Escrito: Sep - 29 - 2009 @ : 7:15 pm | Sección:
Las hard |
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Texto y foto: Alonso Pahuacho
En un mundo globalizado como el de hoy, todas las disciplinas científicas se han visto sujetas a diversos procesos de innovación; en ese sentido, la medicina no ha sido la excepción. Como toda ciencia, ha tomado prestadas de diversos campos –física, química, biología, etc.- herramientas que le han permitido evolucionar y llegar a conocer posibilidades jamás imaginas. Es así que surgió la llamada medicina nuclear, una rama de la medicina que utiliza radiofármacos –agentes radioactivos- para el tratamiento y diagnóstico de enfermedades en los seres humanos.
Pero, ¿qué son los radiofármacos? En términos sencillos, medicamentos –orgánicos y radioactivos- que se suministran a cualquier paciente por diferentes vías (intravenosa, oral, etc.) y que contienen un radioisótopo en su constitución. Un radioisótopo es un isótopo radioactivo. Esto se hace debido a que para poder investigar el funcionamiento de un órgano de cualquier paciente, es necesario que se emplee un elemento químico radioactivo que será susceptible a un seguimiento computarizado debido a una ruta preestablecida que éste sigue.
En medicina nuclear, esto permite a los doctores conocer cómo está funcionando un órgano y hace posible identificar las posibles anomalías y males que aquejen a cualquier paciente. En nuestro país, es empleado en la terapia del dolor (pacientes con dolores crónicos), diagnósticos de trastornos cardiacos y tratamientos contra el cáncer. Esto último se está constituyendo en una alternativa importante debido a que es posible identificar el cáncer en sus primeras etapas y así evitar futuras complicaciones.
Radiofármacos y Radioisótopos
En el Perú, el único centro que produce y genera agentes radioactivos a favor de la medicina es el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). Dentro de las instalaciones de planta del Centro Nuclear Óscar Miró Quesada de la Guerra, Racso, ubicada en Huarangal (Comas), se promueve el desarrollo de estos componentes radioactivos que son empleados no solo para el uso de la salud; sino también, por ejemplo, para la agricultura al obtener con la radiación variaciones mejoradas de las semillas.
Según estadísticas del IPEN, al año se atienden aproximadamente 60mil peruanos gracias al aporte de la medicina nuclear. La mayoría de ellos son tratados en terapias de cáncer o para aliviarles los dolores en casos de metástasis óseas (cáncer que del órgano se ha propagado al hueso) y que debido a los dolores no pueden tener una vida normal. Es decir, los fármacos también sirven como novedosos paliativos del dolor en casos de personas terminales. Solo ayudan a reducir el dolor, no lo curan. Las dosis pueden variar cada 4 a 6 meses y de acuerdo al agente radioactivo.
Entre los principales agentes que se producen en el IPEN están el Pertecnetato de sodio (99m Tc) –usado para obtención de imágenes del cerebro, tiroides, glándulas salivales-, el Ioduro de sodio (131 I) –sirve para las terapias de cáncer tirideo, adenoma tóxico, hipertiroides-, el Dolosam –agente paliativo para el dolor en casos de matastasis- y los Alambres 192 Ir –que son usados para el tratamiento del cáncer inicial.
Cada uno de los radiofármacos posee un radioisótopo que le da una característica especial. En el IPEN se cuenta con numerosos laboratorios en los cuales se producen, por ejemplo, Iodo 131, Fósforo 32, Azufre 35, Samario 153, etc., cada uno empleado para distintos tipos de diagnósticos o análisis sean sea el caso del paciente.
Proyectos a futuro
La innovación tecnológica parece nunca terminar. Es así que, en la aspiración de estar siempre a la vanguardia de las últimas tecnologías en el campo nuclear, el IPEN anunció en junio de este año la instalación de un ‘Ciclotrón’ para la producción de nuevos radioisótopos que servirán para el diagnóstico del cáncer y para el tratamiento de éste, incluso cuando se encuentre en una fase avanzada.
El ‘ciclotrón’ es básicamente un acelerador de partículas, protones y deuterones, que con la aplicación de un campo de energía eléctrica oscilante y otra magnética, hace que se puedan acelerar los iones girando en orbitas de radio y energía crecientes. Mediante los radioisótopos producidos por esta máquina y al ser inyectados al cuerpo humano, se puede aprovechar esta energía por el tomógrafo de emisión de positrones (PET) para la realización de diagnósticos clínicos.
Este tipo de tecnología sería la primera de su tipo en el Perú, pero no del continente. Ya en otros países como Brasil, Argentina y Chile se ha venido dando grandes pasos en materia de medicina nuclear realizando estudios con las tecnologías de fusión junto con las Tomografías Computarizadas (CT). Aquí, aunque a paso seguro, recién se empieza.
La tomografía por emisión de positrones es un proceso de diagnóstico mediante el cual es posible obtener imágenes tridimensionales de los órganos de los cuales se está investigando. Estas imágenes tienen la característica de que muestran información dinámica del funcionamiento de los órganos y es posible verificar los procesos bioquímicos que ocurren en cada uno de ellos.
El proceso de estudio de factibilidad –análisis de la inversión- en el que se encuentra el proyecto del ‘positrón’ no debe pasar del próximo año. En Julio llegó un experto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) quien brindó asesoría para la elaboración del referido estudio.