La semana del periodista
Texto: Ronald Cotaquispe
El domingo 7 de septiembre, aparece en el diario Correo una nota con el titular “Separan a general EP (Ejército Peruano) por mantener relaciones íntimas en cuartel”. Según ésta, el comandante general de esa institución, Edwin Donayre, emitió un comunicado donde afirma que el general Luis Alberto Sánchez ha sido destituido de su cargo por haber incurrido en la falta que el titular denuncia. A Américo Zambrano, jefe de investigación de Caretas, le causó interés el incidente y decidió indagar más por su cuenta.
El lunes, Zambrano empezó a hacer llamadas al personal del ejército y a conversar con algunas autoridades castrenses. A las 8 p.m. del día martes, cree tener información importante y se la presenta a Marco Zileri, director de Caretas. Él le acepta el tema y decide que tendrá tres páginas en la próxima edición. Una hora más tarde, Zambrano se toma un descanso y decide salir a comer al restaurante KFC que queda en Jirón de la Unión. Cuando caminaba por la iglesia La Merced de regreso a la editorial, recibe una llamada a su celular de trabajo. Contesta y por la auricular escucha: “concha tu madre, te gusta pasear”. Zambrano se queda extrañado un momento. Luego, vuelve a la editorial y conversa sobre lo ocurrido con un par de colegas.
Al día siguiente, Zambrano recibe otra llamada. Contesta y escucha el mismo insulto de la vez pasada. Entonces, consulta con un amigo que trabaja en la compañía de telefonía celular Claro. Él le sugiere que no conteste las llamadas que aparezcan como “número privado” (hechas desde teléfono público) para así obligar a los facinerosos a que lo llamen desde un teléfono cuyo número pueda ser registrado. Pero, añade que para acceder a los números se requeriría, además, una orden judicial. Por tanto, Zambrano deja a un lado la idea.
El jueves 11 de septiembre, aparece en Caretas el artículo de Zambrano titulado “Guerra sin cuartel”, en el cual afirma que el comunicado que mencionó el diario Correo es falso y que todo habría sido parte de un hostigamiento contra Luis Alberto Sánchez por parte de Donayre. A las 11 p.m. de ese mismo día, Zambrano recién había llegado a su departamento en La Molina. Se disponía a sacar afuera a su perro, Marán, como era su costumbre a esa hora. Ambos bajan las escaleras del edificio hasta llegar a la entrada. Zambrano abre la reja y Marán sale rápidamente. Pero, en vez de ir de frente en dirección a la calle, el animal voltea, quedando paralelo a la reja. Ahí, en un rincón, el perro encuentra un bocado dejado en el suelo. Lo come e inmediatamente empieza a convulsionar y a arrojar espuma por la boca.
Zambrano llama por teléfono a un amigo y le cuenta lo que sucedía. Él le sugiere que lleve a la mascota a la posta médica más cercana. Efectivamente, lo lleva a la clínica San Marcos que queda en La Molina. El médico del lugar le informa a Zambrano que el sistema neurológico de Marán está dañado a causa de algún tipo de veneno que no logran identificar. Pero le advierten que la clínica no puede recibir al perro. Zambrano se queda allí hasta las 5 a.m. del viernes hasta que por fin puede llevarse a su mascota. De vuelta a casa, Zambrano se percata que Marán no puede pararse y que apenas se arrastra. Decide llevárselo a la veterinaria Rondón que queda en Surco, donde el perro está siendo cuidado.
El sábado 13 de septiembre, Zambrano recibe amenazas similares a las anteriores: simplemente alguien lo llama, lo insulta e inmediatamente cuelga. No puede evitar contestarlas a pesar de sus precauciones. El domingo a las 2 p.m., Zambrano recibe otra llamada. Esta vez es a su celular privado, cuyo número sólo conocen sus familiares y amigos cercanos. Él contesta y por la auricular escucha la misma voz y el mismo insulto de siempre. Queda intrigado pues no imagina cómo pudieron averiguar ese número tan reservado. El lunes 15 de septiembre, le llega otra llamada con el mismo mensaje.


