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Contenido realizado en febrero, 2009
Arribé a la escuela de diseño MAD después de pasar por un tráfico estelar en la avenida Angamos Este cuando me di cuenta que me había equivocado en la hora del evento. El lugar ya había congregado a un buen número de personas que se podían observar desde la puerta de diseños modernos en metal. La gente andaba en grupos, todos vestidos de colores vistosos y peinados de moda: estaba más que claro que el evento era para fanáticos del arte.
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SUBE
"Añoro los domingos mañaneros en la azotea de los abuelos, los primos reunidos tirando globos a los vecinos y el desbordante olor a betún Kiwi."
BAJA
"Pues bien, odio esa estupidez llamada ‘carnaval peruano’ por lo que representa: la oportunidad para que un huevón se las dé de pendejito, lanzando sus ráfagas de H2O en sus distintas modalidades..."
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La noche que muchos fanáticos de la lucha libre en el Perú esperaban llegó y pasó, pero vivirá en las retinas (y memory sticks) de las más de 13 mil almas que colmaron el estadio Nacional de Lima.
Los días previos estuvieron cargados de chismes y especulaciones. Las páginas web y foros reventaban con comentarios sobre la llegada a la capital de luchadores que no estaban programados y de cambios en las luchas por títulos. Incluso muchos hablaban del tan promocionado enfrentamiento del talento local ‘Apocalipsis’ contra ‘Jeff’ Hardy.
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Por: Lorena Chauca
Olía a orina y a mierda, en las paredes habían pintas revolucionarias y dibujos de marihuana y al final de las escaleras a la derecha estaba el cuarto. Una mesa larga en el centro, paredes llenas de dibujos, estantes llenos de libros como ‘Jesús, el anarquista’, ‘El Capital’ de Carlos Marx y el infaltable Bacunin, una cortina que escondía un colchón y un espejo. Entonces entró Viruta, la pared humana. Llevaba ropa hecha de costales y parches con lemas que apoyaban la lucha social, la anarquía, la protesta y la auto-gestión. Podía haber tenido treinta años o quizás cien, llevaba un mohicano en la cabeza, ¿30? ¿40? piercings en el rostro y mil en las orejas sin contar los dos expansores infinitos.
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