Ingeniosa Trucha

piscícola

A casi 45 minutos al noreste de la ciudad de Huancayo, más allá de la provincia de Concepción –donde Cáceres quemó a los chilenos encerrados en una iglesia en la campaña de la Breña-, se encuentra el criadero de truchas más grande del Perú: El Centro Piscícola El Ingenio. Sin embargo, no solamente se abocan a la actividad comercial, también se realizan importantes investigaciones sobre técnicas de estudio, crianza y nutrición de estos peces.

La entrada a la ciudad se mantiene igual que hace 10 años, la última vez que la visité. El arco en forma de media luna con la frase “Bienvenidos a Ingenio” sigue intacto a pesar de la corrosión de las constantes lluvias. Un viejo cartel del comité de autodefensa del lugar, que recuerda los años de la lucha contra Sendero Luminoso, hace saber a los turistas que el paso vehicular solo está permitido entre las 4 de la madrugada y las 10 de la noche. Eso no es tan importante hoy porque el centro piscícola cierra sus puertas a las 5 de la tarde. Estoy en hora.

Pareciera ser que la carretera ha sido construida especialmente para que los turistas lleguen hasta el criadero de las truchas y nada más. Uno debe de serpentear una estrecha autopista de doble sentido y subir una cuesta bastante empinada hasta el mismo centro piscícola que se encuentra pasando la ciudad. Allí, está rodeado de restaurantes campestres que ofrecen el platillo especial de la localidad; trucha, pero preparada de mil y una formas: cebiche, tiradito, saltado, a la plancha, frita, etc.

Existen custers que llegan hasta Ingenio desde Huancayo y te dejan en la puerta misma del criadero por la módica suma de tres soles. Además, te bajas en la misma puerta por una sencilla razón: es el último paradero de todo transporte público ya que el terreno se encuentra asfaltado justamente hasta donde se encuentra la entrada a El Ingenio.

Más arriba, el camino es de trocha y lo interesante de aventurarse por estos lares es poder encontrar algunos recreos campestres que ofrecen la posibilidad de hacer “pesca deportiva”.

Una gran cantidad de estos restaurantes al paso posee sus propias pozas artesanales donde crían de manera artesanal a las truchas, y le ofrecen al turista la posibilidad de que sea él mismo quien pesque su almuerzo: la trucha que pique el anzuelo es la que te finalmente te fríen y te sirven en el plato.

Las cañas de pescar son igual de rudimentarias, hechas con trozos de ramas largas, amarradas con hilo de pescar y de carnada pequeños trozos de carne de trucha porque la verdad es que las truchas son carnívoras.

Un lugar con historia
La oncorhynchus mykiss, más conocida como trucha arco iris, es un pez originario de la Región de río Sacramento, California, en la costa occidental de los Estados Unidos.

En 1925, el doctor B.T. Colley y el ingeniero J.F. Mitchell -trabajadores de la Cerro de Pasco Cooper Corporation- fundaron en el “Golf Club” de La Oroya, el primer criadero artesanal de truchas donde logran producir 50 mil alevinos –peces en estado posterior a la eclosión y anterior a la adultez- que fueron sembrados en el río Tisgho y el lago Junín.

Sin embargo, fue el señor Juan Morales Vivanco el gran promotor de El Ingenio. En 1930, J.F Mitchell le regaló 50 truchas que sembró en el río Chía en una poza artesanal. Las pozas fueron aumentando y el lugar pasó a llamarse “Centro Cooperativo de Piscicultura Junín”. Fue oficializado por el Gobierno a través de la Dirección de Pesca y Caza del Ministerio de Agricultura como una de las principales estaciones piscícolas del país, con el nombre de El Ingenio.

La producción y abastecimiento de ovas y alevinos para el mercado y consumo nacional es quizás la actividad más importante en Ingenio, aunque no la única. También existe un programa social de siembra y resiembra de alevinos que son utilizados para las capacitaciones y estudios que se realizan en el mismo centro, el cual promueve las investigaciones científicas sobre el cultivo de este tipo de peces.

Para ello cuentan con un Instituto dentro de sus instalaciones en donde es posible graduarse como “técnico piscicultor” en tan solo 8 meses gracias a un diplomado impartido por profesionales expertos de la región.

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