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Con la lengua afuera: KISS rockeó Lima

Texto y fotos: Carlos García

La venta de entradas estaba pactada para el día 11 de febrero. Los medios escritos utilizaban páginas enteras para anunciar la llegada de KISS a Lima, resaltando siempre que las entradas se iban a agotar en los primeros días y que ya se tenía la fecha para el inicio de venta. Grande fue mi sorpresa al llegar esa mañana al Plaza Vea de San Miguel y descubrir que no vendían nada, salvo tickets para ver a los Backstreet Boys.

Estaba indignado. Me puse a navegar en internet y descubrí que la web de Tu Entrada aún anunciaba el show como “próximamente”, y para colmo en la página oficial de KISS no anunciaban Lima como punto de visita en su gira ALIVE 35.

Todo quedó atrás cuando Paul Stanley habló en la oscuridad del estadio Nacional la noche del 14 de abril. “Lima you wanted the best, you got the best. The hottest band in the world: KISS”. Mientras terminaba de pronunciar la última S, el telón que en grabado plateado llevaba el nombre del grupo cayó para desatar una excitación colectiva en los fanáticos que habían llenado el coloso del José Díaz.

Pero la fiebre había empezado mucho antes. Desde temprano comerciantes se habían posicionado estratégicamente en las afueras del estadio, como si se tratase de algún partido de la selección o de un clásico U – Alianza. El ingenio de los peruanos no deja de sorprenderme, como dijo cierto político, desde vinchas y polos hasta collares y posters en los que se podía leer KIZZ (sic). Lo que no faltó fue el maquillaje para cara. Por tan sólo tres nuevos soles una persona común se convertía en ‘el chico estrella’, ‘el demonio’, ‘el gato’ y ‘el hombre del espacio’.

Todas las sangres llegaron al Nacional de Lima para disfrutar con la banda más caliente del mundo. En tribuna se veían banderas de fanáticos que llegaban desde Arequipa, y los medios habían resaltado que un grupo de seguidores ecuatorianos de KISS habían viajado especialmente para ver a su banda favorita. Este concierto también reunió a diversas generaciones. No era extraño ver a padres e hijos con el rostro pintado, esperando por el inicio del concierto. No hay duda, ser fan de KISS es hereditario en muchos casos.

Mientras la espera se hacía desesperante salieron los teloneros de la banda estadounidense. Leusemia, sobreviviente de la movida subte de los ochentas y recordada por su popular ‘Al colegio no voy más’, iniciaba su presentación con una melodía de rock progresivo. Parece que Daniel F aún no entiende que el sonido de su banda no es tan afinado como para lanzarse al ruedo ‘progre’ y menos ante un público exigente como el que tenía al frente. Más adelante, esa noche, comprobaríamos la diferencia entre un grupo de nivel mundial y uno de larga trayectoria nacional. Leusemia cumplió, pero no gustó.

La espera llegó a su fin. A las nueve de la noche la banda del rostro pintado y los tacones altos salió a escena y encendió el máximo referente deportivo del país. La primera canción fue Deuce, entonada por Gene Simons. El hombre con la lengua más recorrida del mundo del rock dejaba en claro que a pesar de los años da lo mejor en el escenario, y también en otras canchas. Digo esto último por el cruce de lenguas que vimos con Johanna San Miguel en una entrevista que hizo con la banda. Me pregunto si ‘el demonio’ agregó alguna peruana a su lista de aproximadamente 4000 mujeres con las que se ha acostado cuando sale de gira.

La música sigue. Los parlantes llevan el sonido a través del viento y lo esparce sobre una alfombra de manos que se elevan para sacar la mejor foto del evento. ‘El hombre del espacio’ lanza fuegos artificiales desde su guitarra, luego de un solo que incluye partes de composiciones clásicas. ‘El gato’ se eleva con su batería ante la mirada de los fans que no paran de fotografiarlo. ‘El demonio’ escupe fuego por la boca, y ‘el chico estrella’ juega con el público y hace que griten su nombre al unísono. Todo un espectáculo.

El de KISS fue un show digno de las mejores ciudades del mundo y que ahora se vivió en Lima, capital de un país del tercer mundo llamado Perú. Ver a una banda de la calidad de KISS en mi país me dejó una sensación especial que no hubiera sentido en USA o en Australia.

Cuando sonaron los acordes de ‘Rock and roll all nite’, el Nacional se vino abajo pero también temió. Parecía la última canción, pero no fue así pues Stanley volvió al escenario con la bicolor en alto y flameante para indicar que aún había más. Más fuegos artificiales, más canciones y Gene Simons cantando desde lo alto del escenario mientras botaba sangre por la boca.

Dos más y nos vamos. ‘Love Gun’ fue la penúltima canción de la noche y Paul Stanley la cantó en una plataforma armada en medio del público que quería jalarle la pierna mientras volaba desde el escenario. El fin de fiesta fue ‘Detroit Rock City’, una canción que ese día podía haberse llamado ‘Lima Rock City’ por la intensidad con que se vivió ese fin de fiesta. Cinco minutos de fuegos artificiales que iluminaron la noche en la ciudad de los reyes. Miles de rostros que no terminaban de creer lo que habían vivido.

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1 comentario en “Con la lengua afuera: KISS rockeó Lima”

1 Comentario

  1. Toba dice:

    un espectaculo fue asombroso ver tal cantidad de personas en el estadio nacional con Kiss en el escenario. BUENO, MUY BUENO.

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