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Normativa de publicidad exterior permite contaminación visual

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Colaborador: Iván Álvarez
Fotos: Gustavo Kanashiro

El espacio urbano de la ciudad puede representar muchas veces un lugar de albergue, goce y contemplación, pero en otras ocasiones puede convertirse en perturbador y agresivo. Esta situación se manifiesta en diversos distritos de Lima como un problema que crece cada día más: la contaminación visual.

La publicidad exterior –principal agente contaminador- ya satura tramos de avenidas troncales como Javier Prado, La Marina y Angamos, por citar las de mayor afluencia vehicular. En la zona comercial del distrito de San Miguel, por ejemplo, se puede contar un centenar de paneles y avisos diversos en pocas cuadras.

ESPECIALISTAS ADVIERTEN PELIGRO

“La contaminación visual se presenta como un problema que contribuye a hacer de la vida en las ciudades miserable debido al acoso excesivo de los mensajes publicitarios”, sostiene Sonia Luz Carrillo, docente en temas de investigación de comunicación de la universidad San Marcos.

Para la docente, los daños que genera la contaminación visual son: irritabilidad, estrés, alteración del sueño y el efecto de encierro que produce. Asimismo, la atención de las personas también resulta afectada. “La publicidad exterior altera la atención de los conductores lo cual puede asumirse como causante de accidentes de tránsito. Además, los soportes que emplean las empresas publicitarias en algunas zonas ocultan totalmente las señalizaciones de tránsito, representando no solo un riesgo para conductores sino también para los peatones”, explica Carrillo.

Por otro lado, señala que el paisaje de la ciudad padece una degradación debido a la proliferación de anuncios publicitarios, lo que puede considerarse -en términos visuales- al paisaje urbano de Lima como estridente, desproporcionado y violento. “(La contaminación visual) nos priva de apreciar los méritos de la arquitectura. Por ejemplo, en algunas avenidas como el Paseo Colón, bellos balcones han sido cubiertos por desagradables ‘gigantografías’ .Lo mismo ocurre en ambientes similares”,  puntualiza Carrillo.

AVENIDA LA MARINA CONTAMINADA

A lo largo de toda la avenida La Marina se encuentran alrededor de 70 paneles. A ello se suma los incontables soportes que emplea la publicidad de las calles como unipolares, prismas, clips, paraderos, vallas y paletas que, así como los anuncios de cada establecimiento comercial,  agudizan más el problema de la contaminación visual en la zona.

La Municipalidad de San Miguel expresa que la regulación de la publicidad exterior es un problema que no está dentro de sus competencias legales debido a que, según la Ordenanza N° 1094, las licencias de instalación de publicidad en avenidas principales –como es el caso de La Marina- las emite la Municipalidad de Lima Metropolitana.

Ernesto Yalta, gerente municipal de San Miguel, afirma que debe ser la comuna de Lima la que regule los criterios para evitar la contaminación visual. “En la medida que no haya una reglamentación, los municipios no podemos impedir o paralizar el trámite administrativo porque nos pueden denunciar por abuso de autoridad”, agrega. En tono similar, el gerente municipal del distrito de Pueblo Libre, Roberto Maggiorini, opina que  debe trabajarse una ordenanza que enfrente la contaminación visual.

NORMA  FLEXIBLE

La Ordenanza N° 1094, dispositivo legal que faculta al Concejo Metropolitano de Lima para regular la ubicación de anuncios y avisos publicitarios, data del 23 de noviembre del 2007. En el primer artículo se precisa como uno de los principales objetivos “la protección del ambiente urbano y el ornato de la ciudad”, el cual pareciera no tomarse en cuenta al momento de emitir las autorizaciones.

Para el abogado Marco Tulio Gutiérrez, director del Instituto Peruano de Administración Municipal (IPAM), la norma es muy flexible y permisiva. “Esta ordenanza ha concedido a las empresas de publicidad y a los comercios que utilicen los muros o fachadas para cubrirlos con anuncios”, explica.

Gutiérrez asegura que dicho criterio beneficia a las agencias publicitarias, ya que estas aportan fuertes sumas de dinero al municipio. Asimismo, el director del IPAM señala que la misma adolece de vacíos debido a que no se tomó en cuenta la intervención de especialistas sobre temas ambientales y humanos (psicólogos, arquitectos y ecologistas) que pudieron prever las consecuencias negativas. “La ordenanza fue elaborada desde un punto de vista exclusivamente técnico, sin recoger aportes de otros especialistas. Además no incluye la participación de los municipios distritales y eso no permite una regulación eficiente”, puntualiza.

+ DATOS ZERO +

  • Las empresas publicitarias que instalan publicidad exterior en Lima son Napsa (Clear Channel Outdoor) y Punto Visual.
  • La distancia mínima, según la ordenanza N° 1094, entre un elemento publicitario y otro debe de  ser 100 metros.
  • Las avenidas más contaminadas son La Marina, Javier Prado, Angamos y  Paseo de la República.
  • Los distritos menos contaminados son San Isidro y Miraflores.

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