Las editoriales independientes
Texto y fotos: Ronald Cotaquispe
XIII Coloquio de Estudiantes de Literatura: Pierre Emile Vandoorne (Matalamanga), Mateo Millones (moderador del XIII Coloquio de Estudiantes de Literatura) y Álvaro Lasso (Estruendomudo)
Entre el 2002 y el 2004, el mercado editorial peruano fue testigo del nacimiento de un nuevo grupo de editoriales independientes, entre las que destacan Estruendomudo, Matalamanga, Sarita Cartonera, Solar, entre otras. En su mayoría, se tratan de iniciativas de estudiantes universitarios sin ninguna formación editorial previa, con muy pocas herramientas, pero con todo el deseo de publicar.
El caso de Matalamanga quizá sea el más simbólico en este punto. Su directorio está conformado por un grupo de amigos escritores que estudiaron carreras fuera del asunto editorial, no obstante, comparten un profundo amor por la literatura.
Para Sophie Canal, miembro del directorio, lanzar su editorial fue prácticamente una aventura. Realizaron un estudio de mercado “para encontrar el nombre de la editorial. Hicimos una lista de nombres que nos gustaban y fuimos a un supermercado Santa Isabel para preguntar a la gente cuál le gustaba más”, afirma Canal.
Por su parte, Estruendomudo E.I.R.L, considerada la editorial independiente más exitosa, tiene raíces más académicas, tal como contó su director, Álvaro Lasso, en el XIII Coloquio de Estudiantes de Literatura: “la editorial se desarrolló a partir de la interacción que tuve en el año 2001 con alumnos de la universidad Católica y San Marcos. Era una época en que se hacían muchas revistas y fanzines contraculturales”.
Lasso narró también que en el 2003 sacó un periódico de poesía llamado “Odumodneurtse” (‘Estruendomudo’ al revés), al igual que el verso trece de Trilce, la obra poética de Cesar Vallejo. A partir de allí, aprendió cómo era la lógica del circuito editorial e hizo contacto con gente interesada en escribir libros. Mayormente se trataban de compañeros estudiantes de Literatura, entre los que figuraba Luis Hernán Castañeda, considerado hoy el escritor novel más exitoso del Perú.
En septiembre del 2007, éstas y muchas otras editoriales conformaron la Alianza Peruana de Editores (ALPE), que agrupa a 25 empresas editoras, incluyendo fondos editoriales y ONGs. Una de sus funciones es incentivar el desarrollo de la industria editorial peruana, promoviendo el desarrollo de ferias de libros y la creación de una red de bibliotecas públicas en Lima y provincias.
Si bien ALPE es una asociación sin fines de lucro, está integrada por empresas que requieren de un beneficio comercial. Su vice-presidente, Pierre Emile Vandoorne, asegura que buscan que las editoriales independientes tengan una mayor presencia dentro del mercado (en ferias y librerías), ya que éste se encuentra copado por las editoriales transnacionales: Norma, Planeta y Santillana, dentro de la cual está Alfaguara. “Si bien hay cierto nivel de competencia entre nosotros, más son las cosas que nos empujan a trabajar en conjunto”, dijo Vandoorne.
La ardua tarea de sobrevivir
Mantenerse en el mercado siempre ha sido todo un drama para las editoriales, sobre todo para las independientes. Es una tradición en Latinoamérica que éstas perduren solamente dos o tres años y luego desaparezcan, aunque eso depende mucho del carácter de cada editorial.
Por ejemplo, los gastos que deben afrontar estas editoriales incluyen la contratación de correctores de estilo, diseñadores, diagramadores e imprentas. Este último es el gasto más alto y requiere de una inversión más o menos de dos mil dólares, asevera Lasso en una entrevista otorgada a El Comercio en julio del 2007.
Pierre Emile Vandoorne (Matalamanga) y Mateo Millones (moderador del XIII Coloquio de Estudiantes de Literatura)
No obstante, para estos jóvenes directores el costo editorial va más allá. Pierre Emile Vandoorne, vice-presidente de ALPE, explica que “el primer costo para nosotros es el tiempo que le dedicamos a publicar, pues es tiempo que le robamos a las actividades que nos permiten sobrevivir. Luego está el riesgo de publicar, ya que publicamos libros que nos parecen buenos, pero eso no asegura que se vaya a vender”.
Para suplir estos costos, algunas editoriales simplemente se limitan a publicar lo que pueden: entre dos o tres libros anuales, dependiendo de los recursos disponibles. Otras, en cambio, buscan financiamiento a partir de negocios adicionales.
Durante su ponencia en el XIII Coloquio, Lasso confiesa que Estruendomudo ha logrado sostenerse gracias a que se ha dedicado a producir afiches y catálogos para suplir los costos de producción. Aún así, dice apostar por un futuro en que pueda vivir publicando únicamente lo que le gusta: literatura.
Las grandes editoriales
Sabemos que las editoriales trasnacionales tienen una capacidad de distribución enorme y que sus libros son colocados en los primeros escaparates de las librerías, pero ni eso las convierte necesariamente en empresas rentables. Algunos ejemplos:
Grupo Editorial Norma S.A.C es una filial de Norma Comunicaciones, empresa especializada en la edición y comercialización de libros, que a su vez es parte de Carvajal S.A., una organización que integra catorce empresas que realiza actividades en países de América Latina y España. Carvajal S.A. se dedica a negocios relacionados con la venta de cuadernos escolares y muebles al por mayor y menor.
Editorial Planeta Perú S.A. pertenece a un conjunto mayor de editoriales pertenecientes al Grupo Planeta, empresa líder en el ámbito de las comunicaciones en España, que posee acciones en múltiples medios en televisión, radio e Internet. Además, incursiona en el comercio electrónico y en la distribución de contenidos a través del teléfono móvil.
Santillana S.A. es un caso especial: no tiene otras actividades fuera del rubro editorial, pero está especializada en la producción de libros para el mundo educativo, en especial dirigidos al público infantil, uno de los sectores más rentables del mercado, junto con el de autoayuda y superación personal, según la encuesta sobre la Percepción sobre el Clima Empresarial Editorial en el 2007 y tendencias a corto plazo del Centro Regional para el fomento del libro en América Latina y el Caribe (CERLALC).
Álvaro Lasso, director de Estruendomudo, asegura que el sector infantil es venta asegurada debido al Plan Lector, una iniciativa del Ministerio de Educación que está en marcha desde agosto del 2006, con el propósito de incentivar el hábito de lectura en los escolares del país. Este plan consiste en que cada alumno lea doce libros por año, uno por cada mes, incluyendo los períodos de vacaciones.
“Eso es la maravilla para los editores, pues les permite producir un montón”, afirmó el director de Estruendomudo en su exposición. Gracias a este tipo de políticas, Santillana S.A. es la gigantesca empresa que todos conocemos.
Entonces, ¿cuál es el propósito de publicar grandes autores, si estos no producen mayores ganancias para sus editoriales? “Los autores como Vargas Llosa en Alfaguara o (Gabriel) García Márquez en Norma les dan más que nada prestigio a sus editoriales”, fue la respuesta que dio Lasso en su ponencia. Asimismo, cree que este prestigio sirve de amparo de los otros negocios que manejan las editoriales.



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