Opina: Ronald Cotaquispe
Foto: Máquina de Combate

Su presencia en los cielos de la base aérea de Cerro Moreno, en Antofagasta, equivale a la de la Covadonga en las costas de Valparaíso hace 131 años. En ambos casos se tratan de armas de guerras sofisticadas para sus respectivas épocas, listas para dar cumplimiento a la más proverbial máxima político-castrense del país sureño: dominar en el Pacífico, domeñar a quien se interponga en el camino.
Con las 18 nuevas naves que Chile le ha comprado a Holanda, son 46 los F-16 que el poco cordial vecino ahora enfila en su primera línea de ataque. ¿Pero por qué gastar millonadas en un avión que seguramente será dado de baja en la próxima década? Las otras potencias militares de la región, Brasil y Venezuela, han fijado sus miradas en naves más poderosas que las de cuarta generación convencionales: el Su-30 y el Rafale C, respectivamente.
Este afán belicista parece estar orientado a dar solución a una urgencia inmediata: el diferendo marítimo en La Haya, porque, ¿sí o no?, la estamos haciendo linda en la demanda. En eso sí los peruanos fuimos más vivarachos y supimos mover a la opinión pública internacional a nuestro favor, y Chile eso lo sabe muy bien. Y toda esa parafernalia de la contrademanda, aceptémoslo, es fechada, la verdadera contramedida se está preparando en los cuarteles.
¿Y Piñera y su compromiso de respetar el fallo de La Haya? ¡Ja! Eso dice ahora, pero a ver cuando se asiente en La Moneda, rodeado de ese cuerpo político beligerante y esos altos mandos militares que babean por iniciar una contienda. Estos últimos sobre todo pues no dejan de reverenciar la capacidad adquisitiva de armas de su país, para lo cual le rezan a ‘Santa María del Cobre’.
Y mientras tanto… ¿en el Perú? Aquí, bien, rascándonos las pelotas mientras que el dinero que se emplea en la compra de armas es mal administrado. El Núcleo Básico de Defensa –perdonen el improperio– es una maldita estupidez. ¿Cómo le van a otorgar tan solo 10% de prioridad al armamento aéreo? No crean que es coincidencia que mientras acá tacañeamos gastos en defensa aérea, en Chile justo les de una fiebre de efedieciseisitis.
A ver si por ahí alguien de la administración castrense proponer corregir ese desbalance, por el bien de nuestras Fuerzas Armadas y la ciudadanía. Pónganse las pilas, pues. Ya me harté de honrar a héroes de guerras que perdimos.


















