Aguanten los laureles
Por: Liliana Michelena R.
Deysi Cori es la flamante campeona mundial sub 20 y máxima representante del ajedrez femenino nacional en el mundo, pero no le corresponden los laureles deportivos. Contar con dos campeonatos mundiales de menores, jugar siempre en desventaja y ser la nueva heroína del deporte local no alcanzan para merecer la máxima distinción de la Nación a un deportista.
Los laureles son concedidos en el grado de Gran Cruz a los poseedores de récords mundiales, campeones mundiales absolutos y campeones olímpicos, como Kina Malpartida, Sofía Mulanovich y Jimmy Eulert. En el grado de Gran Oficial, al subcampeón o tercer lugar en un mundial absoluto o en los Juegos Olímpicos, como los tiradores subcampeones Francisco Boza y Juan Giha, o las matadoras de Seúl 88. Ambos grados también reconocen a dirigentes con décadas de servicio al deporte. Ninguno de los casos es el de la Gran Maestra de 18 años.
Se ha hablado de la posibilidad de saltarse la regla, porque no sería la primera vez que se hace. Manuel Glave, presidente de la Federación Peruana de Ajedrez, opinó: “El título de Deysi tiene mayor valía que el de Horna en dobles de Roland Garros”.
A diferencia del deporte ciencia, no existe un campeonato mundial absoluto de tenis (solo los Juegos Olímpicos). En el circuito anual, los títulos más importantes son los de Grand Slam. Por eso se otorgaron los laureles a Luis Horna en el 2008, como a Alejandro Olmedo, campeón de Australia y Wimbledon en 1959. Hay casos antiguos de campeones infantiles o juveniles con esa distinción (el mismo Julio Granda), pero la excepción no puede convertirse en la regla.
Hace dos años, cuando Deysi y su hermano Jorge se coronaron campeones infantiles y también se discutió la más alta condecoración, se repitió mucho el argumento de la desventaja: “Eran pobres y han salido desde abajo”. En ese tiempo, el velerista Sinclair Jones acababa de lograr el campeonato mundial juvenil, y nadie discutía los laureles para él. El logro era el mismo, y le había costado su esfuerzo y el de sus padres. Una situación extradeportiva no puede conducir la obtención de un reconocimiento a los méritos deportivos.
Porque, además, la desventaja y lucha contra la adversidad son una constante en el deporte peruano. No se desmerece el triunfo de Cori, pero el reglamento de los laureles existe, y quienes los recibieron la pelearon igual y se prepararon igual para ganar. Edwin Vásquez, nuestro único campeón olímpico, compitió con un arma prestada en la final de la pistola libre en Londres 1948. Todos los nombres que poblarán el frontis del nuevo Estadio Nacional estarán ahí porque cumplieron el requisito con todas las de la ley.
No caigamos en el populismo de los políticos y los medios. No necesitamos crear héroes así, levantando campeones juveniles a un rango que no les corresponde. Hay mejores maneras de hacerlo, a nivel organizativo y de Federación, que inflarlos artificialmente.
El logro de Deysi Cori merece un estímulo, y muy bien ganado, pero todo a su tiempo. No nos obstinemos con los laureles; trabajemos y pidamos el apoyo que ella y muchos deportistas destacados necesitan para despegar y ser campeones de campeones. El más justo reconocimiento es creer y seguir invirtiendo en ellos.




quiza algo parecido al “mundial” absoluto en el tenis seria el grupo mundial de la copa davis. ya estuvimos alli el 2008. aunque solo lo conforman 16 paises, para llegar ahi y mantenerse es muy dura, es el “mundial” del tenis, donde se juega en equipo y para el pais.
Sí, por equipos. Y los laureles serían para el equipo peruano si alguna vez ganara la Copa Davis. Pero individualmente son los Grand Slams.