México: Tres años de la masacre de San Fernando, tres años de silencio

23 agosto, 2013 - 10 minutes read

“Vine viajando desde Ecuador a Honduras, de Honduras me fui a Guatemala. Todo estaba bien. En Guatemala estuve como unos 15 días. Estaba bien. De ahí me fui hasta Santa Elena, de ahí me crucé en una lancha para México…”, narra en entrevista uno de los sobrevivientes de la masacre

Entre el 22 y 23 de agosto del 2010 un autobús en el que viajaban 76 personas, en su mayoría migrantes indocumentados, fue interceptado en San Fernando, municipio de Tamaulipas, México, por un grupo delictivo, identificado como los Zetas, el cártel más violento del país.

“La verdad sobre San Fernando” from Article19 on Vimeo.

En la noche del sábado, como a las diez de la noche nos rodearon tres carros, salieron como ocho personas bien armadas. Ahí nos rodearon todo, nos bajaron del carro y nos metieron a otro carro, viajaban en dos carros”,

De los cuerpos identificados se sabe que la mayoría de los viajeros provenían de Guatemala, Honduras, El Salvador, Ecuador y Brasil; y su destino era cruzar el río Bravo.

“Nos llevaron a una casa, ahí nos amarraron de cuatro en cuatro, las manos para atrás. Ahí nos tuvieron una noche. Después nos botaron boca abajo, y después como escuché un ruido que disparaban, yo pensé que disparaban por ahí al lado pero no, escuché que dispararon a mis amigos y luego llegó disparando a mí. Disparó a mí y mató a todos otros”.

El sobreviviente, herido por impacto de bala en la espalda, logró llegar a un retén de la Marina Armada de México y pidió auxilio. La Marina, gracias al sobreviviente, encontró 72 cuerpos apilados en una bodega del ejido El Huizachal. La mayoría fueros asesinados por la espalda, y unos más con el tiro de gracia.

Entre los cuerpos había 58 hombres y 14 mujeres, dos mexicanos que eran choferes de la unidad desaparecieron. Hubo dos sobrevivientes: además del testigo ecuatoriano, se habló de una mujer originaria de Honduras.

La indignación apenas comenzó

El gobierno del entonces presidente de la república, Felipe Calderón Hinojosa, no perdió tiempo en hacer de la masacre un refuerzo para su discurso en cuanto a ir firmes contra el narcotráfico y culpó enteramente de lo sucedido a la delincuencia organizada: en la versión oficial, que expuso Alejandro Poiré, vocero del gabinete de seguridad, se dijo que la masacre ocurrió en un contexto de “una lucha encarnizada y sumamente violenta entre los cárteles del Golfo y Los Zetas, que anteriormente operaban de manera coordinada y cuya lucha interna, desde finales del año pasado, ha traído consigo un incremento sustancial de la violencia en el noreste del país”.

El 31 de agosto la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informó que “en atención al compromiso del Gobierno de México para apoyar todas las gestiones de identificación y repatriación de los cuerpos de las 72 víctimas de los lamentables acontecimientos de la localidad de San Fernando”, se trasladaron en un avión de la Fuerza Aérea 16 cadáveres a la capital de Honduras.

Al día siguiente, los 56 cuerpos restantes que aún se encontraban en México atestiguaron una atrocidad más: el tráiler que los transportaba arrastró a dos vehículos que estaban estacionados a inmediaciones del SEMEFO. El saldo fue de una joven lesionada de gravedad y la comprobación de un México nada amigo del migrante. El primero de septiembre también fue fecha de la repatriación de 11 cuerpos salvadoreños.

15 de las 16 víctimas que recibió el gobierno de Honduras se entregaron a sus familiares. El cuerpo restante se trataba de un brasileño.

A paso lento, el gobierno supone haber entregado previamente identificados: 24 cuerpos a Honduras, 14 al Salvador, 13 a Guatemala, cuatro a Ecuador, tres a Brasil y uno a la India.

Abril, 2011. Inició con 59, 88, 122, 145 y 177, aunque activistas aseguran un número mayor. La versión oficial es que 177 cuerpos fueron exhumados de 49 fosas clandestinas en el mismo municipio de San Fernando. Una nueva masacre era anunciada.

La impartición de justicia

“Puedo asegurarle al mundo que estamos llevando y seguiremos adelante con las investigaciones, hasta las últimas consecuencias, porque no nos detendremos con haber detenido únicamente a una buena parte de los responsables, sino hasta agotar, precisamente la persecución de todos estos criminales”, pronunció Felipe Calderón en su discurso del Foro Mundial de Migración y Desarrollo, en diciembre del 2010.

Habían transcurrido cuatro meses luego de la matanza y el gobierno anunció la captura de ocho presuntos implicados y dos más bajo custodia. Estos últimos, menores de edad, participaban con la organización criminal. Se anunció también que seis integrantes de los Zetas, que fueron piezas clave en la masacre, habían fallecido en enfrentamientos entre criminales, o con las fuerzas federales. Asimismo se arraigaron a 16 policías por encubrimiento.

En mayo del 2011 el presidente Calderón afirmó que para la fecha ya se había capturado a 74 implicados en las matanzas.

La información

En contraste con la versión oficial, se sabe que no todos “los cuerpos repatriados” eran cuerpos, algunos ataúdes no contenían más que una bolsa con barro y estaban sellados. Tampoco hubo facilidades en todos los casos, puesto que por el trámite la Cancillería quería cobrarles a algunos familiares poco menos de 200 mil pesos.

Además de pasar la angustia de la desinformación acerca de las víctimas, hubo familiares extorsionados con llamadas que aseguraban que sus seres queridos estaban con vida y habían sido secuestrados.

En todos estos años el Gobierno de México no ha roto el silencio y no se sabe si acaso todas las primeras 72 víctimas llegaron a sus casas.

Recientemente el Instituto de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI) mandató a la SRE entregar a un particular la información que solicitó referente a las 72 víctimas de San Fernando y las posteriores encontradas en las fosas clandestinas, de las que no se sabe cuántas fueron. Al momento de recibir la solicitud de la información por parte del particular, la SRE declaró que esos datos eran inexistentes. De esta forma, el particular interpuso un recurso de revisión ante el IFAI y el Instituto corroboró que la búsqueda de la SRE no fue exhaustiva por lo que le instruyó realizar una nueva búsqueda.

Uno de los comunicados de prensa de la Secretaría de Relaciones Exteriores refiere que sólo se “ha repatriado a su lugar de origen los cuerpos de migrantes identificados”.

Cifras infundadas

Las organizaciones civiles, activistas y familiares de víctimas afectadas por su tránsito en México, exigen que se tomen en cuenta los desaparecidos en ambas masacres y a la vez, se de información clara y precisa de cómo van las investigaciones.

Al igual que la SRE, la Procuraduría General de la República (PGR) se ha negado a brindar información sobre las averiguaciones previas, y llevó a la Organización Civil de defensa de Derechos Humanos Artículo 19 a tribunales para “pelear por la verdad”.

Artículo 19 ha creado una campaña abierta a la sociedad para exigir la información de víctimas migrantes mediante redes sociales  pues “la sociedad tiene derecho a conocer la verdad sobre las investigaciones que se han llevado a cabo. Esta es la única forma de que los ministerios públicos rindan cuentas, de que las víctimas de estos hechos tengan acceso a la justicia y se repare el daño al que fueron y han sido sujetos”.

Escribe: Karen de la Torre, corresponsal de Número Zero en México.

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