El negocio de la trucha en Junín
En una nota anterior revisamos los detalles del Centro Piscícola El Ingenio. Revisemos un poco más sobre el ciclo de vida de las truchas:
“Las truchas aptas para la reproducción están en sus estanques máximo hasta 5 años, luego se pasan a otro estanque para la venta, y ya dejan de ser reproductoras. El proceso de reproducción se da por campañas; en cada una se da el primer desove de una hembra y así sucesivamente los siguientes años”, comenta Arturo Cuicapusa Rivera, técnico encargado del área de alimentos quien lleva trabajando en Ingenio por casi 15 años.
Los 106 estanques con los que cuenta el centro están divididos en 4 categorías de acuerdo al tamaño del pez: alevinos, juveniles, comerciales y reproductores conformando así un ciclo de vida en forma de círculo que ayuda al proceso de estudio y producción de todas las truchas.
Todo comienza con la reproducción
El hecho: el nacimiento de los huevos del pescado. Este proceso se hace de forma artificial con la ayuda de los técnicos del centro quienes extraen las ovas y el esperma de cada trucha y verifican que estén en buen estado para la óptima fecundación de la hembra. “Esto se realiza una sola vez al año, ese periodo (la gestación) puede durar 2 o 3 meses y de allí desovan”, añade Cuicapusa.
Los recién nacidos son transportados a incubadoras especiales hasta que finaliza la reabsorción del saco vitelino –estructura embrionaria que produce y transporta nutrientes y oxígeno al embrión- y se convierten en alevinos. Una vez que termina esta etapa, los colocan en estanques especiales con otras truchas de sus mismas características ya que, si no es así, se puede correr el riesgo de que se coman entre ellas dada su naturaleza carnívora.
El siguiente estadío es en el estanque de los juveniles, truchas más grandes y que se encuentran a un paso de la adultez. Una vez llegada a su tamaño máximo, la trucha es colocada en la zona de los reproductores que junta tanto hembras como machos; aquí lo que se busca no es que se reproduzcan sino tener en un espacio diferenciado las truchas que están listas para procrear. Según Cuicapusa, luego de cinco desoves de las hembras, todas las truchas de este estanque son pasadas al lugar de comercialización para la venta al mercado nacional.
Apunta al mercado nacional
Aunque Ingenio es conocido en todo el país por su gran historia y ser el centro pionero en la crianza de truchas en el Perú, nunca han exportado ni un solo pez. Cuicapusa sostiene que su público consumidor es el mercado local, los mismos restaurantes de comida campestre que hay en la zona y pobladores, tanto del pueblo como los que llegan desde Huancayo. “Vienen, hacen pedidos por kilos, piden a veces 50 ó 60 kilos y les colocamos a las truchas en galoneras especiales que nos traen”, señala.
No muy lejos de allí, existe otro centro piscícola que sí exporta a grandes cantidades. Se llama Los Andes y es de propiedad privada; no obstante, carece de un circuito de visitas y funciona herméticamente alejado de curiosos y extraños.
Quizás esta sea la principal diferencia entre Ingenio y los demás: un centro preocupado más por el desarrollo tecnológico y la crianza de truchas para su conservación que por la venta a gran escala para producir capital. ¿Cuál nos beneficia más? Para el turista la respuesta es más que obvia.
Texto y foto: Alonso Pahuacho



