Dira Martínez: Poesía experimental venezolana
Colabora: Carlos Alberto Rosales Purizaca.
Estos días en los que miles de ciudadanos egipcios luchan en las calles por defender la democracia y la libertad de expresión, conviene reflexionar el modo de abordar la política desde la poesía, como vehículo artístico para desplayar lo que pensamos. Desde hace algunos meses nos acompaña Dira Martínez Mendoza, poeta nacida en Cumaná, al norte de Venezuela. Defensora de la paz, apasionada del amor y preocupada por la realidad política de su país, su trabajo intenta generar un estado de bienestar y reflexión a través de la poesía.
Llegó a nuestra capital para participar en el Festival Latinoamericano de Poesía “Un par de vueltas por la realidad” y su experiencia en nuestro país fue tan enriquecedora que decidió quedarse más tiempo. Desde entonces es protagonista de varios recitales de poesía en los cuales aprovecha para escribir versos en algún retazo del cuerpo de los transeúntes, como lo hizo en el Paseo Chabuca Granda, en el ciclo “Poesía en el Centro” y hace poco en la (Des)tapada Limeña 2011, donde expuso su trabajo junto con Nora Alarcón. Fue invitada especial en el Taller de Poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y del programa Meridiano en Radio Filarmonía.
¿Cómo ayudar desde la poesía a que los venezolanos reflexionen sobre la política?
El poeta lleva la voz de todas aquellas personas que tienen opiniones, pero en mi caso trato de hacer activismo a favor de la paz dentro de mi país porque es la mejor manera de reflexionar sobre la política.
¿Tu actitud entonces no es confrontacional, sino la de establecer vínculos pacíficos?
Dentro mi país actualmente es muy importante buscar lugares comunes porque estamos muy divididos por razones políticas y aún teniendo texto político, prefiero generar un estado de bienestar y reflexión. ¿Cuáles son esos lugares comunes? El amor, el desamor, la soledad, las alegrías, las ilusiones, la fibra emocional, todo lo que esté al margen de las ideologías y pues a través de los poemas, mediante las intervenciones de cuerpos, llevar la poesía a espacios públicos, en zonas populares y rurales.
¿Cómo lograr que el cuerpo desborde rebeldía ante tanta represión?
A través de las intervenciones de cuerpo lo que yo quiero transmitir es que hay muchos venezolanos que tenemos algo que decir, aunque no necesariamente sea política. En mi caso quiero paz para mi país, el venezolano siempre es una persona bien espontánea, bien generosa. Lo que observo ahora en mi país es una mirada triste, perdida, de angustia. El cuerpo pasa a ser en mis intervenciones ese medio para rebelarse y decir: “yo sufro del amor, del desamor o de una soledad profunda”.
¿Cómo tu poesía puede lograr un mundo más generoso?
Siento que mi poesía de alguna manera estuvo mucho tiempo apegada al dolor. Pero ahora intento escribir de otra manera porque mi meta como poeta es lograr descastrarme de ese apego al dolor porque la vida no puede ser solo dolor. En las relaciones de pareja siempre hay una víctima y un victimario. Mi meta como ser humano y como poeta es que no exista eso sino relaciones armónicas, en donde los dos se entregan y haya reciprocidad. Lograr que el ser humano sea más generoso, que aprenda a sentir compasión —que no es lástima—, un ser humano que es capaz de ponerse en el lugar del otro.
¿Quiénes son tus referentes poéticos?
De pequeña leía a Neruda, Benedetti y Rubén Darío. Pero luego exploré los contextos de cada uno de esos poetas y me identifico con muchas poetas como Ana María Rodas de Guatemala, Gioconda Belli de Nicaragua, Silvia Pratt de México y Alejandra Pizarnik de Argentina. De los clásicos admiro mucho a Vallejo, me encanta. De los contemporáneos admiro el trabajo de los salvadoreños Otoniel Guevara y Pablo Benítez, así como del chileno Óscar Saavedra.
Cuéntanos de tu experiencia poética en Lima
Me deja una experiencia muy profunda, es como la frase de Ortega y Gasset: “Soy y yo y mis circunstancias”. Acá encontré amigos, poetas, hermanos, mucha receptividad, me dieron la calidez que estaba necesitando en este momento. Se formulan proyectos, propuestas, afinidades. Me ha tocado la posibilidad de seguir haciendo cosas acá en Lima. He reflexionado como poeta y también desde el punto de vista político. Desde el punto de vista personal me hago una evaluación a mi misma, una autocrítica para descubrir cuánto me falta.
¿Cómo lograr desde la poesía una lucha contra los regímenes dictatoriales?
Reconociéndonos con la mirada y como poetas, pese a que nos separa nuestro contexto ideológico. Cometemos el error de decir que los dictadores de izquierda son buenos y los de derecha son malos. Hay dictaduras abominables como la de Pinochet en Chile, la de Videla en Argentina, la de Somoza en Nicaragua, la de Stalin en la antigua Unión Soviética. No hay dictadores buenos ni malos, hay dictadores. Cuando los poetas comprendamos eso, que no es un asunto de ser rojo o ser blanco, sino de ser seres humanos y que los derechos humanos no pueden ser selectivos. Somos poetas, amamos la palabra, amamos al ser humano y es la manera de unirnos.
¿Cuándo una poesía deja de ser honesta?
Cuando la poesía se presta para intereses particulares, comerciales o políticos. Si por ejemplo como poeta hiciera un poema para beneficiar al gobierno de mi país estoy dejando de ser honesta y pierdo la objetividad como poeta.
¿Cómo emerger al poeta y artista que llevamos dentro?
Siendo valientes, arriesgándonos, no tener miedo a la hora de escribir, porque la opinión de todos los seres humanos tiene un valor. El trabajo que realizo en Venezuela es llevar mi poesía a las zonas populares, a la radio, diciéndoles a la gente que todos podemos ser poetas. Arriesgarnos a escribir un verso porque todos los seres humanos han escrito algo y luego lo guardan en una servilleta o le escriben algo a alguna persona que aman y de pronto se lo muestran. Yo le diría a todos: “Di lo que piensas”.
Dira nos regala un poema inédito en el que aborda el sentir político de su país:
Quizás debería volver a la guerra
Quizás debería volver a la guerra
Ponerme las botas, quemar el sostén
Usar la minifalda como estrategia
Para poder encontrar las trincheras
Quizá debería volver a la guerra
Usar el cañón, doblar los poemas
Meterlos, colocar la pólvora
Y que salgan como balas
Directo al objetivo
Quizá debería volver a la guerra
Entonar un himno que no suene conocido
Que suene a verdadera gloria
Robarle una estrella a la bandera de mi país
Atacarla con furia hasta que confiese
Sus culpas,
hasta que nos diga su verdadero nombre y significado.
Quizá debería volver a la guerra
Subir al panteón
Bajar a los próceres
Revivirlos y hacerlos que respondan
Si es cierto todo lo que el gobierno nos cuenta
Quizá debería volver a la guerra
Volverme veterana
Húsar, soldado, activista
Pantera, cruel
Caníbal, Alma en pena
Así el que esta arriba en esa silla
Que a veces no quiere soltar al que la ocupa
Tenga motivos verdaderos para justificar
Todo lo que está haciendo
En nombre de la guerra entre nosotros mismos…
Quizá si debería volver a la guerra.
2 Comentarios
Trackbacks/Pingbacks
- Tweets that mention Dira Martínez: Poesía experimental venezolana | Revista digital Número Zero -- Topsy.com - [...] This post was mentioned on Twitter by Número Zero, Gerardo_M and Carlos R. Purizaca, Lizbeth Alvarado. Lizbeth Alvarado said: ...




Carlos Alberto muchisimas gracias por esta entrevista!.
Todos los poetas merecen respeto. Cada quien tiene su propia voz y manera de expresarse, entiendo que por cuestiones de caracteres no pudimos mencionar a todos. Latinoamerica cuenta con excelentes poetas: Aaron Almeida Holmquist,Alan Mills, Otoniel Guevara, Humberto Ak`abal, Pablo Benitez, Oscar Saavedra V. Marina Ruiz, Julius Mirlo, Giancarlo Huapaya, Paul Guillen, Diego Lazarte, Keyla Holmquist, Ernesto Gonzalez Barnet, Daniel Matul, Marvin Garcia, Pablo Bromo, Alonso Herrera De Abreu, Denisse Vegas Farfán, Kreit Vargas, Nico Leiva, Feli Dávalo, Rodolfo Franco,Rojo Cordova, Vanessa Martinez,Nora Alarcon, Paola Paula, Sandra Suazo, Augusto Rubio, Marx Espinoza, Erick Sarmiento..entre otros, Ustedes en Peru tienen poetas que trabajan día a día para hacer de la poesia un espacio donde quepan todos. es imposible entonces mencionar a todos los poetas por quienes siento respeto y admiración.
Tambien quiero mencionar a John Martinez maravilloso poeta peruano,quien ha sido solidario conmigo desde el primer día que llegué a Perú.