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OMS declara fase 5 de alerta ante gripe porcina. Pero, ¿qué significa fase 5? La OMS tiene una estructuración de seis fases de alerta de pandemia. De la fase uno a la tres consiste en la preparación y planificación de respuesta, mientras que la fase 5 se refiere a la propagación del virus en al menos dos países de una región, contagiándose de persona a persona.

Gripe en la web

Texto: Vanessa Saavedra

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara el nivel de alerta de la gripe en fase 5 . Pero, ¿qué significa fase 5? La OMS tiene una estructuración de seis fases de alerta de pandemia. De la fase uno a la tres se determina la preparación y planificación de respuesta, mientras que la fase 5 se refiere a la propagación del virus en al menos dos países de una región por contagio de persona a persona.

La inminencia de una pandemia crece, así como los medios para expresarse e informarse en Internet sobre el tema. Una vez más descubrimos como ‘el papel no aguanta todo’. En estos días, hemos podido observar cómo se puede informar de manera masiva y crear espacios de interacción y de opinión en el ciberespacio.

Siguiendo a la gripe

Google Maps ha preparado una aplicación que permite saber en qué lugares a aparecido el virus marcándolos con pequeños globos. Los casos sospechosos son identificados con un marcador rosado y los confirmados con uno de color morado. En caso de que se haya establecido un caso como falsa alarma, el globo es de color amarillo. Y si los marcadores no tienen un punto en el centro, implica que ha habido alguna muerte por el virus.

Además de esas distinciones, al poner el cursor sobre el marcador, se despliega información sobre los casos, tales como fechas, número de afectos, etc. Lo bueno de esta aplicación es que no solo registra los casos en México, sino de todo el mundo.


View H1N1 Swine Flu in a larger map
Hágalo usted mismo

Carmen Rosario Egusquiza Loayza, quien estuvo en México esta semana, cuenta que los cubre bocas son difíciles de encontrar debido a las medidas de seguridad ante el riesgo de infección. Dado que el virus se trasmite a través de la saliva o el contacto con superficies contaminadas, las personas han recurrido a estos objetos como medida de prevención.

Y debido a la gran demanda de mascarillas y a la escasez de las mismas, algunos medios como el diario El Universal han preparado artículos sobre cómo hacernos nuestras propias máscaras para las cuales necesitamos tela, agujas, hilo, tijeras y una regla.

Conversando de la gripe

En algunos foros como el de la página web de la cadena Univisión encontramos opiniones encontradas. Algunos califican a las alertas como un ‘supuesto’ argot político para desinformar a las personas sobre algún tema gubernamental, mientras otros apoyan las medidas de seguridad tomadas, previniendo así el aumento del contagio de la enfermedad.

Sin embargo, el manejo político del tema es tá enfocado de alguna u otra forma. José Fernández Menéndez, escribió en el foro de dicha página web que “en medio de la inevitable crisis que ha producido la expansión de la epidemia de influenza porcina, no podían estar ausentes las teorías de la conspiración. Ahora resulta que, como se publicó, hay una conjura internacional en torno al tema o se están ocultando los datos en México, sin comprender que ante una situación de esta magnitud los datos de lo que sucede en nuestro país están siendo monitoreados por organismos internacionales y por las instituciones epidemiológicas de otros países y no hay forma de ocultarlos”.

De la misma manera, en redes sociales como Facebook.com se pueden encontrar -hasta el momento- 329 resultados al introducir en el campo de búsqueda el término ‘gripe porcina’. Lo que encontraremos pueden ser grupos o páginas que explican cómo prevenir y combatir la infección, así como historias locales sobre la enfermedad. El que cuenta con mayor número de miembros (1378) hasta ahora se llama ‘Gripe PORCINA’.

En Youtube.com también circulan videos de una canción llamada ‘Cumbia Porcina’ o ‘Cumbia de la Influenza’, interpretada por la agrupación mexicana ‘Cariño’.

Sin embargo, en esta página web - al igual que en los foros- se abre la discusión sobre la seriedad que se debe tomar ante el tema. Se discute si realmente es tan grave la situación o si es una maniobra política. En un comentario al video ya mencionado, el usuario Rinkadinky05 asegura que “lamentablemente vivimos en un país con una educación un tanto limitada, que no le permite a la gente ver el trasfondo de la situación. Nos dieron cubre bocas pero lo que nos quieren cubrir son los ojos para tapar la maniobra política de Obama y el estúpido gobierno mexicano”. A su vez, el miembro Dimaroeloriginal afirma que “primero fue el chupa cabras y ahora es una enfermedad para distraer a la opinión pública. Ya se les olvidó que no hay empleo, que hay crisis mundial, que hubo una reunión privada entre Calderón y Obama, y al DÍA SIGUIENTE se anuncia una enfermedad, que el dólar ya está 14 pesos, que la industria farmacéutica estaba quebrada… ¿Cuál es el retroviral que está curando esa enfermedad, y si el origen es porcino, por qué empezó en las ciudades y no en el campo?”

Las opiniones son diversas y abundantes. Parece que la gripe porcina no sólo va a llegar a todos los países sino que también invadirá miles de páginas webs. ¿Necesitaremos también mascarillas virtuales?

H1N1 podría sonar a formula sacada de un libro de química de tercero de secundaria, pero no lo es. Esa combinación de números y letras se ha convertido en señal de muerte a nivel mundial. Mientras redacto, ‘El País’ de España tiene en primera plana de su edición online este titular: Perú detecta el primer caso de gripe porcina en Suramérica. El dato, sacado de un medio local, no tendría mucha importancia, lo alarmante es que lo publica un diario de prestigio a nivel mundial.

Gripe Porcina, una epidemia que se expande en la web

Texto: Carlos García

Fotos: Alvaro Portales, CBC, El País.

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H1N1 podría sonar a fórmula sacada de un libro de química de tercero de secundaria, pero no lo es. Esa combinación de números y letras se ha convertido en señal de muerte a nivel mundial. Mientras redacto, ‘El País’ de España tiene en primera plana de su edición online este titular: Perú detecta el primer caso de gripe porcina en Suramérica. El dato, sacado de un medio local, no tendría mucha importancia -lo mismo pasa en México, lo alarmante es que lo publica un diario de prestigio a nivel mundial.

Todo empezó con una nota pequeña en la actualización minuto a minuto que realizan las versiones digitales de los medios peruanos. Casos de gripe detectados en México alarmaban a las autoridades charras pues escapaban de un cuadro infeccioso común: la fiebre no bajaba y los excesos de tos se agravaban con el paso de las horas. De pronto-y de la nada- un muerto. E iban en aumento.

Con el paso de las horas, las noticias parecían sacadas de película de ficción. Los casos de gripe eran explicados tomando como referencia la gripe aviar, que apareció en Asia hace algunos años. Mientras los lectores renegaban de las aves, iban descubriendo que la culpa la tenía el cerdo y furiosos decían: “¡Pinche cerdo cabrón!” Pero, ¿cómo apareció? ¿Acaso los cerdos planean dominar el mundo? ¿Cómo una enfermedad salió del animal para anidar en los humanos?

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Mientras las personas comunes y corrientes trataban de responderse esas preguntas, en Europa aparecían los primeros casos. Inglaterra y España eran los primeros afectados en el viejo continente, siendo este último país el más atacado. En México los muertos sumaban 60, siendo- según información oficial- sólo 20 de ellos causa de la ‘gripe porcina’. Los estadios vacíos en el Distrito Federal (DF) eran un reflejo de lo que sucedía en la ciudad. Los mexicanos empezaban a comprar  mascarillas masivamente y la imagen de fieles rezando ante la virgen de Guadalupe con la máscara puesta daba la vuelta al mundo.

Los medios de México decían que el gobierno de su país no estaba preparado para afrontar tal situación. El presidente Felipe Calderón daba un mensaje a la Nación haciendo un llamado a la tranquilidad e invitando a sus gobernados a acatar las medidas de seguridad. En Estados Unidos aparecían casos en tres estados, siendo Nueva York uno de ellos y el diario The Guardian pasaba el dato de 10 posibles casos en Nueva Zelanda. ¿Cómo se expandía la gripe? ¿Hasta dónde era capaz de llegar? La Organización Mundial de la Salud le daba grado 4, es decir, era una epidemia que viajaba por el globo para convertirse en una pandemia.

Mexico Swine Flu

En el DF las actividades públicas se restringieron. El domingo, las misas se suspendieron y parecía que los mexicanos no tenían a quién acudir pidiendo la salvación. Los muertos iban en aumento y se empezaban a hacer diferencias entre el sistema de salud de México y el de EEUU. Diversos medios publicaban tips para evitar contraer la ‘gripe del puerco’ y el término influenza era uno de los más resaltantes en Twitter.

¿Llegaría a Lima? ¿Tendrían los peruanos que alarmarse? Al parecer la situación era ambigua. El diario Extra anunciaba que la gripe porcina era el preámbulo del fin del mundo y Mirko Lauer demostraba una fe tremenda al decir: “Aquí estamos como con la crisis económica: un poquito de suerte, y por segunda vez la globalización puede pasarnos por alto”. El H1N1 era visto así en nuestro país.

Pero La República anunciaba el 28 de abril: “No hay rincón del mundo donde la gripe no pueda llegar”. Ya sabemos que se ha manifestado incluso en medio oriente, en esa tierra donde las mujeres se protegen con un velo el rostro (ahora el velo tiene una mejor razón de ser). Medios estadounidenses cuentan 11 estados con casos de infectados y el presidente de México sigue lamentando a los muertos de su país. El virus se expande por el aire, como los chanchitos de Pink Floyd que adornan este texto.

Y fue así como llegó a Lima, en un avión que atravesó la capa nubosa que cubre nuestra capital habitualmente. ¿Lo trajo una peruana que venía de México? ¿Fue una mexicana que quería conocer Machu Picchu? No, fue una argentina que iba a Buenos Aires proveniente de California. ¿Por qué está en Lima? Sólo diré que se sintió mal en el avión y la bajaron en el Jorge Chávez.

¿Estamos preparados los peruanos para afrontar una epidemia de tal magnitud? Primero, se deben seguir las medidas que se están tomando en todo el mundo y es bueno que se restrinjan los vuelos provenientes de México, cosa que -en mi opinión- se debió hacer mucho antes. Segundo, los peruanos debemos saber que las mascarillas las venden en cualquier farmacia. Tercero, no se alarmen, que no panda el cúnico como diría El Chapulín Colorado (aunque en tierras aztecas no saben quién podrá defenderlos).

Un ramillete de informaciones antes del cierre. El premier Yehude Simon dice que estamos preparados para afrontar la epidemia. En México el total de muertos es de 176, no hay clases hasta nuevo aviso y el presidente invita a los mexicanos a no salir de casa. En EEUU hay un muerto y sólo en Nueva York 51 casos. En Inglaterra las mascarillas empiezan a venderse como pan caliente. La Organización Mundial de la Salud le da grado 5 a la gripe porcina y prácticamente ya es una pandemia (ver mapa). Y para cerrar (ahora sí), se hallan similitudes con el arco argumental de un comic. Mascarilla en mano digo: “Que Dios nos ayude”.

Nota del redactor: Vale la pena darse una vuelta por los links destacados.

Alberto Fuguet es periodista, escritor, cinépata y cineasta. Entre su producción encontramos ‘Tinta Roja, ‘Por Favor, rebobinar’, ‘Apuntes Autistas’ y ‘Mi cuerpo es una celda’. Su primera película se llama ‘Se Arrienda’ y amenaza con rodar una segunda en Iquitos. Fuguet es periodista de profesión, pero escritor por vocación así que quién mejor que él para responder a las dudas de un joven periodista sobre ambos temas. Luego de un intercambio de correspondencia vía Gmail salió la siguiente entrevista.

Alberto Fuguet: “Tengo ganas de dejar el periodismo (a pesar que hago poco)”

Texto y fotos: Carlos García

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Alberto Fuguet es periodista, escritor, cinépata y cineasta. Entre sus creaciones encontramos Tinta Roja; Por Favor, rebobinar; Apuntes Autistas y Mi cuerpo es una celda. Su primera película se llama Se Arrienda y amenaza con rodar una segunda en Iquitos. Fuguet es periodista de profesión, pero escritor por vocación así que quién mejor que él para responder a las dudas de un joven periodista sobre ambos temas. Luego de un intercambio de correspondencia vía Gmail, transcribo las palabras que Alberto me mandará vía mail con la respuesta a mis preguntas:

Ok. Entre viajes, aviones, horarios cambiados, aquí van las preguntas extras. Espero que te sirva. Toda la suerte y gracias a ti x el interés.Eso. Salu2. Alberto F.

¿Por qué Alberto Fuguet decide estudiar periodismo?

Por dos motivos, creo. Uno porque era lo más parecido a cine/comunicaciones que había en el país en esa época. Esto es en los ochenta: Pinochet y pre-globalización. Habían cerrado las escuelas de comunicaciones, era casi una carrera tabú. También estudié porque pensé que podía ser divertido ser reportero de guerra pero, la verdad, pensé que el camino a la legitimidad como crítico de cine sería el periodismo. No ingresé pensando matar el tiempo mientras me transformaba en escritor. Se me ocurrió que podía escribir estando en la Escuela.

Tanto el periodista como el escritor ¿sienten una necesidad por escribir? ¿Ambos viven buscando contar historias?

Supongo. O mejor: no sé. Creo que los periodistas puros están más interesados en golpear, en el dato, en ser el primero. Creo que al periodista lo mueve la nariz, el olfato; el escritor trabaja más con la memoria. Creo que ambos tienen cosas en común pero creo que son más las diferencias. Otra cosa es que muchos escritores están en la prensa, como columnistas o cronistas. Igual cansa escribir tanto y es una relación tan provechosa como peligrosa. El verdadero peligro es el periodista-escritor que opina, el columnista de batalla. Lo que pasa con ellos es que uno siente que no necesita leerlos pues ya sabe qué opinan de la vida. Fíjate: son pocos los escritores americanos que escriben en la prensa. Por algo será.

¿Envidia un escritor el público que tiene un periodista? O ¿qué le envidia uno al otro?

No, al menos no yo. Un periodista tiene, claro, mucho público. Además, depende de qué tipo de periodista: el de la TV, el de radio, el de una revista especializada. El periodista sabe que alguien lo leerá. Un escritor no. Pero te confieso que yo sé que tengo unos lectores. No sé quiénes son pero sé que tengo un grupo. No son fans ni nada, pero son algo así como aliados y a ellos les escribo o, al menos, pienso que quizás me lean cuando escribo o publico. Ya no me interesa llegar a todos, ni menos llegar a los que no me quieren leer. No me siento particularmente envidioso. Me interesa más ser escritor-cineasta que periodista. Ahora bien, esto de periodista creo que ya no vale. ¿Qué es un blogger? De alguna manera es un cronista que tiene un público reducido u homogéneo. Algo así. Creo.

Más allá del gusto personal que puedas tener por Tinta Roja, ¿crees que se le pueda considerar una guía de periodismo?

Me cae bien Tinta roja, le tengo afecto. No sé si es una guía, quizás. O es un retrato de una etapa que pasó. Sí te confieso que TR fue hecha pensando que quizás algún día se leyera en las escuelas de periodismo. Pero en los recreos. La escribí pensando en el alumno que fui. Creo que si TR es algo, es una no-guía. Su meta es que la gente NO estudie periodismo.

Citando a Faúndez. Si el periodismo se aprende en la calle, ¿dónde se aprende a escribir? O, en todo caso, ¿dónde se aprende a ser escritor?

En familia. Recordando. Se aprende siendo capaz de arriesgarlo todo. Se aprende, creo, leyendo y frente al computador. No se aprende en la calle, lo que no implica que un escritor necesite prescindir de la calle. La calle es clave tal como lo es la biblioteca. Pero los dos extremos son extremos y conducen a problemas.

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En tus libros siento un estilo propio de la crónica periodística, quizá no en todos pero si en una mayoría significativa. ¿Un periodista no abandona del todo sus orígenes?

Quizás es lo que yo llamo el componente REALISMO o mi intento de captar el zeitgeist o signos de los tiempos. Supongo que uno nunca abandona nada y, por lo tanto,  siempre llevaré el periodismo o la mirada periodística conmigo. Espero que eso no sea malo. Pero nada: si lo es, qué le voy a hacer. Uno escribe con todos los pros y los contras de uno.

Alfonso Fernández es un tipo sacado de ti. Pero en Por favor, rebobinar aparecen otros periodistas, más lights que Fernández y ‘El Clamor’, ¿cómo construir estos personajes?

Todos los personajes se construyen igual, sean o no sean periodistas. Todos, supongo, tienen algo mío. Pero, más importante, se componen de elementos o características que me interesan. Creo que es extremadamente complicado escribir de aquello que no te interesa y aún más crear personajes con los cuales no podrías empatizar o pasar un buen rato juntos. Tus personajes los tienes que querer o, al menos, entender.

¿Dirías que el periodismo y la literatura son primos, hermanos o buenos amigos?

Primos que no se ven pero que tienen sangre en común y muchas anécdotas compartidas.

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En Apuntes Autistas narras el encuentro con Richard Price y cómo este te dice que al tener un personaje tienes una historia. ¿Pasa lo mismo con el periodismo?

Concuerdo con Price. Para mí todo es el personaje, sobre todo ahora que quiero hacer cine. No creo que suceda lo mismo con el periodismo. Lo importante creo, es la verdad. Y el periodismo cultural o la crónica es otra cosa pero tampoco creo que se base en un personaje. A veces sí pero en el periodismo es clave el ángulo, la mirada, la información o la opinión.

¿Sentiste que volvías a hacer una investigación periodística mientras recolectabas la información sobre Caicedo para Mi cuerpo es una celda?

Algo. Me sentí más como un psicólogo o un pariente que quiere entender por qué pasó lo que pasó. Con Caicedo estaba claro que sabía el final. Creo que toda investigación te hace sentir un detective. Un detective salvaje. Y lo que quería era averiguar por qué pasó lo que pasó. Creo que, dentro de todo, pude intuir qué sucedió y por qué. Caicedo dejó de ser el mito, el rockero drogo y apareció un tipo mucho más frágil y tímido que no sabía otra cosa más que escribir, aunque no necesariamente narrar.

¿Extraña Fuguet hacer periodismo? ¿Por qué?

No, porque sigo ligado. Ahora mismo debo dos artículos de viajes. Lo que extraño es la vida creativa “pura”. Tengo ganas de dejar el periodismo (a pesar que hago poco). Quiero darme un par de años de vago y dedicarme a escribir, filmar o leer.

¿Lees diarios? ¿Qué sección lees? ¿Por qué?

Sí, leo, más diarios online como La Tercera y El Mercurio, en Chile. Trozos. Leo espectáculos y cultura primero, siempre. Leo bastante The New York Times, sus críticos son insuperables así como la parte literaria. No soy adicto a El País. Sí entro a blogs, me informo bastante vía Moleskine de Thays.

¿Qué nunca leerías?

Más que decir nunca, no me obligo a leer por culpa o porque corresponde o porque está de moda o porque todos lo están leyendo. Leo a mi manera y si no me gusta, lo dejo.

¿Qué le recomendarías leer a los periodistas que quieren ser escritores o tiene curiosidad por la literatura?

A aquellos que quieren ser escritores, creo que les recomiendo leer y leer, pero leer por placer. No soy bueno a la hora de recomendar-aconsejar ni menos a la hora de hacer listas. Creo que un tipo que desea ser escritor y no lee es sospechoso. No digo que tenga que leerlo todo, cada libro del mundo, pero siempre debe estar leyendo o con ganas de leer.

Antes de finalizar. Hay gente entusiasmada con tus ganas de filmar en Iquitos una película, pero también hay personas que esperan con ansias la versión gráfica de Perdido. ¿Cuáles son los nuevos proyectos que tienes?

Lo de Iquitos es un proyecto con luz amarilla, es decir, puede que resulte, en eso estoy y estamos, y me parece un gran desafío. Iquitos me dejó convencido que puede dar para una película. Ahora estoy tratando de escribir el guión y armar el personaje que eventualmente sudaría en la selva. Perdido casi se perdió; no será una película pero como dices, será una novela gráfica donde lo visual será clave. Le tengo mucha fe al dibujante. Siempre creí en esa historia y en ese personaje: Agustín Barros. Me parece alucinante y tranquilizador saber que todo ese trabajo no se perderá sino que capaz hasta gane. Perdido es un libro programado para el 2010. En octubre sale Missing, mi nuevo libro, que es una novela de no ficción o quizás es una novela, no más.

Los hermanos Gallagher son rockstars en todo sentido de la palabra. Se odian, aman, pelean en público, amistan en privado y han formado la banda de rock más aclamada de los 90’s: Oasis. ¿Qué pasa cuando los Gallagher llegan a Lima, una ciudad que de britpop no ha tenido más que los lúdicos tributos organizados por el Británico?

Oasis: The Masterplan llega a Lima

Texto: Gerardo Cárdenas
Foto: Wikipedia

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Why don’t you all fade away
And don’t try to dig what we all say
I’m not trying to cause a big sensation
I’m just talking about my generation
(The Who – My Generation)

Los hermanos Gallagher son rockstars en todo sentido de la palabra. Se odian, aman, pelean en público, amistan en privado y han formado la banda de rock más aclamada de los noventa: Oasis. ¿Qué pasa cuando los Gallagher llegan a Lima, una ciudad que de britpop no ha tenido más que los lúdicos tributos organizados por el Británico?

***

La avalancha de buenos conciertos de rock en Lima ha pasado sobre tu cabeza y casi ni te has percatado. No pudiste ir al concierto de Soul Asylum ni al de Iron Maiden porque tu jef@ no te dio permiso en la chamba. Tampoco fuiste al de Kiss por culpa de tu siempre vapuleado bolsillo. El único concierto posible -y al que te invitaron tus cada vez más guapas compañeras del colegio- fue al de los inefables Backstreet Boys, pero tampoco fuiste; el orgullo estuvo primero. Miras al piso, deprimido por las oportunidades perdidas y caminas con las manos en los bolsillos, indiferente a la vida. De pronto, frente a ti, un anuncio publicitario inmenso: Oasis en Lima, 30 de abril, 9:00 p.m. Lo lees de nuevo, y una vez más, por si acaso. Sonríes. La mala racha terminó.

Oasis significa tregua, refugio en los contratiempos de la vida. Una bocanada de oxígeno en este mundo frívolo donde los Jonas Brothers dan clase de teoría musical a ingenuos adolescentes convencidísimos de que el mundo se acaba con el próximo hit de My Chemical Romance. Para todos ellos, Noel Gallagher dice -y lo repito en voz baja-: “Mi hija es una fan de esa mierda del Disney Channel, los Jonas Brothers y toda esa jodida tontería de High School Musical. No encuentro nada atrayente en ello en lo más mínimo”.

El concierto de Oasis es obligación moral no solo porque te perdiste todos los demás buenos conciertos, sino porque es la oportunidad de vivir la nostalgia noventera hecha rock. Guitarras que van de la limpieza de lo acústico a las distorsiones envolventes, batería y teclado correctos, uso de instrumento de viento y cuerdas; y la todopoderosa voz de Liam Galagher por encima de todo. Claro, cuando a él se le antoja, porque ya son conocidas las peleas con su hermano en medio de las tocadas, lo que convierten a Oasis en la primera banda que cada vez que aparece en el escenario hace cruzar dedos al público para que el resto del concierto no tengan que escuchar la, aunque sobria, menor voz del hermano mayor Noel.

“¡Son una copia de los Beatles!”, vociferó una de mis amigas más aburridas. Le expliqué que (casi) no hay banda de rock en el mundo que no tenga como influencia a los cuatro de Liverpool. “Es como si un jugador argentino no quiera ser Maradona”, me defendía, pero ella que no entiende nada de fútbol ni de rock, contraatacó: “Son unos atorrantes, se paran peleando”. Es verdad, discuten y dicen cosas como “Noel Gallagher, Russell Brand, fucking hell…what a pair of old housewife’s”(sic), pero en el trato al público es otra cosa. Liam anunció su llegada a Lima desde su Twitter: Just landed in Peru, my kinda people, see you all tomorrow…” Y Noel da consejos para tocar guitarra, también desde su cuenta de microblogging.

Oasis toca en Lima mientras se vocean los conciertos de gigantes del tamaño de Paul McCartney, Depeche Mode y Coldplay. De algo podemos estar seguros: por más grande que sea la banda que venga a tocar a Perú, no la veremos tan increíble después de escuchar el rock ‘n roll de los hermanos Gallagher en el estadio nacional.

+ DATOS ZERO +

Los últimos set-lists en Nius.

Colaborador: Martín Soto
Hace 90 años el sueño de alguien noble y comprometido con las cosas dio inicio. Hoy tenemos a la primera Facultad de Derecho del país. Somos felices, bienvenidos todos.

He seguido con entusiasmo la historia de nuestra Universidad y con especial atención la de nuestra facultad que hoy está de aniversario. He visto como todo es felicidad y frotaciones de espaldas, palmaditas cómplices y sonrisas; en efecto hay mucho que celebrar y sería tonto no pretender hacerlo como corresponde.

Derecho: ¿90 años de qué?

Colaborador: Martín Soto Florián
Imagen: PUCP. Facultad de Derecho.

“Las ventajas y el ocio de que disfrutan los caballeros
no se les otorga en beneficio propio, sino también en beneficio de la comunidad”
Blackstone, Oxford, 1753

derecho
Hace 90 años el sueño de alguien noble y comprometido con las cosas dio inicio. Hoy tenemos a la primera Facultad de Derecho del país. Somos felices, bienvenidos todos.

He seguido con entusiasmo la historia de nuestra Universidad y con especial atención la de nuestra facultad que hoy está de aniversario. He visto como todo es felicidad y frotaciones de espaldas, palmaditas cómplices y sonrisas; en efecto hay mucho que celebrar y sería tonto no pretender hacerlo como corresponde.

La facultad ha estado dirigida por grandes hombres, la intelligentsia jurídica y académica del país, quienes- dicho sea y espero no lo olvidemos- salieron precisamente de estas mismas aulas. En mi caso ,además, la facultad me ha brindado grandes amigos y maestros quienes han sido fundamentales en mi proceso formativo. Le estoy agradecido, les estoy agradecido.

La facultad le ha aportado al país grandes hombres, sin duda; también le ha aportado tinterillos, fariseos y mercaderes disfrazados de abogados, de académicos y de juristas. Muchos de ellos son catedráticos de larga data; otros, personajes siempre vinculados a la Universidad, algunos incluso son financistas de nuestras aulas u homenajeados de nuestras autoridades. La facultad, sus autoridades, nuestros profesores y nosotros los alumnos, no hemos tenido el valor de señalarlos, de sentar posición: todos hemos decidido mirar hacia otro lado, sin deberla, ni temerla. Hemos tenido temor de llamar a las cosas por su nombre, una vez más ‘unanimidad en el error’.

Quizá mi comentario esté fuera de lugar, quizá no sea el más autorizado a concitar la atención sobre estos temas y quizá no tenga el derecho suficiente de predicar lo que no conozco, de alzar la voz y reclamar que se mencione también a quienes vendieron la patria, a quienes desmantelaron el Estado, a quienes- como dice Galeano- vendieron las joyas de la abuela y en algunos casos, a la abuela también.

En la presentación de la revista oficial de nuestra Facultad, Derecho PUC (fundada en 1944) tuve ocasión de presentar a la mesa. Recuerdo haberlo hecho de esta forma, al introducir a un gran maestro e insignia de nuestro claustro:

En la década de los setenta, Jorge Avendaño, un joven profesor de aquel entonces y un joven profesor hoy en día, clausuraba la II Conferencia sobre la enseñanza del Derecho y el desarrollo, fijando el rumbo y devenir de nuestra Facultad de Derecho: “debemos hacer del Derecho una herramienta para el cambio social, en la medida que no hagamos eso, estaremos haciendo cualquier cosa… menos Derecho.

En aquel entonces, el catedrático de quien hablaba no sólo estaba al frente de nuestra Facultad en su calidad de Decano -cargo que ha ocupado en repetidas ocasiones, siendo además el único Pro Rector que ha tenido la PUCP-, sino que lideraba genuinamente un movimiento de reforma que buscaba revisar la enseñanza del Derecho desde sus cimientos, convocando autoridades, profesores, estudiantes y trabajadores en su gran gesta; que era también la gesta de todos: hacer del derecho una herramienta para el cambio y la transformación. Esa fue pues la impronta de nuestra facultad durante aquellos años.

Y aunque dicho esfuerzo no se ha repetido con la fuerza e intensidad de aquel entonces, ha sido siempre una ilusió. Para algunos quizá no sea más que eso: una añoranza. Personalmente creo que significa ejemplo, compromiso, posibilidad y esperanza. Ya se hizo antes, hagámoslo ahora… hagámoslo de una forma novedosa y creativa, crítica de su historia y sus errores, celebrante de sus aciertos y progresos, inclusiva en todos los estamentos de todos sus posibles actores, sin ambages, y por sobre todo propositiva.

Sólo duró 23 minutos. Entró con más ganas que fútbol, pero al final se fue cambiado por una lesión en el abductor izquierdo. Las esperanzas cremas recaían en el ingreso de Solano para el segundo tiempo, ya con dos goles en contra y sin ideas para generar ocasiones de gol. El volante se mostró discreto, aportó poco y se fue mal: cambiado y molesto. Algo realmente extraño, ya que en la previa lo anunciaban como titular indiscutible. Sin su mejor jugador físicamente apto, la ‘U’ poco podía hacer más que esperar la ayuda del Libertad en el Defensores del Chaco, cosa que al final no ocurrió. San Luis marcó en el último minuto y eliminó de la copa a Universitario.

Sin lugar para los débiles

Texto: Alonso Pahuacho
Foto: Terra

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Sólo duró 23 minutos. Entró con más ganas que fútbol, pero al final se fue cambiado por una lesión en el abductor izquierdo. Las esperanzas cremas recaían en el ingreso de Solano para el segundo tiempo, ya con dos goles en contra y sin ideas para generar ocasiones de gol. El volante se mostró discreto, aportó poco y se fue mal: cambiado y molesto. Algo realmente extraño, ya que en la previa lo anunciaban como titular indiscutible. Sin su mejor jugador físicamente apto, la ‘U’ poco podía hacer más que esperar la ayuda del Libertad en el Defensores del Chaco, cosa que al final no ocurrió. San Luis marcó en el último minuto y eliminó de la copa a Universitario.

Los diarios locales hablaban de una U ya clasificada. Incluso se podían leer titulares auspiciosos como ‘La crema en su punto’ (referido a que necesitaban un punto para clasificar) o armando especulaciones respecto a los posibles rivales en la siguiente ronda. Hoy es hora de tirar al tacho todas esas conjeturas inapropiadas e ingenuas: la U le dijo adiós a la Libertadores y no hay vuelta que darle.

Existen muchos condicionantes para esta derrota en Argentina, impensada por muchos y previsible por pocos. La primera resulta sencilla: la U no hizo su tarea. Se vio a un cuadro que desde el primer minuto jugó a la especulación, a contentarse con el empate que le aseguraba el boleto a octavos y no se preocupó por su principal adversario, el que estaba dentro de la cancha, San Lorenzo. Los de Boedo, ya eliminados, jugaban con un equipo alterno, con juveniles que intentaban mostrarse y con extranjeros que no habían tenido la continuidad en el campeonato argentino como el uruguayo Fornarolli. Al final, ellos festejaron un triunfo vacío, pero más vacío quedó el corazón de los hinchas merengues, que llegaron con ilusiones y se terminaron yendo como el perro del chavo, con el rabo entre las piernas.

La confianza puede ser importante, pero si se trata de una confianza hacia uno mismo, no hacia lo que puedan hacer los demás. Universitario jugó el partido pensando en la cancha de Paraguay, donde si bien es cierto se jugaban gran parte de sus chances, no significaban lo primordial en el partido. La cabeza de los jugadores cremas debió estar de lleno en el encuentro contra San Lorenzo, no con los audífonos pegados a las orejas como Miguel Miranda en el banco de los suplentes. En una jornada increíble, la crema salió volteada.

Quizás ahora, con el resultado puesto resulte algo injusto, pero la U se relajó. No tomó en cuenta el momento de su rival que con un cambio de técnico –entró Simeone por Russo- se motivó como nunca y se mostró eficaz. No faltarán los que le echen la culpa a la mala fortuna, a que justo San Luis marcó en el minuto 90, a que el único resultado que los dejaba fuera se dio. Todas son excusas falaces y que no conllevan tras de sí un análisis real de los hechos. Como dijo Daniel Peredo en Partido Aparte, “no es bueno limpiarse la boca antes de comer”.

La U quedó eliminada sencillamente porque no fue capaz. En 90 minutos, no pudo obtener el resultado que tenía que lograr para estampar su firma en octavos de final de la Libertadores. Fue un partido horrible, muy malo en lo que respecta a las individualidades cremas. Con un Calheira inoperante, un Solano lesionado y un Alva pasado de revoluciones, fue poco lo que las corridas de Miguel Torres –quizá el más aceptable del equipo- pudieron hacer.

En la copa no hay lugar para los débiles, peor aún los del factor psicológico. Se puede decir que es un análisis injusto, pero el resultado puesto ya está sobre la mesa. No obstante, el triunfalismo demostró una vez más ser el peor enemigo del fútbol peruano. El viejo estigma sigue operando como una cicatriz que se resiste a borrarse. Ahora sólo queda rogarle al santo que sí está clasificado. Rogad por San Martín.

Carlín dio en el clavo de nuevo. El tema, obviamente, no es para reírse. El español andino de Hilaria Supa ocupó la portada del diario Correo y fue acompañada de la columna de Aldo Mariátegui, director del periódico, que la tildaba de una persona “con un nivel cultural tan bajo, cuya ortografía y gramática revelan serias carencias y sin aparente ánimo de enmienda…”.

El papelito no manda

El español andino en primera plana*

Opina: Sofía Pichihua
Foto: La República

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Carlín dio en el clavo de nuevo. El tema, obviamente, no es para reírse. El español andino de Hilaria Supa ocupó la portada del diario Correo y fue acompañada de la columna de Aldo Mariátegui, director del periódico, que la tildaba de una persona “con un nivel cultural tan bajo, cuya ortografía y gramática revelan serias carencias y sin aparente ánimo de enmienda…”.

Si bien la educación ha movido –bien y mal- naciones, es mentira que si alguien no sabe nada sobre lo que enseñan en el colegio, instituto y/o universidad no sirve para opinar, proponer o, peor aún, representar. Todos creemos -y esto lo repiten a cada rato mis profesores de la PUCP- que los centros educativos brindan solamente una base formativa y que es la vida empírica la que la complementa. Y si únicamente se consigue el segundo recurso, pues hay que aprovecharlo al máximo. Algo que, según la hoja de vida de la congresista,  aplicó como activista en movimientos por los derechos humanos en su natal Cusco.

El hecho ha sido rechazado por el Congreso y diversas personalidades. No obstante, el trasfondo no solo está en la falta de educación de muchísimas personas, que no necesariamente se resisten a estudiar, no tienen recursos ni medios o no los dejan porque son presionados para trabajar -prioridad impuesta a muchos jóvenes actualmente-, sino que la denuncia pretendía dejarla mal.

Pasando del lado prejuicioso al político, el director de Correo intentaba acercarse a una realidad: nuestro Congreso produciría mejores leyes y los procesos se acelerarían, según cree, si los candidatos cumplieran con otros requisitos adicionales a ser mayor de 25 años como una formación académica.

Está bien que como periodistas –o casi periodista en mi caso- pongamos temas sobre la mesa, pero, por favor, qué falta de imaginación y tacto para abordar un caso –y eso que se podría incluir elementos sobre la ética periodística (que es la que importa) del diario.

Escribir no es pensar. Uno puede redactar mal ortográfica y gramaticalmente pero tener ideas claras. Si quería discutir que los proyectos de la representante del Cusco son poquísimos, no tenía por qué enseñar sus notas. ¿No había otra forma de celebrar el día del idioma? En este caso el papelito no manda.

Supa debe escribir perfectamente en quechua, pero no se le puede imponer que lo haga en castellano. Más que obligarla a que aprenda el Coquito de memoria, hay que lograr que se pueda usar quechua, aymara u otro idioma en los documentos de interés de todos los peruanos, especialmente si se trata de normas jurídicas –de las cuales se tiene como premisa que todos las conocemos. Su conocimiento del quechua podría ser beneficioso para integrar a personas que no han podido aprender el castellano ni conocen más del país por el cual los obligan votar cada cinco años.

Además, el sentido de una democracia es dar la oportunidad a cualquier ciudadano para poder representar a su región, justamente para no tener únicamente a una elite ‘educada’ como administradores del país. Ellos no son todos los peruanos.

Termino con palabras lúcidas del lingüista Miguel Rodríguez Mondoñedo: “Nadie se puede atribuir la versión correcta del español, porque no existe tal versión. El español es lo que sus hablantes hablan, nada más ni nada menos.”

*La ‘bajada’ de este Off the record es la utilizada por  Miguel Rodríguez Mondoñedo en la nota titulada Me tiemblan mis labios.

SUBE
“Adoro la cumbia porque se puede sufrir pero también gozar y ¿qué puede ser más peruano que eso?”
BAJA
“En otras palabras, este género le canta, con voz nada armónica, a sentimientos primitivos.”

La cumbia

Sube: Lorena Chauca
Baja: Carlos García

sybcumbia
Composición gráfica: Sofía Pichihua (imágenes: Tomador de fotos, Cumbia.com.pe, Sólo cumbia peruana, Desde la clandestinidad)

Sube

Todo empezó con Miguel o Miguelón , como le dicen en mi barrio. Es su culpa, de eso no hay duda. Ponía su música a todo volumen y muy pronto aprendí los hits de Radio Inca Sat -¡imperial!-. Odiaba a Miguelón por eso. Mientras en mi colegio clasemediero las chicas se aprendían los pasos de los Backstreet Boys y otras aún más ingenuas comentaban la virginidad de Britney Spears, yo tarareaba -mentalmente- las últimas cumbias del momento gracias al cuarentón de Miguel. Supe que estaba en problemas cuando me aprendí la letra de Ada Chura y su movimiento epiléptico de cuello pero cuando la vi saltando en un vestido rojo con una panza de 8 meses de embarazo, supe que era ella la de los problemas.

Eso sí, nunca me gustaron grupos como la Joven Sensación o Skándalo; el único tic tic tac que recuerdo es el del reloj azul que usaba en esos años. El asunto era otro con Néctar. Canté ‘El arbolito’ hasta el hartazgo y a pesar de ver su videoclip, me gustaba la canción. ¿Me avergonzaba de escuchar cumbia? No, porque me vacilaba. Yo era algo así como el Tongo de mi promoción, me encantaba mover los dedos índices para arriba y para abajo mientras me mordía fuertemente el labio inferior.

Es bueno escuchar cumbia porque no hay música más democrática. El cholo, el chino, el negro, el gringo, la monse, la bitch, la borracha; todos, juntos y revueltos, pueden gozarla. Yo la he bailado con gringos y con negros, con emos y con punks, con nerds y con ‘gileros’. Es de todos, de todas maneras.

Adoro la cumbia porque se puede sufrir pero también gozar y ¿qué puede ser más peruano que eso? Cuando Chacalón dice que se levanta muy temprano para ir con sus hermanos, ¡ayayayay!, a trabajar, muevo los hombros de manera descontrolada mientras recuerdo las épocas en las que me levantaba a las 5 de la madrugada para ganarme unos centavos. Cuando escucho la musiquita de ‘Ojalá que te mueras’ pienso en todos aquellos seres humanos que efectivamente merecen la muerte. Cuando Juaneco dice que su abuelo se ha muerto, le creo y sólo me pregunto ¿cuánto masato habrá tenido que tomar para conseguirlo? Cuando el vocalista de Los Ronish les pide a sus amigos que le traigan cerveza porque quiere tomar para olvidar, espero sinceramente que le hayan alcanzado un vaso.

Esa es otra buena razón para escuchar cumbia: la cerveza. No hay cumbia sin chela y en estos últimos años, tampoco hay chela sin cumbia. Son la combinación perfecta, mejor que la Inca Kola con anticuchos o Tongo con pituca. Lo que me lleva a la última y mejor razón por la que me gusta la cumbia: amo a Tongo. Me parece el ser más espectacular que ha creado este país. Me aloca su pelo largo, sus frases inolvidables, su mirada fija mientras nos cuenta que tiene una pituca y que se pasa las noches llorando por ella.

Al final, me gusta la cumbia porque soy angurrienta, envidiosa y rencorosa, y le deseo el mal a cualquiera que se atreva-o se atrevió- a dejarme. Arranca, arranca, nomás o como dirían los hnos. Yaipén: “A llorar a otra parte…”.

Baja

7:30 am de una mañana cualquiera. Dormitado en el bus que ha de llevarme a la universidad, termino de despertar con los estridentes sonidos de un ritmo tropical. Mezcla de teclado y vientos algo desafinados que repiten su melodía canción tras canción acompañados de una voz estridente y arreglada gracias a la tecnología musical. Señoras y señores, con ustedes la cucucumbia.

No tengo nada en contra de cualquier género musical, pero todo tiene un límite. Aunque he de empezar reconociendo que lo único bueno de la cumbia fue borrar del mapa al nefasto reguetón, esa repetición de tun tu tu tun desesperante que llenaba la ciudad. La cumbia ocupa ahora ese lugar  otorgado por aquellos que gustan de escuchar algo que está de moda.

La cumbia se baila en todos lados. En una pollada bailable en el cerro El Pino, hasta en las fiestas más pitucas de la sociedad limeña. Y así sucesivamente inunda de a pocos como una ola, casa por casa y calle por calle. Nadie va a decir que no ha escuchado cucucumbia o que no ha tarareado alguna vez una de esas tantas canciones que repiten una y otra vez por la radio.

¿A qué le canta la cumbia? A todo. Desde el amor por computadora, hasta las ganas de ver desaparecido de la faz de la tierra al ser ahora odiado. En otras palabras, este género le canta, con voz nada armónica, a sentimientos primitivos. Y debo decir que muchas veces las letras suenan demasiado repetitivas.

Hablando de sonidos, la cumbia sólo suena bien en un CD. ¿Por qué? Pues los cantantes no tienen voz, o sea la tienen pero no para cantar delante del público con parlantes gigantes. He ahí la importancia de un buen arreglista musical que ecualiza la voz para que no sea un desastre. En vivo, la cucucumbia, ‘no pasaaaaa’.

¿Aún no te convences? Bueno, puedes probar armando un grupo de cumbia para alcanzar una fugaz fama. Todo empezó con ‘El Embrujo’ y se hizo tan famosa la canción que hasta cinco grupos la tocaban y sin pagarle regalías al compositor. Al final un solo grupo se apoderó del hit, pero hasta ‘Tongo’ la canta en sus conciertos.

La primera ola llegó con el accidente que acabó con la vida del grupo Néctar. Se escuchó una y otra vez ‘El Arbolito’ en todos lados y poco a poco fueron apareciendo otros grupos para rendirle tributos a los liderados por el desaparecido Jhonny Orozco. Un punto interesante es que la cumbia que ahora nos inunda no es la misma que hacía Néctar, la cual era heredera de Chacalón y Los Shapis. La que bailamos es de origen norteño o caribeño si se quiere ampliar más el término.

Dicen que si no puedes contra el enemigo te le debes unir. Pero no lo voy a hacer, no cantaré canciones sin sentido como el ‘Tao tao’ o ‘La Culebrítica’. Tampoco entonaré ‘Ojala que te mueras’ o ‘Motor y motivo’, mucho menos se las dedicaré a alguien. Por ahora he de resistir la repetición de sonidos tan poco elaborados y desafinados, hasta que algo peor llegue a ocupar su lugar.

 

Porque los niños y adolescentes también tienen voz. El programa Kids News Network de Freevoice, una organización que promueve su participación, propuso hace a TV Cultura la creación de No apto para adultos (NAPA). Hace dos años, Bernardo Cáceres fue llamado por su experiencia como productor en medios televisivos y hasta hoy encabeza el equipo de NAPA.

Cómo nació No Apto para Adultos (NAPA)

Porque los niños y adolescentes también tienen voz. El programa Kids News Network de Freevoice, una organización que promueve su participación, propuso  a RED TV la creación de No apto para adultos (NAPA). Hace dos años, Bernardo Cáceres fue convocado para dirigir el programa por su experiencia como productor en medios televisivos, y hasta hoy encabeza el equipo de NAPA.

“A veces sirve ser comprometido y estar en un camino estrecho, fuera del éxito comercial: de los talkshows. Cuando hay oportunidades así, pues no hay mucha gente a quién buscar”, cuenta Cáceres en una charla para alumnos de la nueva maestría Antropología Visual de la PUCP.

RED TV es a plataforma de distribución de NAPA así como de otros productos como Enlace Nacional, “un noticiero colaborativo, en el cual todos los días, los canales locales envían noticias a Lima y aquí se arma un noticiero que es mucho más abierto que los de la televisión centralista limeña”, señala Cáceres.

El comunicador considera que los adolescentes ya saben distinguir y tienen opiniones. Lamentablemente, “la voz de los adolescentes no tiene cabida, espacio. Generalmente, se considera que los niños y adolescentes son público para programa de entretenimiento, de ovasión, de concursos. Jamás se piensa si tienen un interés de conocer por qué el mundo es como es, por qué hay tantas cosas que no le gusta y qué ideas hay para poderlo cambiar”, afirma el editor de NAPA.

Así, No Apto para Adultos es un espacio de expresión para una generación de chicos y chicas de 11 a 17 años que tienen opiniones pero no medios para darlas a conocer. Por ello, NAPA se extiende -a través de convenios con ONG- a 10 ciudades del país. Las corresponsalías cuentan con un grupo de cuatro miembros a más de niños y adolescentes que colaboran en el programa.

“El hecho de tener un DNI a los 18 años no significa que ahí comience la ciudadanía o que todos el ordenamiento social sea para los que tengan un DNI, sino para todos: desde los recién nacidos hasta los ancianos”, asegura Cáceres.

Fotos de la charla ‘La imagen de los invisibles’ en la PUCP

+ ZERO DATOS +

  • La charla se realizó el jueves 23 de abril en el campus universitario.
  • Bernardo Cáceres dio una entrevista a Enlace Nacional sobre los nuevos cambios en el programa NAPA.

No me gusta el dicho ‘recordar es volver a vivir’ si es que eso significar evocar en mi memoria todos aquellos partidos de fútbol en los que mis cansados oídos tuvieron que soportar una y otra vez la parsimoniosa voz de algún relator que, no sin cierta complicidad, comentaba que el reciente gol -y primero- marcado por el equipo que iba perdiendo por goleada (no hablemos aún de marcadores), se convertía en el de ‘honor’.

El gol del ‘honor’

Texto: Alonso Pahuacho

Fotos: Dechalaca.com

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No me gusta el dicho ‘recordar es volver a vivir’ si es que eso significar evocar en mi memoria todos aquellos partidos de fútbol en los que mis cansados oídos tuvieron que soportar una y otra vez la parsimoniosa voz de algún relator que, no sin cierta complicidad, comentaba que el reciente gol -y primero- marcado por el equipo que iba perdiendo por goleada (no hablemos aún de marcadores), se convertía en el de ‘honor’.

En primer lugar ¿qué significa honor? En la de la Real Academia Española encontré, entre los más de cinco significados distintos, el que quizá sea válido para la tesis en cuestión. Dice la RAE, “gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea”. Entonces nos damos cuenta del abismo que se abre entre el significado que le dan algunos periodistas deportivos a ese ‘gol’ y el verdadero significante que nos enseña la Academia, en modo sencillo, ‘gloria’.

No creo que sea por ignorancia el error de mis colegas. Quizá se trate de los románticos del fútbol que dan sus últimos manotazos de ahogados, aquellos que viven por el juego bonito y la mayor cantidad de goles. Ellos ven fuerzas parejas en cada partido, no creen que a los equipos se les pase por encima ni tampoco reaccionan ante la incapacidad consumada de algunos jugadores que están en el escalón final de su carrera deportiva pero se resisten a morir de pie. El romántico cree en las buenas triangulaciones de cara al gol, del pase en callejón o en el regateo habilidoso como si en el campeonato peruano existieran cracks de la talla de Messi. Por eso es que me sorprendo cada vez que oigo de sus bocas, cuando un equipo descuenta en el marcador después de ir cayendo por ejemplo 0-5, la frase ya convertida en muletilla de nuestro periodismo deportivo: “han marcado el gol del honor”.

Me pregunto irónico, ¿Qué honor puede tener un jugador al marcar un gol después de haberse comido cinco o seis en arco propio? ¿Qué respeto contagia al aficionado que pagó su entrada al estadio y no vio otra cosa que inflarse las redes propias? ¿Y a sus familias? Son muchos los factores en juego, pero una sola la causa bajo la que subyace la motivación de marcar un gol cuando ya se ha perdido la cuenta de los propios y se mira al arquero con más compasión que ira: evitar el ridículo frente a los demás y maquillar aquel ‘0’ tan redondo como la boca de un barril, pero sin fondo.

Nuestros jugadores lo saben bien. De hecho, existen pasajes muy recordados a lo largo de la historia del fútbol nacional que sirvieron de excusa perfecta para que no pocos periodistas deportivos intentaran ocultar lo inocultable -la goleada en contra- camuflando el desastre con frases como “Perú marca el gol del honor”, “se salvó el honor” y la peor de todas “demostrando honor en el campo de juego”. Y mucha gente lo creía y cree hasta ahora. Basta recordar uno de los tantos partidos nefastos de la selección, aquel con Ecuador en Quito por las Eliminatorias para Sudáfrica 2010, cuando fuimos con ilusión de triunfo y regresamos como el perro del Chavo del 8, con el rabo entre las piernas.

Heridos, maltrechos, cansados, queriendo que el partido se terminara en el instante que el ecuatoriano había encajado la pelota por quinta vez en arco propio, los jugadores peruanos estaban en trance: no reaccionaban y se preveía lo peor. No obstante, había un tiempito para que el amor propio cholo resucitara y se transfigurara en los chimpunes del moreno Andrés Mendoza, que se mandó un gol de antología. Sí, la gente se paró de sus asientos: era el descuento para los nuestros, el 1-5 que significó que termináramos el partido con ‘menos’ vergüenza entre las piernas pero con sí el rabo moviéndose al son de algún pasillo norteño.

Mendoza reía al ver la magia que había salido de sus pies. En casa, frente a sus televisores, los hinchas le mentaban la madre. No hacía falta mucho tino para darse cuenta de la situación que se había generado: los peruanos no sabíamos de qué se reía el buen Andrés, si del golazo que había metido o de haber salvado el ‘honor’ de la selección como se leyó al día siguiente en la mayoría diarios deportivos limeños. Hoy Mendoza se sigue riendo y hace goles en México, pidiendo el perdón y una nueva oportunidad en la selección, la que marcha colera en las Eliminatorias y sigue igual que cuando la dejó por problemas disciplinarios aún no esclarecidos del todo.

No puede existir nunca gloria en el deshonor consumado. Que se maquille la realidad es otra cosa, parece ser que cada partido se ve con una venda en los ojos y tapones en los oídos. El periodismo deportivo nacional enaltece a los equipos mediocres mitificando goles ajenos al honor de los jugadores, los cuales en realidad son obra de la inercia del futbol, del cansancio y desconcentración de los rivales porque total “ya estamos ganando por 5 a 0”. El honor no es algo que se compra en la tienda de la esquina ni mucho menos marcando un gol de descuento: es señal de triunfo, dedicación y gloria. Porque cada futbolista debe saber que en cada partido se juega con y por un honor distinto: el propio y el de la hinchada, y eso es lo que los hace dignos de verdad.

NZ Tags: Fútbol peruano.

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