Una fiesta que arrancó sin triunfos

Mientras en Johannesburgo el sol bañaba los corazones de los hinchas que colmaban las graderías del estadio ‘Soccer City’, aguardando el inicio del mundial Sudáfrica 2010, en Lima el cielo vaticinaba una próxima llovizna. Esto no fue impedimento para que desde el centro de la ‘Ciudad de los Reyes’ cientos de fanáticos se congregaran, dejando trabajo y estudio, para ser testigos de la fiesta grande del futbol en pantalla gigante con tecnología high defintion. Coca Cola, haciendo gala de su poder, le regalaba a los limeños la oportunidad de gozar un evento de lujo totalmente gratis.
Eran las siete en punto de la mañana cuando el pueblo sudafricano comenzó a vislumbrar al mundo con su cultura. La ceremonia inaugural de la copa del mundo representaba la aparición de la raza humana en el continente africano, para luego expandirse al mundo. En la gala participaron artistas de todo África, quienes alegraron al mundo entero con sus coloridas coreografías.
Sin duda, el gran ausente de la ceremonia inaugural fue el mítico Nelson Mandela. El ex presidente sudafricano no puso asistir por el lamentable fallecimiento de su bisnieta. Pero el espíritu de igualdad e integración que siempre predicó él, se hizo sentir en las tribunas del estadio de Johannesburgo.
En Lima los asistentes al Fifa Fan Fest de Coca Cola querían futbol, y no palabras bonitas. Tampoco toleraban la falta de experiencia del ex portero de la ‘U’, Paco Bazán, quien no sabía cómo ganarse al público. La gente quería futbol, y poco a poco iban llegando turistas y escolares que se tiraban la pera para ver el partido que rompería fuegos: El anfitrión Sudáfrica contra la selección mexicana.
La consigna de los aztecas era hacer probar a los hijos de Mandela, su chili (ese picante que tienen los mexicanos, capaz de hacer llorar al más macho de los machos) nacional. Hasta la Plaza Mayor de Lima llegó un solitario hincha de ‘la tricolor’ con bandera en mano gritando: “Sudáfrica va a probar el chili nacional”. Este eufórico charro, nacido en el DF y casado con una peruana, no dudó en decir ante los medios que se fue de la chamba para apoyar a su selección.

Mientras los escolares, que cada vez eran más, comentaban que era demasiado bacán poder ver el mundial de futbol en pantalla gigante, el colorado Eddie Fleischman anunciaba la salida de los equipos de Sudáfrica (de amarillo) y México (de negro).
El partido que parecía inclinarse a favor del cuadro azteca, termino en empate a un gol. Desde el saque México buscó el arco rival de la mano del joven maravilla Giovanni Dos Santos, pero la defensa de los locales se paraba con más orgullo que nervios y no dudaba al cerrar espacios. Poco a poco la desesperación fue nublando el buen futbol que presentó el cuadro centro americano en un inicio.
Ambos cuadros se fueron al medio tiempo guardando el cero. En Lima la gente pedía goles, mientras aprovechaban para darle uno que otro lapo a Zakumi, la mascota del mundial, que se paseaba entre los espectadores que abarrotaron la Plaza Mayor de Lima. Para un país como el nuestro, que está acostumbrado a ver el mundial por TV, la experiencia en pantalla gigante HD era otro nivel.
Y de otro nivel fue el primer gol de Sudáfrica 2010. Los locales frenaron un contragolpe mexicano, y cual guepardo apareció, en el minuto 54, el número 8 Tshabalala para picar por el sector izquierdo y meter un zurdazo que destapó la algarabía del pueblo anfitrión de la copa del mundo. Sudáfrica abría el marcador, dejando atrás los nervios de los primeros minutos para ser protagonistas del encuentro.
Pero estos mexicanos sí que saben picar. Los charros no podían irse sin dejar su huella y, en el minuto 79, el experimentado Rafa Marquez hacía gritar nuevamente gol a los limeños apostados en el frontis de la Municipalidad de Lima. Antes del final Sudáfrica dejó con el grito de ufff a los espectadores que ansiaban otro gol. A los habitantes de la ciudad de los reyes no les importaba quien metiera los goles, ellos celebraban como si estuvieran en el estadio gritando un gol de esa selección rojiblanca que hace mucho no brilla en un mundial de futbol.


