El español andino en primera plana*
Opina: Sofía Pichihua
Foto: La República

Carlín dio en el clavo de nuevo. El tema, obviamente, no es para reírse. El español andino de Hilaria Supa ocupó la portada del diario Correo y fue acompañada de la columna de Aldo Mariátegui, director del periódico, que la tildaba de una persona “con un nivel cultural tan bajo, cuya ortografía y gramática revelan serias carencias y sin aparente ánimo de enmienda…”.
Si bien la educación ha movido –bien y mal- naciones, es mentira que si alguien no sabe nada sobre lo que enseñan en el colegio, instituto y/o universidad no sirve para opinar, proponer o, peor aún, representar. Todos creemos -y esto lo repiten a cada rato mis profesores de la PUCP- que los centros educativos brindan solamente una base formativa y que es la vida empírica la que la complementa. Y si únicamente se consigue el segundo recurso, pues hay que aprovecharlo al máximo. Algo que, según la hoja de vida de la congresista, aplicó como activista en movimientos por los derechos humanos en su natal Cusco.
El hecho ha sido rechazado por el Congreso y diversas personalidades. No obstante, el trasfondo no solo está en la falta de educación de muchísimas personas, que no necesariamente se resisten a estudiar, no tienen recursos ni medios o no los dejan porque son presionados para trabajar -prioridad impuesta a muchos jóvenes actualmente-, sino que la denuncia pretendía dejarla mal.
Pasando del lado prejuicioso al político, el director de Correo intentaba acercarse a una realidad: nuestro Congreso produciría mejores leyes y los procesos se acelerarían, según cree, si los candidatos cumplieran con otros requisitos adicionales a ser mayor de 25 años como una formación académica.
Está bien que como periodistas –o casi periodista en mi caso- pongamos temas sobre la mesa, pero, por favor, qué falta de imaginación y tacto para abordar un caso –y eso que se podría incluir elementos sobre la ética periodística (que es la que importa) del diario.
Escribir no es pensar. Uno puede redactar mal ortográfica y gramaticalmente pero tener ideas claras. Si quería discutir que los proyectos de la representante del Cusco son poquísimos, no tenía por qué enseñar sus notas. ¿No había otra forma de celebrar el día del idioma? En este caso el papelito no manda.
Supa debe escribir perfectamente en quechua, pero no se le puede imponer que lo haga en castellano. Más que obligarla a que aprenda el Coquito de memoria, hay que lograr que se pueda usar quechua, aymara u otro idioma en los documentos de interés de todos los peruanos, especialmente si se trata de normas jurídicas –de las cuales se tiene como premisa que todos las conocemos. Su conocimiento del quechua podría ser beneficioso para integrar a personas que no han podido aprender el castellano ni conocen más del país por el cual los obligan votar cada cinco años.
Además, el sentido de una democracia es dar la oportunidad a cualquier ciudadano para poder representar a su región, justamente para no tener únicamente a una elite ‘educada’ como administradores del país. Ellos no son todos los peruanos.
Termino con palabras lúcidas del lingüista Miguel Rodríguez Mondoñedo: “Nadie se puede atribuir la versión correcta del español, porque no existe tal versión. El español es lo que sus hablantes hablan, nada más ni nada menos.”
*La ‘bajada’ de este Off the record es la utilizada por Miguel Rodríguez Mondoñedo en la nota titulada Me tiemblan mis labios.
Tags: Aldo Mariátegui, castellano, diario Correo, discriminación, Hilaria Supa, quechua, racismo









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