Una explosión de creatividad sedienta de más material
MAD, diseño, NIKE, zapatillas, DGPH y (pocos) artistas peruanos
Texto: Montserrat Rúa
Fotos: Lauro Minaya
7:30 p.m. 16 / 02/ 09
Arribé a la escuela de diseño MAD después de pasar por un tráfico estelar en la avenida Angamos Este cuando me di cuenta que me había equivocado en la hora del evento. El lugar ya había congregado a un buen número de personas que se podían observar desde la puerta de diseños modernos en metal. La gente andaba en grupos, todos vestidos de colores vistosos y peinados de moda: estaba más que claro que el evento era para fanáticos del arte.
Ni bien uno ingresaba se podía dar con una mampara que mostraba logos y frases de Nike hechos con esténciles, un buen comienzo.
Terminando el pasillo, pasé a la galería donde estaban los trabajos del esperado colectivo argentino DGPH: monstruos, monstruitos, de distintos colores y escenarios, un mundo de fantasía desperdigado en afiches sujetos a la pared que daban la bienvenida a lo que sería la inauguración de la muestra ACHACHAU!! y al evento Do It Yourself hecho en cooperación de MAD con Nike.
Del salón a los hechos
Rodeada de gente amante del arte en Lima, y ya acompañada de amigos, me encontré con un público joven, fresco y altamente creativo. Podía reconocer entre ellos a gente que hace graffitis, algunos diseñadores gráficos, de moda, cantantes de bandas pop, modelos, etc.
Luego de echarle un vistazo a aquel espacio en blanco lleno de los fantásticos diseños argentinos, nos dejamos guiar por un sonido y llegamos al salón de la creatividad.
Unos muchachos vestidos con ropas multicolores de diseños complejos y altamente personalizados realizaban trabajo en escena en una terraza que paso a paso se ampliaba. Se expresaban en una pared semi-blanca con brochas y aerosoles.
Pero eso no era todo. Llegando a la mitad de la terraza posterior del MAD los vi, fue como amor a primera vista: artistas distribuidos en mesas metálicas, dibujaban muy concentrados en zapatillas blancas, usando marcadores, pinturas, entre otros. Desbordaba el arte.
Admito que interrumpirles mientras diseñaban hubiera sido una pena, un sacrilegio. Tampoco me cabe en la cabeza cómo pueden crear personajes o diseños tan complejos y plasmarlos, en cuestión de segundos, en zapatillas.
Avanzando hacia la derecha encontramos a un diseñador que si bien no hacía personajes pintaba con colores excéntricos las zapatillas, siguiendo unas combinaciones y trazos muy buenos.
En la mesa central del lugar estaban los muchachos de la DGPH, Andrés Vaisberg y Martín Lowenstein, quienes sonreían a todo aquel que los mirara y respondían preguntas amablemente.
A su derecha, un chico con ropas de colores llamativos que parecían haber sido pintadas por él dijo: “No, ésta ya es ropa comprada”, mientras reía. El artista de lentes gruesos y de mano rápida y precisa diseñaba y aplicaba color en medio de rostros embobados y maravillados por tanto arte, carisma y felicidad irradiante.
Un poco más adelante, en una mesa compartida, estaba el célebre diseñador gráfico limeño, Diego Cornejo, innovando en unas zapatillas que poco a poco dejaban su color blanco para pasar por trazos rosas y celestes.
Todo era colorido y musical. Cerca de ellos estaba la consola, dos Macintosh, mezcladora, vinilos y un DJ, también perteneciente a la movida artística de Lima.
No es raje, pero hablemos claro
Caminando en círculos o en zigzag, pasando por cada mesa, cual niño curioso que se detiene a mirar algo que deslumbra, nos encontramos con opiniones encontradas en la sala.
Se veía algo desorganizado y carente de material, al parecer falto stock.
Es una pena ya que sólo fueron siete artistas para una sala que podía ser ocupada por más.
Cerca a las 10:00 p.m.
Paradójicamente encontramos a gente de generaciones mayores ingresando. Algo confusos partimos del lugar un poco desilusionados porque queríamos ver y sentir más, pero a la vez alegres de haber iniciado una nueva semana con tanta buena vibra.




















