculo.

“Desafío y Fama” tiene un formato largo y -me arriesgaría a decir - estresante para los concursantes. Estos, semana a semana enfrentan un desafío en cada una de sus categorías, los que salgan vencedores de este reto integrarán la zona de los elegidos mientras que los perdedores irán a una zona de riesgo en la que se enfrentaran entre sí para recuperar su lugar como elegidos. Los que no superen esta instancia pasaran a un día de eliminación, en el que un participante le dirá adiós a la competencia y a su sueño de conseguir la fama.

La decisión no es solo del jurado sino también del público, pues este con sus votos apoya a su favorito y tiene la opción de salvarlo.

Como muestra de lo que un participante busca en este tipo de concursos tuve la oportunidad de sentarme a conversar con un cantante y

Texto: Víctor Núñez
Foto: Radio Melodía

El 2008 será recordado por varios …

Danzando al ritmo de la Señito

Texto: Víctor Núñez
Foto: Radio Melodía

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El 2008 será recordado por varios acontecimientos de diversa índole: la muerte de Constantino Carvallo, la clasificación al Mundial de Vóley Sub – 17, los Juegos Olímpicos, el gol de Johan Fano, y claro, el regreso de Gisela Valcárcel, la otrora “Reina del mediodía”, la “Señito” para los más cariñosos. La rubia ha vuelto por la puerta grande al panorama farandulero de nuestro vilipendiado y amado Chollywood. ¿Fórmula? Ninguna novedosa. Simplemente emular el formato ya elaborado por el fabricante de las famosas telelloronas mexicanas para amas de casa, Televisa.

“Bailando por un sueño”, como su propio nombre lo indica, es un programa que se rige bajo la mecánica del tratar de ser un as en la pista de baile con el propósito de salvar a un familiar de una enfermedad. Así como se lee, a secas.

El morbo reside en que, obviamente, el “Soñador” no baila solo, sino que es acompañado por un “héroe” que viene a ser un personaje de nuestro variopinto Círculo Chollywoodense.

De esta manera, para la primera temporada se contó con las descollantes performances de Micky Rospigliosi, Carlos Alcántara, Karina Calmet, Sergio Galliani, Gabriel Calvo, Evelyn Ortiz, Tracy Freundt, Arnie Hussid, Marisol Aguirre, Lucy Bacigalupo, Karla Kassos, Adriana Zubiate, y claro, el “Puma” Carranza, quien con su baile del “calambrito” hizo carcajear a más de uno. Como se aprecia, se llamó a perro, pericote y gato: pasó por la noche de gala de los sábados un comentarista deportivo, un actor, una actriz cómica, una modelo, y hasta un ex - capitán de fútbol.

Dicen que, a veces, hay que hacer de tripas, corazón; y aquí no hubo excepción. La rubia aprovechó el contexto en el cual se desenvolvía el capítulo más ardiente de la novela Tula Rodríguez - Javier Carmona. Bastó con que su primer ademán al entrar al set fuese una palmada al suelo como diciendo: “aquí estoy, contra viento y marea”, y al ritmo de “Que levante la mano” edificó lo que hoy en día es, el programa de más audiencia del canal del broadcaster Genaro Delgado Parker.

Pero vayamos al programa en sí y no nos perdamos por sinuosos senderos. Los géneros que hicieron vibrar y bailar a estas trece parejas fueron para todos los gustos y colores. El primer programa salió al aire el 7 de junio del presente año y tuvo a la cumbia como género de gala. Esta cumbia cantada por unos y otros, y desdeñada por algunos hizo que “El Embrujo”, “El Tao Tao”, “Los hombres son una basura”, “Pasito Tun Tun”, “La Culebrítica” y otros temas que andan de combi en combi no estén de lado y tengan su lugar en el programa.

Pero si hay cumbia, tiene que haber salsa, y qué mejor que la salsa dura, aquella de las que se bailan en salón y con saoco. Temas como “Llorarás”, “Cali pachanguero”, “La noche”, “Un verano en Nueva York” hicieron poner a prueba las dotes histriónicas tanto de los soñadores como de los héroes. Y es, a partir de aquí, que una figura se erige y se destaca sobre las demás: Carlos Alcántara demostró, lejos, que era quien mejor demostraba sus habilidades sobre la pista de baile, al igual que tenía una compenetración única con su pareja de baile, Carolina Guerra.

Para que un programa sea un buen producto, deben funcionar todas sus partes, y es aquí donde entran a tallar los Jueces del mismo. ¿Qué tenían en común un productor de televisión, una actriz, una bailarina y un maquillador? A primera vista, nada. Pero luego vemos que Teddy Guzmán, Pachi Valle Riestra, Joaquín Vargas y Carlos Cacho ejecutan los papeles de “buenos” y “malos” como en una obra de teatro. Existe el exigente, el que califica de manera austera, el que establece empatía con los concursantes, el que emite comentarios metafísicos sacados de un Lexus.

El 23 de agosto fue la final de la primera temporada, resultando ganador el ex Pataclaun conjuntamente con su soñadora, la guapa Carolina Guerra. Si bien era previsible la coronación de Alcántara, los momentos finales en los cuales se iba a nombrar al ganador (entre las caras nerviosas de Adriana Zubiate y su soñador) se respiraba una atmósfera de tensión. El programa finaliza con la entrega del trofeo a la muchacha, quien es alzada en hombros por sus compañeros, mientras derrama lágrimas de alegría, al mismo tiempo que la rubia Valcárcel anunciaba su segunda temporada para el siguiente sábado con nuevos soñadores, con nuevos héroes, con nuevos sueños. Sólo faltaba la añeja, pero siempre vibrante “We are the champions”. Mejor postal, imposible.

En un país como el nuestro, en donde el chisme reina y las señoras de las esquinas andan cuchicheando sobre qué está pasando en el barrio, los comentarios no se hacen esperar, sobre todo de un personaje como el de Gisela Valcárcel, “la seis puntos”. Es aquí donde entra a tallar Beto Ortiz. Este es un periodista particular, de esos que o bien lo amas, o bien lo detestas. No hay medias tintas. Si bien posee una pluma “piraña”, como el mismo se autodefine, también es piraña en la televisión.

“El baile de Adriana Zubiate está editado” era lo que pregonaba el rollizo periodista. “Y yo tengo las pruebas para afirmarlo”. Fue así como Ortiz empezó a revelar que existió una edición prueba específicamente para el baile de la final en la cual la morena Zubiate estaba inmiscuida.

Humberto Ortiz siempre se caracterizó por orquestar escándalos de menuda trama, “se te encogieron las boloñas” es su arenga más célebre en lo que va de su incursión en la televisión. Su beso apasionado con la otrora amiga y confidente, y también colega, Magaly Medina, su puesta en escena de su propia discoteca en Iquitos “Papá Piraña” en la cual se mostraba con el cabello pintado de un celeste eléctrico y con muchos más kilos de sobrepeso, arropado con esas camisas hawaianas, dignas de personajes kitch (insértese aquí a célebres nombres como Monique Pardo, Mario Poggi, Susy Díaz, Abelardo Gutiérrez “Tongo”, Pablo Villanueva “Mecochita” y “Mero Loco”).

Luego de su exilio obligado en Miami por casos de abuso sexual a menores de edad, Ortiz afirmó que iba a cambiar. Y cómo cambió. Hizo público su gusto por Paolo Guerrero, y regresó a la pantalla chica, primero con un programa de entrevistas en el canal del Hermanón, en el cual sólo bastaba dos mentes para entretenerse entre sí y para entretenernos. Y luego tenemos a “Enemigos Intimos”, claro.

Pero no nos vayamos por las ramas de nuevo. Los más de quince de años de experiencia en la televisión hacen que la mujer salida de La Victoria ya sepa cómo es el negocio en la caja boba. Al final, el programa sigue viento en popa, y ya va por su segunda temporada, ¿Se emitirán más temporadas? ¿Seguirá liderando el rating de los sábados por la noche? No lo sabemos, ni lo sabe la misma Gisela. Lo cierto es que este año, la Señito podrá afirmar que si bien no tuvo suerte en el amor, sí en los negocios, y en la pantalla chica.

Texto: Ronald Cotaquispe
El domingo 7 de septiembre, aparece en el …

La semana del periodista

Texto: Ronald Cotaquispe

El domingo 7 de septiembre, aparece en el diario Correo una nota con el titular “Separan a general EP (Ejército Peruano) por mantener relaciones íntimas en cuartel”. Según ésta, el comandante general de esa institución, Edwin Donayre, emitió un comunicado donde afirma que el general Luis Alberto Sánchez ha sido destituido de su cargo por haber incurrido en la falta que el titular denuncia. A Américo Zambrano, jefe de investigación de Caretas, le causó interés el incidente y decidió indagar más por su cuenta.

El lunes, Zambrano empezó a hacer llamadas al personal del ejército y a conversar con algunas autoridades castrenses. A las 8 p.m. del día martes, cree tener información importante y se la presenta a Marco Zileri, director de Caretas. Él le acepta el tema y decide que tendrá tres páginas en la próxima edición. Una hora más tarde, Zambrano se toma un descanso y decide salir a comer al restaurante KFC que queda en Jirón de la Unión. Cuando caminaba por la iglesia La Merced de regreso a la editorial, recibe una llamada a su celular de trabajo. Contesta y por la auricular escucha: “concha tu madre, te gusta pasear”. Zambrano se queda extrañado un momento. Luego, vuelve a la editorial y conversa sobre lo ocurrido con un par de colegas.

Al día siguiente, Zambrano recibe otra llamada. Contesta y escucha el mismo insulto de la vez pasada. Entonces, consulta con un amigo que trabaja en la compañía de telefonía celular Claro. Él le sugiere que no conteste las llamadas que aparezcan como “número privado” (hechas desde teléfono público) para así obligar a los facinerosos a que lo llamen desde un teléfono cuyo número pueda ser registrado. Pero, añade que para acceder a los números se requeriría, además, una orden judicial. Por tanto, Zambrano deja a un lado la idea.

El jueves 11 de septiembre, aparece en Caretas el artículo de Zambrano titulado “Guerra sin cuartel”, en el cual afirma que el comunicado que mencionó el diario Correo es falso y que todo habría sido parte de un hostigamiento contra Luis Alberto Sánchez por parte de Donayre. A las 11 p.m. de ese mismo día, Zambrano recién había llegado a su departamento en La Molina. Se disponía a sacar afuera a su perro, Marán, como era su costumbre a esa hora. Ambos bajan las escaleras del edificio hasta llegar a la entrada. Zambrano abre la reja y Marán sale rápidamente. Pero, en vez de ir de frente en dirección a la calle, el animal voltea, quedando paralelo a la reja. Ahí, en un rincón, el perro encuentra un bocado dejado en el suelo. Lo come e inmediatamente empieza a convulsionar y a arrojar espuma por la boca.

Zambrano llama por teléfono a un amigo y le cuenta lo que sucedía. Él le sugiere que lleve a la mascota a la posta médica más cercana. Efectivamente, lo lleva a la clínica San Marcos que queda en La Molina. El médico del lugar le informa a Zambrano que el sistema neurológico de Marán está dañado a causa de algún tipo de veneno que no logran identificar. Pero le advierten que la clínica no puede recibir al perro. Zambrano se queda allí hasta las 5 a.m. del viernes hasta que por fin puede llevarse a su mascota. De vuelta a casa, Zambrano se percata que Marán no puede pararse y que apenas se arrastra. Decide llevárselo a la veterinaria Rondón que queda en Surco, donde el perro está siendo cuidado.

El sábado 13 de septiembre, Zambrano recibe amenazas similares a las anteriores: simplemente alguien lo llama, lo insulta e inmediatamente cuelga. No puede evitar contestarlas a pesar de sus precauciones. El domingo a las 2 p.m., Zambrano recibe otra llamada. Esta vez es a su celular privado, cuyo número sólo conocen sus familiares y amigos cercanos. Él contesta y por la auricular escucha la misma voz y el mismo insulto de siempre. Queda intrigado pues no imagina cómo pudieron averiguar ese número tan reservado. El lunes 15 de septiembre, le llega otra llamada con el mismo mensaje.

Texto: Lorena Chauca
Foto: Red Ticket

Aunque nos duela y aunque nos …

New Generation

Texto: Lorena Chauca
Foto: Red Ticket

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Aunque nos duela y aunque nos pique somos la generación sin mundial. Destinados por la maldita providencia a no ver a Perú de nuevo jugando una Copa del Mundo. Somos los señalados en las reuniones familiares por aquellos gordos bigotones que prefieren Pilsen a Brahma.

- No vivirán las épocas gloriosas del fútbol peruano- dirán los insufribles panzones de bigote.

Agacharemos la cabeza en silencio con la desesperanza de saber que así será. Porque aunque cada cuatro años los jingles de cerveza nos quieran vender el ‘Arriba Perú’, la selección ‘de todos’ -que es más bien la selección ‘de nadie’- se encargará de mostrarnos que existe otra manera de perder aún más vergonzosa que la anterior.

Nuestros jugadores son aquellos que juerguearon en ‘El Golf’, los que metieron mujeres cuando debían estar concentrados, los rimbombantes nombres que quedaron en el papel. De Pizarro sólo nos queda lo que hizo en el Bayern, lo que quiso hacer en el Chelsea y lo que parece que está haciendo en el Bremen. Farfán, la ‘Foquita’, nos dejó la desazón de saber que ni la educación del gran Constantino pudo enderezarlo. De Acasiete nos quedan las lágrimas de cocodrilo y del ‘Cóndor Mendoza’ los goles que nunca supo meter.

Somos los que no vieron a Chumpi, los que se perdieron el tiro libre del ‘Nene’ a Escocia, los que no conocieron al ‘Niño Terrible’ y mucho menos a Uribe. Los niños de ahora no sueñan con ser Roberto Challe porque el que conocen no es más que un borracho. Tampoco saben que ‘Jeta Jeta’ alguna vez fue el ‘Diamante Negro’ y del ‘Capitán de América’ sólo han escuchado que es corrupto. Y es que no sólo somos la generación sin mundial sino que además, somos la generación sin ídolos.
*****
Ahora sólo nos quedan las matemáticas que parecen haberse creado para el hincha peruano. Cada partido perdido implica sacar la calculadora, mirar la tabla de posiciones y suspirar. Durante lo que va de las Eliminatorias, Perú ha conseguido siete puntos de treinta posibles y en este año sólo se ha ganado un partido. Luego del escándalo de nuestras supuestas estrellas, ‘Chemo’ recurrió a los ‘olvidados’. ‘Hombres, no nombres’ decían los comentaristas y por un momento todos se ilusionaron.

Perú consiguió un triunfo frente a Venezuela con gol del resucitado Piero Alva. Por fin, gente que estaba dispuesta a dejar el alma en la cancha aunque no jugara por grandes equipos. Los jóvenes Zambrano y Chávez demostraron que podían aportar mucho y Johan Fano venía de una buena temporada en Colombia.

Luego vino Argentina, que no podía ganar sus últimos partidos. El equipo peruano hizo un excelente primer tiempo y durante el segundo se produjo un injusto gol de los gauchos. Parecía castigo de Dios. Aún jugando bien, no lográbamos un buen resultado. Y entonces, sucedió. Sólo le tomaron diez segundos hacernos creer que era posible. El ‘Loco’ Vargas le quita la pelota a Messi, se la pasa a Rengifo que se la regresa y corre desesperado empujando con el brazo a Battaglia, quien no volvió a ser convocado, y da finalmente, el pase para Fano quien ‘hizo lo que hace un 9’ (Daniel Peredo dixit): el gol.

Esa noche la mamá de Fano se desmayó, Daniel Peredo se disfrazó de Víctor Hugo Morales y un niño a las afueras del estadio se quejó frente a cámaras porque su papá lo hizo salir antes del gol. En realidad nadie se lo esperaba, el gol vino literalmente en el último minuto; lo repitieron toda la noche, toda la semana. ‘Chemo del Solar’ dijo que no se había ganado nada pero por un instante la ingenuidad me hizo creer que era posible ir al Mundial, que después de todo nuestra generación no estaba condenada y que podríamos abrazarnos a los viejos y ver juntos, otra vez, a Perú en una Copa del Mundo.

El resto ya lo sabemos. Perú viaja a Bolivia y pierde 3 a 0, va a Paraguay y pierde 1 a 0. Y claro, algunos piden la cabeza de ‘Chemo’ y otros que las vacas sagradas regresen. Nuestra generación mientras tanto sigue creyendo. Porque la fe es su mejor característica y porque además es lo único que le queda.

Por eso, me quedo con la corrida de Vargas, con el llanto de Peredo, con Fano gritando el gol, con los saltos del vecino sobre mi techo. Me quedo con mi padre y conmigo, abrazados frente al televisor gritando como antaño: ¡GOOOOOOOOOOOOOOL! ¡GOOOOOOOOOOOOOOL PERUANO!

Texto y Foto: Vanessa Saavedra

El IV Encuentro de Derechos Humanos …

DDHH: Momento de mirar al otro

Texto y Foto: Vanessa Saavedra

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El IV Encuentro de Derechos Humanos se llevó a cabo la semana del 15 al 19 de setiembre como resultado del esfuerzo conjunto de centros, institutos y unidades académicas de la PUCP y de organizaciones comprometidas con la reflexión académica y la promoción de los derechos humanos.

Este año, el tema del encuentro fue “Memoria y espacio público”. El objetivo fue analizar y desarrollar la memoria como punto de encuentro a través de la cual la ciudadanía pueda recordar, debatir y dialogar sobre el pasado. Para profundizar sobre el tema fue invitado Julián Bonder, arquitecto argentino radicado en Nueva York, especialista en el estudio y diseño de proyectos para promover la memoria colectiva en contextos de post-conflicto.

La inauguración fue el lunes 15 de setiembre a las 5.30 p.m. en los jardines del auditorio de Derecho en el campus de la PUCP. Participaron el ingeniero Luis Guzmán Barrón Sobrevilla, rector de nuestra casa de estudios y el doctor Salomón Lerner Febres, presidente del IDEHPUCP. Luego, se realizó la conferencia magistral del arquitecto Julián Bonder, reconocido por sus intervenciones en memoriales y museos de Alemania, EE.UU. y Argentina, entre otros.

Además, se ofrecieron una serie de conferencias, paneles, exposiciones y actividades artísticas durante la semana del Encuentro que, desde distintas disciplinas y miradas, buscan brindar un aporte al análisis sobre la memoria y el espacio público .

Dentro de estas actividades, se expuso la muestra fotográfica: Yuyanapaq, que es parte del conjunto documental de la CVR, la cual presenta a través de fotografías la violencia política y el conflicto interno vivido en el periodo 1980 – 2000.

Para Ricardo Guerrero, estudiante de Derecho que participó en la organización del evento, “en grandes rasgos, lo de Yuyanapaq salió bien, por lo mismo que estaba desde temprano. Las fotos son muy buenas y muchas personas se asombraban de lo que veían, otros recordaban y uno que otro desubicado preguntaba sobre qué eran las fotografías”.

Otra muestra artística fue Haciendo memoria Colectiva, muestra de los estudiantes de quinto año de Diseño Gráfico de la Facultad de Arte de la PUCP. Según Guerrero, “eran de trabajos de alumnos PUCP, que habían retratado diversas imágenes sociales.” En los trabajos se puede observar el trato de temas como la identidad cultural, el racismo, la violencia, y otros contenidos de la realidad social peruana

Los diversos eventos tuvieron lugar en el Centro Cultural de la Católica, en el campus universitario de la PUCP y en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Según Guerrero: “Los eventos estuvieron buenos, me sorprende que siendo mayores encuentros, muchos no participaran de ellos. Respecto a los que organizamos nosotros, felizmente salieron bien. Como bien sabes si bien nosotros cumplimos también tarea de difusión, pues cada organización también debe difundir su actividad. Dentro de todo salió bien, con decirte que a la presentación de Hatun Willakuy en Sociales (un día antes de que todo terminara) se llenó. La que a mi parecer fue muy buena (empezó unos minutos tarde, pero al final hubo aproximadamente 60 personas) fue la presentación del libro a Juicio a Fujimori. También estuvieron buenas las presentaciones de Andanzas.”

Actualmente siguen colocando artículos en el piso de la avenida principal de la universidad sobre derechos humanos. Son principalmente artículos de la Constitución, y aunque muchas personas no se detienen ni a leer, otros los pasan encima y algunos cuantos regresan a leer y ordenan las letras que han pisado (¿será su conciencia?).

Se habla de eso como “lo que pasó”, se quiere hacer reflexionar sobre los problemas sociales del país, siendo a mi parecer, el principal, la ausencia del estado en los sectores más pobres del país, y ese pensamiento de que “ellos” de provincia son menos que “nosotros” los de la ciudad.

Y mientras pase algo lejos, allá en su chacra, no nos molestará tanto o no lo veremos, a menos que eso mismo pase en Miraflores. Y mientras sigamos viendo como a un “otro” a aquel que no hable como nosotros -quizás hable Quechua o Aymara-, sea de la selva o la sierra pero no de una ciudad, estas actividades no servirán de nada.

Se puede buscar llamar a la reflexión dentro de la ciudad a través del espacio público, pero no sirve de nada poner un “Ojo que llora” para que la gente reflexione, mientras en muchas partes del país muchos ojos siguen llorando y nadie hace nada al respecto.

Texto y foto: Gerardo Cárdenas

El cerro San Cristóbal es el …

Viaje a la punta del cerro

Texto y foto: Gerardo Cárdenas

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El cerro San Cristóbal es el Olimpo limeño. Y si existe una escalera al cielo, no puede ser otra que el recorrido en bus del centro de Lima a la punta del cerro. ¿Cuánto cuesta un pasaje de ida al firmamento? Cinco soles. Incluye guía turístico.

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Hoy es una mañana húmeda de setiembre. Las nubes grises cubren el cielo mientras lloriquean unas tímidas gotas de garúa. Justo frente a la alameda Chabuca Granda, a dos cuadras de la Plaza Mayor, un pujante autobús se estaciona y deja que suba una veintena de bulliciosos escolares mientras las profesoras hablan con una señora parada en la vereda.

Según la tradición Un cerro con historia de Ricardo Palma, Francisco Pizarro bautizó al “cerrillo de forma cónica” el 14 de setiembre de 1536. Manco Inca, al mando de 60 mil hombres había sitiado la ciudad y sólo un milagro podía salvar a los 500 defensores españoles.

El milagro vino por cuenta de San Cristóbal, al que le encomendaron la imposible tarea de hacer crecer el río Rímac y evitar que las tropas de Manco Inca pasaran. “Por el contrario, a los españoles les bastaba encomendarse a San Cristóforo (cargador de Cristo) para vadear el río sin peligro”, relata la tradición.

El 14 de septiembre los asediadores emprendieron la retirada, que fue celebrada por los españoles con una peregrinación a la cima del cerro. Una vez arriba, Pizarro “lo bautizó con el nombre de San Cristóbal y para dar principio a la erección de una capilla puso en la cumbre una gran cruz de madera”.

Pero esa no es la que verán hoy los inquietos escolares. La luminosa cruz que se ve de noche fue puesta el 23 de diciembre de 1928, durante el gobierno de Augusto Leguía. Sin embargo, si hay algún episodio histórico digno de ser contado que tenga como protagonista al cerro San Cristóbal, ése fue en la guerra con Chile.

“La guerra empezó en abril de 1879. Para octubre del mismo año, Perú ya había perdido toda su fuerza naval, lo que le permitió a Chile tener una movilidad cómoda a través del mar peruano”, narra el historiador Iván Hinojosa. La resistencia limeña fue a través de reductos, en donde la propia población civil intentó defender la ciudad.

“Hay fotos en las que se ve artillería en el Cerro San Cristóbal”, cuenta Hinojosa. Este importante despliegue estaba encargado de proteger la zona norte de la ciudad. “Lo malo es que los chilenos entraron por el sur”, ultima el historiador. El resto es historia conocida.

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Miriam, la señora que conversaba con las profesoras, nació y creció en el cerro San Cristóbal. Trabaja en turismo al cerro desde que el negocio inició en 1997. “Antes al cerro San Cristóbal se le conocía como ‘pampita de medio mundo’ por lo peligroso y desolado. Ahora es ‘el mirador’. Es un destino turístico”, cuenta Miriam mientras esperamos el próximo carro, el que me llevará hasta la cruz que ilumina las desvariadas noches limeñas.

El bus llega al paradero, me siento al lado del conductor, un grupo de escolares toma la parte trasera del carro y unos cuantos turistas se atrincheran detrás de mi asiento. Arrancamos.

La subida toma poco menos de media hora. El chofer luce serio e imperturbable y la joven guía tiene la increíble capacidad de hablar más rápido de lo que avanza el carro. Lástima que la velocidad de sus palabras hagan imposible la comprensión de lo que dice. Cruzamos el río Rímac, seguimos por el paseo de aguas y entramos a la cuesta que nos llevará al cielo.

A medida que subimos, empiezo a contar las catorce cruces que marcan el camino a la cima. Sirven de guía a los feligreses que celebran la semana santa. Pero algo llama mi atención, además de los perros adormecidos por el hambre y la estrechez del sinuoso camino al lado del barranco: los protectores metálicos al borde de la pista están seriamente dañados y salidos de su lugar.

-¿Cuántos carros se han caído? -pregunto al chofer mientras el carro bordea una curva cerrada.
-Ninguno -responde, sin voltear el cuello. Su mirada está fija en el camino, no se puede desconcentrar en un camino más o menos peligroso como este- Nunca.
-¿Y por qué los protectores están así? -insisto.
-Ah… Debe ser por la cantidad de gente que viene en semana santa -responde, otra vez, sin despegar sus ojos de la pista.
-Entonces se ha caído gente -digo en voz baja- porque ese protector está como un metro flotando sobre el abismo.
-No ha pasado nada nunca -sentencia, mirando de reojo, algo molesto- Nada que yo sepa.

Llegamos a la cima. Tenemos unos minutos para pasear por los alrededores. Aprovecho para alejarme todo lo que puedo de los escolares e intento escuchar los rugidos de la ciudad: bocinas, gritos y música se mezclan con sonidos incomprensibles que dan forma a un bramido perturbador que le clama al cielo que los limeños somos una bulliciosa mezcolanza de identidades, costumbres y, por supuesto, sonidos.

Mientras camino y veo el panorama, recuerdo a Raúl Porras Barrenechea, cuando escribió que “las ciudades existen no sólo en la geografía, sino en el espíritu” y comprendo que es imposible conocer la esencia de Lima si no se ha visitado por lo menos una vez en la vida el mítico cerro San Cristóbal.

Avanzo unos pasos más, junto al precipicio donde veo una bandera peruana pintada sobre las piedras; y concluyo la mejor razón para recomendar el viaje: Lima se ve mejor 400 metros por encima de las cabezas de los limeños. El bus da vuelta. Es hora de regresar.

Por: Ronald Cotaquispe
Contraste entre la visión de Batman dos directores …

El viejo y el nuevo Caballero de la noche

Por: Ronald Cotaquispe

Contraste entre la visión de Batman dos directores diferentes: Christopher Nolan y Tim Burton

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Aunque se trata de un solo y único personaje, Batman es sin duda uno de los superhéroes que ha sufrido más metamorfosis en su paso por la pantalla grande. Dos directores que han amoldado al Caballero de la Noche de la manera más sutil fueron Tim Burton y Christopher Nolan. Estas son sus versiones del encapotado.

Bien acogida por la crítica y los espectadores, El caballero de la noche (2008), última película de Christopher Nolan, se ha convertido en la película más taquillera del año, recaudando 300 millones de dólares en sus primeros diez días de exhibición. En esta oportunidad, vemos a un Batman de naturaleza “realista” y “humana”, siguiendo la misma línea de la precuela, Batman Begins (2005).

En efecto, Batman (Christian Bale) está hecho una suerte de súper agente de CSI, provisto de artefactos extraordinarios que lo hacen ver como un Janes Bond dotado de un aura oscura que desaparece ni bien se despoja de su máscara. Hay un claro deslinde con Bruce Wayne, un playboy que se ve forzado a impostar la voz para convertirse en su alter ego, Batman.

Tim Burton sin duda tuvo una visión más personal del encapotado. En sus cintas, Batman (Michael Keaton) fue prácticamente una criatura humanoide (más murciélago que hombre) que hablaba entre susurros y que raramente pronunciaba más de tres palabras seguidas. Esa misma negrura se encontraba presente en un Bruce Wayne bastante meditabundo y solitario que gustaba guarecerse en su tétrica mansión apartada de todo.

Nolan ha intentado convertir la historia de Batman en una tragedia con dilemas éticos, envolviéndolo en encrucijadas donde, si bien las opciones entre lo bueno y lo malo son bastante claras, la elección entre una y otra no produce precisamente euforia y disforia, respectivamente. Es así que logra convertir al superhéroe en una suerte de “buen samaritano” que se ve obligado a hacer lo correcto aún con quienes le desean el mal.

El contraste con Burton es amplísimo. Siguiendo la tendencia de los superhéroes postmodernos, Batman fue aquí un traidor a su labor filantrópica. Aparecía como un ser despechado que veía en su cruzada nocturna una oportunidad de desquite por el asesinato de sus progenitores. La justicia es algo que viene como una consecuencia imprevista. Batman se asemeja a aquellos que combate al punto que ambos incurren en los mismos actos; en especial en el último de la cinta: acabar con el otro.

Especialmente en Batman Returns (1992) vemos trastocados los papeles que ejercen los personajes, sobretodo los antagonistas: Pingüino (Danny DeVito), un ser amorfo que se ve despojado de su humanidad desde el primer instante de su vida; Gatúbela (Michelle Pfeiffer), una secretaria desabrida que se ve atrapada en la frustración de llevar una vida patética. Más que villanos, son víctimas o despojos de un mundo que les es injusto desde el principio.

Ciudad Gótica fue para estos seres, incluido Batman, el espacio privilegiado para encontrar un alivio a sus pesares. Aquella se ve convertida en un espacio casi mágico en donde deambulan estos personajes de fantasía. Era una localidad muy pueblerina, negruzca e intemporal, casi una aldea de cuento de hadas con escenarios que se repiten a través del relato y con pocos habitantes en donde todos se conocen de nombre o podrían hacerlo. Era un lugar diminuto, pero a la vez un universo entero. ¿Quién sabe si habría algo más allá de sus fronteras? Esto es una constante en el trabajo de Burton.

Nolan, por su parte, ha preferido algo más mundano. Su Ciudad Gótica es el perfecto paradigma de la metrópolis corporativista estadounidense. Se le ve padeciendo los traumas típicos de una ciudad compuesta de una masa humana avasalladora y sin rostro que se inmuta con, y únicamente, cualquier cosa que atenten contra el bien a nivel masivo.

Con ese panorama, el Guasón (Heath Ledger) de El caballero de la noche resulta ser la encarnación de aquellos traumas. Aparece como un punk nihilista que se satisface infundiendo el caos en el mundo. Su actitud irreverente y destructiva tiene una clara alusión a los atentados del 11 de septiembre y la tragedia de Columbia. Ciertamente, Nolan supo de dónde agarrar a sus espectadores.

Burton nos mostró, en cambio, a un Guasón (Jack Nicholson) hecho un showman muerto de ganas de llamar la atención de la ciudad entera y convertirla en el público de su espectáculo de humor negro. Veía en la muerte de sus víctimas la mejor de las bromas para su propio disfrute.

Estos son dos conceptos del superhéroe más taquillero de todos los tiempos. Ahora que los hemos visto, uno podría preguntarse ¿cuál es el mejor de los dos?

Nolan ha hecho una labor extraordinaria con El caballero de la noche, una como las pocas que surgen de la industria hollywoodense en estos días. Ha sabido hilar los sucesos de una manera inteligente, manteniendo al espectador en suspenso hasta el último momento en que corre la cinta.

Burton, en cambio, es un soñador. Posee una capacidad imaginativa increíble para transportar al espectador a mundos de fantasía, con un estilo que mezcla armoniosamente lo lúgubre y lúdico. Esta es su marca personal.

Hablar de una mejor visión de Batman resulta demasiado subjetivo. Ambas poseen su atractivo. Cada quien puede tener a su preferido por las razones expuestas aquí o por muchas otras.

Texto y Foto: Sofía Pichihua

En el Perú existe una variedad …

Problemas en los programas sociales

Texto y Foto: Sofía Pichihua

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En el Perú existe una variedad de programas que buscan reducir la pobreza, mejorar la educación, dar identidad así como cuidar la salud de niños y adultos. La focalización, en estos términos, involucra priorizar el gasto social para invertir en los más pobres - más del 40% de nuestra población.

Nuestro país está pasando por una etapa de crecimiento que, desafortunadamente, también ha contribuido en el aumento de la tasa inflacionaria en Lima y con mayor medida en provincias donde la inflación acumulada supera el 10% en ciudades como el Cusco, Moyobamba, Huaraz, entre otras.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) junto con el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha tomado medidas bajo políticas fiscales y monetarias para sacar de encima los viejos fantasmas del primer gobierno de García.

En el 2004 se crea el Sistema de Focalización de Hogares (SISFOH) y en octubre del 2005 se encarga su conducción a la Dirección General de Asuntos Económicos y Sociales del Ministerio de Economía y Finanzas (DGAES-MEF). El SISFOH ha completado el Padrón General de Hogares (PGH) iniciado en el 2007 donde se ha encontrado el 75% de pobres en los residentes de 375 distritos ubicados en los sectores C, D y E.

¿Por qué nació el SISFOH? La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) del 2007 estima que el 30% de los beneficiados de los programas sociales en el Perú no son pobres, es decir, son infiltrados. Ante esta preocupación ocasionada, en parte, por la mala administración de los responsables de estos programas sociales en zonas urbanas y rurales, el SISFOH pretende reducir en 10% esa tasa de filtración y reducir la subcobertura de los programas sociales –otro aspecto para medir la focalización.

Sin embargo, Juan Pichihua, coordinador del SISFOH, dice que una de las debilidades del PGH es que se estima que cuenta con el registro del 80% de pobres de los que realmente existe en este país ya que se han evaluado las 30 principales ciudades y las 60 provincias más importantes del país.

Las dificultades que han encontrado los empadronadores están guiadas por problemas sociales y políticos dentro de las comunidades que fueron registradas porque “los lugares donde viven los más pobres, son también lugares donde predomina la violencia y la gente desconfía del porqué se les están haciendo tantas preguntas”, confirma Pichihua.

Asimismo, las organizaciones de base de los programas sociales muchas veces son seducidas por la corrupción –razón que mantiene su negativa en utilizar un padrón creado por otros cuando ellos aseguran saber quiénes son los que deben ser beneficiados. Además de que no se dan abasto para verificar su relación de beneficiados y para hacerles llegar los entregables de acuerdo al programa social.

La misión del SISFOH no termina en la creación del Padrón General de Hogares. Para contribuir con la utilización del PGH –que tiene una relación de pobres con nombre y apellido- se está avanzando hasta la segunda fase de este sistema que involucra el desarrollo de instrumentos normativos para la focalización para que posteriormente se realice la fiscalización de la focalización.

Evidentemente las manifestaciones creadas por Organizaciones Sociales de Base –como las del Vaso de Leche a inicios de agosto de este año- tendrían una “carga política”. Pichihua entiende que “el rol de un dirigente es siempre oponerse a cualquier situación que signifique una pérdida de poder por parte de ellos”.

Para ello, en esta segunda etapa, el SISFOH ha emitido el “Decreto de Urgencia N° 039-2008, en el que se obliga al programa del Vaso de Leche a construir sus padrones de beneficiarios y a priorizar la atención en los más pobres”, afirma Pichihua.

Además, se debe constituir una red de Unidades Locales de Focalización (ULF) que serán las encargadas de la actualización de esta base de datos (PGH).

Hasta el momento se ha llegado a un acuerdo con los responsables del Seguro Integral de Salud (SIS) “para adecuar sus sistemas de información y sus procedimientos de afiliación”, éste último punto estaba encargado a cada centro proveedor de salud donde no había una verificación precisa de la condición socioeconómica de los afiliados debido que el sistema de focalización tiene sus limitaciones porque es una alternativa costosa.

DATOS ZERO

El SISFOH es una alternativa puesta en práctica en otros países de Latinoamérica como Argentina (SISFAM), Brasil (Catastro Único), Colombia (SISBEM), Costa Rica (SIPO), Chile (CAS), Ecuador (SELBEN), República Dominicana (SIUBEN), Uruguay (SICU) y México (SEDESOL).

¿Mejorar la focalización soluciona la administración de los programas sociales? Los programas elegidos, por su alto nivel de filtración y subcobertura, son el SIS, el Vaso de Leche y el programa Juntos deben utilizar el PGH para reducir, según proyecciones del MEF, diez puntos porcentuales su nivel de filtración.

El presupuesto debe aumentar ya que lo que sigue es la actualización de la base de datos de los más pobres. Además, con la relación de los beneficiados se podrá tener la seguridad de que se está invirtiendo en lo necesario. Datos del SISFOH afirman que luego del incremento de casi el 50% en el SIS, la cifra de subcobertura se ha reducido de 70.3% al 66%.

Desde el jueves 11 de septiembre comisiones en el Congreso de la República han opinado sobre el proyecto del Presupuesto 2009 junto con los titulares de las diferentes carteras del ejecutivo.

El Fondo de Promoción a la Inversión Pública Regional y Local (FONIPREL), a cargo del MEF, cuenta con más de dos mil millones de nuevos soles para el cofinanciamiento de proyectos de inversión pública y estudios de preinversión de los Gobiernos Regionales o Locales de manera concursable –es decir, se presentan como proyectos que serán evaluados.

El coordinador de la asamblea de gobiernos regionales, Cesar Villanueva, asegura que el ministro de economía, Luis Valdivieso, no comentó en ningún momento que de los recursos del FONIPREL se sacaría una cantidad (440 millones) para el sector educación. ”Si nosotros aceptamos que nos recorten el presupeusto fue pensando en el riesgo inflacionario, pero no para que después nos sorprendan con una nueva cifra”, confesó al diario La República.

Edgardo Cruzado, asesor de la Red de Municipalidades Rurales del Perú, declaró a La República que no conviene concursar entre municipalidades y gobiernos regionales. Asimismo, el mismo diario afirma que Propuesta Ciudadana no cree que se esté avanzando en el contexto de descentralización ya que el MEF no sólo administra los recursos del FONIPREL sino también los del Fondo de Contingencia, recursos de Emergencia del Fondo de Contingencia, los de FONCODES y el PRONAA que suman más de cuatro mil millones de nuevos soles.

Pichihua asegura que no se está centralizando los recursos de FONIPREL, en el MEF, éste no lo maneja porque “al final quien recibe y ejecuta los recursos será la región o municipalidad ganadora”. Por ello, “FONIPREL es una forma diferente de promover la descentralización combinándola con mayor eficiencia en el gasto.” Sin embargo, los Fondos de Contingencia son manejados por el gobierno central y, por lo tanto, son centralizados.

La inflación en nuestro país ha dejado entender que la demanda interna es una de las grandes causas de la primera y para disminuir la tasa inflacionaria se debe controlar el gasto público como privado. Sin embargo, el Estado también es un mal gastador. Debido a ello, los criterios con los que serán manejados los recursos centralizados debe asegurar la equidad en la distribución.

Texto: Fiorella Pérez

Mi deseo de conocer a Gustavo Gorriti, uno …

Halagos para Sendero

Texto: Fiorella Pérez

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Mi deseo de conocer a Gustavo Gorriti, uno de los periodistas más reconocidos en Latinoamérica, especialista en periodismo de investigación, con una trayectoria y un reconocimiento en medios envidiable me llevó a asistir a la publicación de la segunda edición de su libro Sendero . Eran las doce y cinco cuando llegué a la librería de la universidad Católica, lugar en el que el libro sería presentado y comentado por Edmundo Cruz, periodista de investigación que ejerce actualmente en el diario La República y el historiador y docente de la universidad Católica: Iván Hinojosa.

Mientras cruzaba la puerta de la congestionada librería, estado poco común para este lugar que no alberga más de diez personas diariamente, pude observar a Gorriti y a Cruz charlar amenamente esperando que la pequeña sala acondicionada al fondo de la habitación con sillas blancas y una mesa larga al frente terminara de llenarse. Curiosamente, en las primeras filas se encontraba gente de edades mayores, podría hablarse de unos cincuenta y tantos mientras que en las filas posteriores eran jóvenes los que tímidamente llenaban los asientos.

Una breve reseña biográfica del ex reportero de Caretas y su trayectoria periodística marcó el inicio de la tan esperada presentación. Edmundo Cruz, suéter azul, camisa blanca y corbata guinda, empezó con sus comentarios, con un timbre de voz bastante bajo comenzó halagando el texto, refiriéndose a él como la investigación más seria, más valiente y con alto grado de rigurosidad sobre Sendero Luminoso. Haciendo gran esfuerzo por escucharlo y gracias al silencio casi sepulcral al que todos los asistentes contribuían se pudo escuchar el siguiente testimonio: “Este libro ayuda a tener una percepción más real de lo que era Sendero, los medios miraban con una perspectiva a corto plazo”. Todos escuchábamos atentos mientras más personas seguían llegando. Volteé y me di con la sorpresa que el blanco color de las sillas era imperceptible pues se perdía entre todas las personas que se encontraban de pie.

El investigador del caso La Cantuta continúa con sus comentarios y aportes. Comenta sobre periodismo y eso me gusta: “A fines de los 80 se empieza a desatar un periodismo más profesional y riguroso que tiene producto en el 90”, menciona “Existe un tratamiento libre, transparente sobre los actos, no hay tratamientos prejuiciosos”, enfatiza. Gorriti escucha atento, toma apuntes pero hasta ahora no veo una sonrisa en su rostro, digamos que el estilo de Cruz no es precisamente humorístico; sin embargo, el movimiento de su cabeza, de arriba hacia abajo evidencia los aciertos de los comentarios del veterano periodista.

Mientras el periodista de la República concluye su testimonio se empieza a sentir cierto movimiento en la sala, son fotógrafos y conocidos profesores de la universidad Católica que van llegando, entre ellos Abelardo Sánchez León. Parece que no hay sillas, ¿ellos de pie? ¡Nunca! Había asientos en la primera fila reservados para aquellas personalidades, amistades del autor de Sendero .

Se aproxima el final de la participación de Cruz, lo presiento y así es, se despide con una frase muy personal y directa al ex director de La Prensa: “Te felicito porque tu trabajo es pragmático y útil para la sociedad” le dice. Los aplausos se oyen, son efusivos, emocionan.

Es el turno de Iván Hinojosa, con un toque más sistematizado y puntual desarrolla sus ideas y comentarios principales, tiene muy bien planteados sus puntos. Su forma de vestir no nos insinuaría tal orden, no porque luzca desaliñado ni mucho menos pero tiene un look más bien casual, saco, camisa sin corbata y camiseta color marrón dentro. Hinojosa explica con una fluidez y elocuencia magníficas los aciertos que a su parecer tiene el libro Sendero y por ende su autor. Lo admirable del libro, explica, es que se haya escrito durante la guerra interna y que a pesar de eso haya conseguido “uno de los trabajos más importantes que se han hecho en el Perú en periodismo de investigación”.

Los logros son puntuales y el historiador los señala claramente, uno de ellos: “estudiar a Sendero como un fenómeno endógeno”, afirma, además de reconocerlo como una organización política que tenía un comité central. Entre tanto, Gorriti continúa tomando apuntes y de rato en rato sonríe tímidamente ante el sarcasmo particular de Hinojosa, cosa que a muchos nos cautivó y nos enganchó al escuchar sus aportes.

Continúan los halagos para el libro, pero todos ya estamos ansiosos por escuchar al reconocido periodista y protagonista de la presentación. Al fin llega su turno, con la sala llena, entre jóvenes, adultos y adultos mayores Gustavo Gorriti se pone de pie y con el tono de voz grave, característico de él nos dice: “Ya no tengo nada que decir, todo lo han dicho”, se escuchan las risas sueltas del público al ver al autor de Sendero también reír. Éste nos narra cuál fue la odisea, las mil y un peripecias por las que tuvo que pasar para conseguir la información que lo llevaría a producir aquel texto que la gran mayoría de los invitados tenia entre sus manos, un libro que combina el periodismo de investigación y la historia para narrar los momentos de guerra por los que atravesaba el Perú en la década del 80 de la manera más imparcial y objetiva.

El ex reportero de Caretas es muy persuasivo y efusivo en cada una de sus palabras sobre todo al explicarnos los errores que se cometieron en la época del terrorismo, sentía que trataba de abrirnos los ojos para comprender por qué hubo tantas muertes, por qué se cometieron tantos errores y cómo se fueron creando ideologías falsas. Me quedo con esta frase: “Las acciones no se dictaban por un entendimiento de los hechos sino por ideas ya concebidas de esta población ( Sendero )”.

Para poder comprender la ideología, la lógica de Sendero, Gorriti explica que tuvo que investigar hondamente, tanto así que su búsqueda lo dejó exhausto, terminó “como un boxeador después de doce rounds de pelea contra otro boxeador que lo había golpeado más”. Ese es el motivo por el que tarda unos años en publicar su libro, la primera publicación fue en 1990.

La presentación llega a su fin y los aplausos se hacen escuchar, estos van directamente al autor de Sendero y por ello son duraderos y enérgicos. Nos ponemos de pie y aquellos que tienen su libro a la mano, no por casualidad por supuesto, aprovechan y se acercan a la mesa con la intención de conseguir su preciada firma. No son muchos los que llegan a la mesa pero a medida que transcurren los minutos la fila se va haciendo visible. Nadie quiere desaprovechar la oportunidad, los que no tienen el libro acuden inmediatamente a la caja de la librería PUCP a comprarlo. Yo también me acerco a Gorriti, cómo dejar de hacerlo, digo mi nombre y él escribe: Para Fiorella, muy cordialmente G. A. Gorriti. 4-9-08

Por: Ronald Cotaquispe

El primer semestre del 2008 iba pronto a …

Más allá del escenario

Por: Ronald Cotaquispe

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El primer semestre del 2008 iba pronto a concluir. Mientras la mayoría de estudiantes está por a alejarse mes y medio de la universidad, los de la especialidad de Artes Escénicas tiene por delante su más grande actividad anual. Rómulo Franco, coordinador de la especialidad, abre la convocatoria para nombrar dos productoras ejecutivas que organicen el encuentro. Pilar Durand y Melissa Ramos son las únicas que responden al llamado. Una vez elegidas, se disponen a designar el resto de cargos para las áreas de escenografía, publicidad, prensa y actuación. De pronto, hayan un primer inconveniente: son un grupo muy reducido para muchas asignaturas. El evento es exclusivo de Artes Escénicas, pero se ven en la necesidad de convocar gente de afuera para cubrir todas las ausencias. Lo consiguen, pero inmediatamente surge un segundo inconveniente: no todos cumplen con los requisitos para desempeñar sus cargos, ni siquiera las productoras. Ellas debieron haber llevado el curso ‘Taller de Proyecto Teatral 1’ y los actores, ‘Actuación 2’. Entonces, no teniendo otra salida, deciden que se harán excepciones. Más adelante, solicitaron los permisos para disponer de los ambientes requeridos para el encuentro. Para eso, se acercaron a las mesas de parte respectivas e hicieron el papeleo necesario.

El día de la inauguración del X Encuentro con Artes Escénicas fue la noche del 26 de agosto. Un puñado de sujetos se encontraba esperando a las afueras del Auditorio Juan Pablo II en el campus universitario. Hacía un frío azotador. Hace poco había lloviznado y quedaban diminutos charcos. Melissa Ramos y Pilar Durand estaban vestidas de negro y saludaban desde la entrada a los presentes. Otras chicas más al fondo ensayaban lo que dentro de un rato iban a representar.

Algunos minutos más transcurrieron, por fin la concurrencia entra al auditorio y se acomoda en las butacas. Eran apenas una veintena para más de un centenar de asientos. Melissa Ramos se para al frente del escenario, da la bienvenida y anuncia dos lecturas de obras teatrales: “En la sala” y “Primero soy yo”. Ambas son comedias de 20 minutos cada una. Durante el espectáculo, los actores caminan con cuidado por un escenario improvisado de más o menos nueve metros cuadrados. Su escenografía está compuesta por dos sillas, una pizarra negra y una puerta que da a otra sala. Terminada la obra, la gente aplaude. Luego, todos salen del auditorio y, una vez afuera, inician una jovial tertulia en grupillos. Degustan vino y de a poco se van retirando.

La mañana del día siguiente, Rómulo Franco comenta sobre la noche anterior. Considera una pena que solo hubiese habido una veintena de asistentes. Eso es una constante en los eventos de esa envergadura. “Lo mismo pasa con los coloquios y otras conferencias. Es un problema de comunicación y esa, se supone, es nuestra área de estudio”, lamenta.
“No hay Coordinador de Artes Escénicas, pese a que Rómulo Franco figura en el cargo. Él lo ocupa porque nadie más se propuso a hacerlo y nos está apoyando”, afirmó Pilar Durand días más adelante.

La tarde del 27 de agosto, había gente esperando en los exteriores de la Caja Negra., el lugar donde los alumnos de Artes Escénicas realizan varios de sus cursos. Todos están haciendo cola, impacientes por las funciones siguientes. Hay una gran concurrencia. Algunos son afortunados y van y vienen despreocupados pues tienen una reservación en mano solicitada desde la semana anterior. Estos son la gran mayoría. Otros menos afortunados hacen cola por unos pocos lugares desocupados. Por último, están los menos esperanzados aguardando con la certeza de que alguna reservación terminará en ausencia. Estos son la gran mayoría en la cola.

Las dos productoras ejecutivas se encuentran atendiendo a los presentes, organizando el ingreso en base a una lista escrita a mano. Se va acercando la hora del espectáculo y ven desconcertadas la gran multitud que tienen en frente. Son casi una centena y el lugar tiene capacidad solo para un poco más de la mitad. Pese al dilema, deciden abrir las puertas y acomodar a la gente de tal manera que la mayoría entre. Dentro de la Caja Negra, se acomodaron cinco filas de asientos: dos a nivel del suelo y tres ligeramente elevadas. Así mismo, el número de filas no supera la docena y todas están muy juntas, volviendo difícil desplazarse entre ellas. Una vez que todos están instalados, las luces se encienden y la música anuncia el comienzo de la obra. No existía separación alguna entre el escenario y los asientos, pues compartían el mismo suelo.

“Hacemos el esfuerzo porque todos ingresen pero nos está prohibido exceder la capacidad máxima. Preferiríamos el Centro Cultural de la Universidad Católica para eventos como este”, comentó Melissa Ramos algunos días después.

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