Sube: Lorena Chauca
Baja: Carlos García
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Sube Sí, lo acepto. Soy de las que no perdona un diario, de las que siempre se entera de los mejores chismes primero. Soy la que vive mirando fotos. No, aguanta. No las miro: las examino, las disfruto. Quizá por eso soy Facebookhólica. Me divierte descubrir entre las sombras de una foto a un amigo, que con cara de violador, baila pegadito con quien él cree es una mujer, pero que en realidad es un travesti. Sí, esos son los momentos sublimes de la vida. El Facebook me da todo lo que el Hi5 me negó. Entrar a álbumes que contienen fotos de gente que no conozco (ni quiero conocer). Saber cuál de ellos fue el ex novio del hermano de la prima de mi mejor amigo. Conocer al hijo de la amiga que se embarazó a los quince. O aún más mediático, descubrir quiénes de mis amigas son patazas de la Manarelli y su Eva Bracamonte (pura peculina de pitucos). Desde que tengo Facebook, tengo más amigos. 318 para ser exactos. Pero además, mis amixers más cercanos suelen rodearme cuando abro mi Facebook. Soy más querida y se lo debo a mi buena amiga Andre y su 90-60-90. Tampoco me puedo olvidar de mis “compañeras voleybolísitcas” y sus interminables piernas. Tener Facebook es tener el poder. La Casa Blanca tiene 320.972 amigos en Facebook. También hay una Casa Blanca en Inglaterra, pero no tiene amigos, tiene fans: 150 fans que disfrutan del servicio a domicilio de “White House Restaurant”. Antes no hubiese podido soñar con conocer a Alejandro Toledo. Por cierto, el ex presidente tiene 1226 amigos. El que nos cagó a todos es Obama. El presidente de Estados Unidos tiene 6.611.177 partidarios. Yes, we can. Biotrónica. Ese es mi otro nombre. ¿Han visto ese juego? ¿No? Preocúpate porque es un juego para inteligentes. Digamos que ‘Biotronic’ es un michi moderno en el que si eres lento, fuiste. Seguro que ‘Crazy Combi’ sí te suena familiar. Y si no, pues ¿qué te pasa? ¿Estás en drogas? Ah ya. Estás peor todavía. ¿No tienes Facebook, no? Te advierto cholito, que sin Facebook, no existes. Es casi casi como poner tu nombre en Google y obtener cero resultados. Ok. Disculpa. De repente fui algo brusca. Te lo digo despacio si quieres: Á-BRE-TE UN FACE-BOOK, CA-RA-JO. |
Baja Este texto es para ti. Sí, tú que tienes como página de inicio en tu explorador de Internet a la red social más grande del mundo: Feisbuk. Debo comenzar diciendo que no tengo una cuenta de usuario en dicha web. Pero a mis oídos han llegado las bondades y milagros que dicen tiene, las miles de utilidades y más bla, bla y bla. No tengo feisbuk porque no quiero tener un millón de amigos. Me conformo con los que tengo. No quiero ser agregado por algún pata de mi facu que me parece un completo idiota, pero que se muere por ser mi amix virtual, a pesar de que no crucemos una sola palabra cara a cara. Tampoco quiero ser amigo de un bot disfrazado de jeque árabe, ni mucho menos tener en mi lista a Melcochita. Simple, me dirán, no los aceptes y punto. No es tan fácil, detesto recibir en mi bandeja de entrada solicitudes de amigo que nunca responderé, y reconozco ser flojo para borrarlas. Tampoco tengo las fotos típicas del feisbuk: reuniones con gente sonriente rodeada de botellas de chela y vasos en mano. No soy cool, pero tampoco quiero serlo, y mucho menos aparentarlo. No me verás en esa web social porque detesto tener que leer las actualizaciones de la gente. Detesto enterarme si alguien abrió o no una ‘galleta de la fortuna’ que viene con un mensaje grabado por default. Detesto aún más que lo publiquen para que todos se enteren. Y peor aún si es que se la creen. Seguro ya te cansaste y te pusiste a cocinar en ‘Restaurant City’ o a criar una mascota en ‘Pet Society’. Agarra tu sartén y fríe un huevo, agarra a tu perro y báñalo de verdad. Te gusta ‘Crazy Combi’, ja, me río. ¿Te hacen ser mejor persona esos jueguitos? ¿Te ayudan a ser el número uno de la clase? Simplemente te da la satisfacción de decir que pasaste a tu amigos (o amix virtuales). ¿Tienes mil amigos en feisbuk?. Ja, te apuesto que conoces a 20 de ellos, seguro eres amigo de 10 y sabes la vida y milagros de 5. Si quieres ser mi amigo, búscame en la vida real. PS: También se puede dar el caso de fines útiles en feisbuk, pero los casos son contados.
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