Por: Karina Montoya G.

El viernes pasado, 9 mil personas tomaron una de las principales ciudades de Hong Kong, reclamando democracia. Lograron, por primera vez, que la Policía retroceda. Armados de paraguas contra el gas pimienta, tres jóvenes hongkoneses cuentan en exclusiva por qué ‘Umbrella Revolution’ atemoriza a la única potencia comunista del mundo.

El 17 de octubre, mientras muchos peruanos empezábamos el día pensando en cómo hacer de ese viernes un gran fin de semana, unas 9 mil personas se reunían en una de las principales ciudades al oeste de Hong Kong, Mong Kok, para continuar con una jornada de 20 días de protestas pro-democracia, bautizada como Umbrella Revolution o, en español, la Revolución de los Paraguas.

— Estoy en la protesta ahora.

— ¿Dónde? ¿En Admiralty?

— No, en Mong Kok. La Policía está tratando de liberar el área, pero la gente se resiste a salir.

— ¿Les están rociando gas pimienta de nuevo?

— Sí.

Internet móvil y Skype traen el reporte de Dugarry Chan, un joven universitario de 25 años, ante mis ojos. Me envía imágenes. A los pocos minutos, me manda la foto de Paula Bronstein, una fotógrafa estadounidense de Getty Images, siendo detenida por la Policía de Hong Kong. “Todo está muy tenso. La gente grita: ‘¡devuélvannos la ciudad!’”, cuenta mi nuevo amigo.

Paula Bronstein, fotógrafa estadounidense de Getty Images.

Paula Bronstein, fotógrafa estadounidense de Getty Images. (Foto: @dugarry_chan)

El primer precedente para este tipo ocupación se inicia con el llamado de Occupy Central with Love and Peace, en el 2013, movimiento civil de “desobediencia” liderado por Benny Tai Yiu-ting, profesor de Derecho en la Universidad de Hong Kong. Pero es en este año que comienzan las movilizaciones de “ocupación”. Ese viernes, los enfrentamientos entre los oficiales y las 9 mil personas reunidas en Mong Kok fueron las más violentas desde que miles estudiantes tomaron las calles luego de los arrestos del 27 de setiembre. Más de 30 personas fueron detenidas y decenas terminaron heridas, 18 efectivos entre ellas. Desde el 28 de  setiembre, si bien el número de manifestantes se ha reducido, los que quedan no pierden fuerza. Al contrario: el 17 de octubre fue la primera vez que la Policía tuvo que retirarse de Mong Kok.

Mongkonk, a las 11 pm del 17 de octubre del 2014.

Mongkonk, a las 11 pm del 17 de octubre del 2014. (Foto: @dugarry_chan)

¿Qué hace que miles de jóvenes se unan por tres semanas de “ocupación”, paralizando el corazón financiero de Hong Kong y otros puntos de esta región? Cientos de medios ya lo han explicado: el Gobierno de China –mainland, para los hongkoneses– decidió que los postulantes a las elecciones del 2017 en Hong Kong serían nominados por el Presidente chino y no por la ciudadanía, violando lo que indica la “Ley básica de Hong Kong”.

Los manifestantes piden, entonces, sufragio universal y, como en toda democracia, nominar a sus gobernantes. Además, reclaman la renuncia de Leung Chun-Ying, jefe ejecutivo de la excolonia británica. Desde la semana pasada, este personaje se ha visto envuelto en un escándalo financiero con una empresa australiana, de la cual fue Director de Asia-Pacífico, por haber recibido US$ 6 millones que no fueron declarados al fisco de Australia.

“La Ley básica de Hong Kong, que puedes tratar como una Constitución, ha establecido que Hong Kong es parte de un país, pero tiene dos sistemas. También dice que el gobierno hongkonés es bastante autónomo a nivel administrativo. Sin embargo, desde 1997, cuando Reino Unido entrega la colonia a China, hasta ahora, el jefe ejecutivo de Hong Kong no ha sido elegido por la gente. En la mayoría de políticas públicas, no tenemos opinión”, explica Dugarry, quien aparte de estudiar, trabaja en una empresa textil.

 “Están pagando para atacarnos”

“Tal vez la Policía no les está pagando directamente, pero el gobierno o sectores empresariales pro-gobierno sí. Los medios ya han mostrado a gente desconocida pagándoles a los atacantes luego de sus acciones. En la ley no hay nada que regule eso. Además, la Policía los protege”. Para Pa Sha, traductor y estudiante de postgrado de 26 años, esto explica los intentos, desde el 10 de octubre, de derribar las barricadas que construyen los manifestantes para protegerse.

Pa Sha y Dugarry creen que los ataques a los jóvenes pro-democracia y las barricadas han sido planeados. Desde nuestra primera conversación, el 9 de octubre, Pa Sha muestra una impecable lucidez: Ocuppy Central puede ser una de las principales amenazas al Gobierno chino, pero no tendrá la fuerza necesaria para doblegar al régimen si los ciudadanos en Beijín o Pekín no se unen.

“China es una dictadura, y no solo le importa Hong Kong, sino también el régimen sobre el resto de China. Ya que áreas alejadas como Tíbet o Xinjiang se han vuelto más turbulentas en los últimos años, la dictadura no puede arriesgarse a lucir ‘débil’ ante los problemas de Hong Kong. El éxito del movimiento aquí es visto como un ejemplo para que el resto de China se levante contra la dictadura. Pero el Gobierno chino no se rendirá. Es por eso que si la democracia gana en Hong Kong, dependerá, finalmente, de que la revolución llegue a China”, nos dice Pa Sha.

Continúo haciéndole preguntas por Skype, un domingo en la noche:

— ¿Cómo es la relación entre quienes viven en China y en Hong Kong?

— Solemos llevarnos bien. Por supuesto, hay diferencias culturales, que vienen principalmente de la falta de educación. Hay personas que vienen de China que no tienen mucha educación, y pueden causar algunos problemas de higiene. Incluso vienen a comprar leche en polvo a Hong Kong. ¿Y por qué es eso? Porque el control de calidad alimenticio de China es tan malo que prácticamente nadie ahí confía en el gobierno o en la comida. Están forzándolos a ir al extranjero o a Hong Kong para obtener bienes básicos: es una situación completamente ridícula.

Pero Carlson, un médico hongkonés de 27 años, no guarda muchas esperanzas en que Umbrella Revolution llegue a China. “Hay algunas noticias sobre protestas en China, pero la información que tenemos es muy limitada. Creo que la gente en Hong Kong es bastante independiente. Luchamos por la democracia con nuestro propio destino. Y nuestros valores son muy distintos a los de China. No creo que el mismo modelo de protesta pueda repetirse exitosamente ahí”, detalla.

(Elaboración propia)

(Elaboración propia)

Un nuevo modo de vida

Carlson, al igual que Dugarry y Pa Sha, van a distintos puntos de la ocupación (Admiralty, Mong Kok y Causeway Bay) después del trabajo. Así que la gran masa de manifestantes que se ve en la televisión es, en su mayoría, solo estudiantes de secundaria y pregrado. Y se están acostumbrando a vivir así.

“Hemos utilizado el área ocupada para construir una pequeña comunidad, con un espacio de estudio, estaciones de recarga eléctrica, de alimentos, un cuarto para ducharse. Conversé con una persona que había dormido ahí por siete días, y me dijo que se está acostumbrando a su nueva vida”, comenta Carlson.

Crecer rodeado de protestas hace que la “ocupación”, si bien es una nueva forma de manifestación, sea vista como algo “natural” entre los jóvenes. “Era inevitable –dice Pa Sha–; no queremos democracia solo para votar, sino para cambiar toda la situación en Hong Kong. Se trata de ordenar la vida de los hongkoneses”.

Por su parte, los motivos de Dugarry para unirse a Occupy son claros: “espero una reforma profunda del gobierno, sufragio universal para elegir a nuestro Jefe Ejecutivo y la abolición de los distritos funcionales [elegidos por la élite de Hong Kong] en la Legislatura”.

En esta región administrativa de 7.1 millones de habitantes, no todos apoyan a los pro-democracia, pero eso no parece afectarles. “Esto le agrega algo de estrés a mi vida, pero puedo seguir así por varios meses, y creo que los demás sienten lo mismo”, me escribe Carlson en Facebook. El gobierno hongkonés, que se negaba rotundamente a dialogar con los estudiantes, tendrá un encuentro televisado con ellos este martes 21 de octubre. Carlson, con buen humor, me adelanta lo que sigue: “Estamos pensando en hacer flasmobs, boicotear el pago de impuestos y denunciar masivamente los abusos de la Policía. Si tienes alguna idea interesante, cuéntamela. ¡Necesitamos ideas!”.

Actualización: Hace unas horas, el Tribunal Supremo de Hong Kong ha ordenado el retiro de los manifestantes de los puntos ocupado a lo largo de la región. Los líderes del movimiento, como la Federación de Estudiantes, no tomarán la iniciativa de desocupar ciudades como Mong Kok, y han recomendado a cada uno de los manifestantes tomar una decisión propia de irse o quedarse en las zonas ocupadas (Fuente: South China Morning Post)