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Tema Zero

Efectos del cambio climático llegarían sin avisar

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Los estragos causados por el cambio climático se harían sentir de forma súbita, sin ninguna señal de advertencia que permita acciones para contrarrestarlos. Esta es la tesis principal que plantea un estudio de la Universidad de California en Davis, con la cual muchos científicos se encuentran preocupados y están buscando identificar los puntos de inflexión que podría llevar a un desastre global irreparable.

“Muchos científicos están buscando las señales de alerta que anuncian los cambios repentinos en los sistemas naturales, con la esperanza de prevenir estos cambios o la mejora de nuestros preparativos para ellos”, afirma el ecólogo Alan Hastings, uno de los expertos mundiales en el uso de modelos matemáticos para entender los sistemas naturales.

Asimismo, Hastings se muestra preocupado ante la posibilidad de los cambios repentinos debido al calentamiento global y sostiene que “algunos efectos del cambio climático sobre los ecosistemas sólo se pueden ver una vez que los efectos son dramáticos”.

Según parece, devolver el sistema hacia un estado deseable será muy complicado, sino resulta una tarea casi imposible.

La gran mayoría de científicos coincide en que el calentamiento global ya está causando estragos en el medio ambiente, tales como sequías, olas de calor, incendios forestales, aumento del nivel del mar, menor suministro de agua en regiones áridas, entre otros.

En 2006, Hastings recibió el Premio Robert H. MacArthur, el más alto honor otorgado por la Sociedad Ecológica de América. Su nuevo estudio, “Cambios de régimen en los sistemas ecológicos puede ocurrir sin previo aviso”, fue apoyada por la National Science Foundation de los Estados Unidos y fue publicado en línea por la revista Ecology Letters.

Foto: mural.uv.es

Tablero Revuelto

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Texto y Fotos: Carlos Garcia

Emilio Córdova es el ‘Rey de reyes’ del ajedrez nacional, titulan muchos diarios de la capital en su sección deportiva. Esto es cierto. El joven trebejista de 18 años, que se hizo conocido por sus aventuras en Brasil, logró acorralar al gran maestro peruano, y viejo zorro del ajedrez, Julio Granda y derrotarlo por primera vez. Gesto simbólico que bien puede entenderse como un paso de la antorcha, del legado. Son los jóvenes ahora los que tienen que cargar con la responsabilidad de llevar a otro nivel el ajedrez peruano.
El torneo ocurrió en marco de la copa IPD (Instituto Peruano del Deporte), disputada el último sábado en el coliseo Eduardo Dibos de San Borja. En el lugar se reunió mil personas que no se perdían ningún movimiento de ficha.
Allí también estaban los hermanos Jorge y Deysi Cori, quienes se midieron de igual a igual con Granda y Córdova. Un lujo tener a cuatro ajedrecistas de primer nivel compitiendo todos contra todos.

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A pesar de los gratos momentos que nos regala el ajedrez, este deporte no pasa por su mejor momento (aunque el ingeniero Arturo Woodman diga lo contrario). A mediados de la semana pasada llegó la noticia por parte de la desafiliación que sufría la Federación Deportiva Peruana de Ajedrez (FDPA)  por parte de la FIDE (Fédération Internationale des Échecs), máximo ente rector del ajedrez a nivel mundial, por motivo de una deuda de 7,931 euros (aproximadamente unos 25 mil nuevos soles). Esto significa que se desconoce a la federación peruana de todo ranking mundial, lo cual afecta a ajedrecistas como Julio Granda, Emilio Córdova y los hermanos Cori.
Lo que no queda claro hasta ahora, es el monto mensual de afiliación que se tiene que pagar a la FIDE, y que -hasta ahora- ningún medio de comunicación ha publicado. Otra información que no aparece es el tiempo que se viene extendiendo la deuda con el ente rector del ajedrez internacional. Quisimos buscar al presidente de la Federación Peruana, pero el Dr. Milton Iturri se encontraba de viaje por Arequipa y, al llamar a su celular, nunca contestó nuestras llamadas.
Revisando diversos diarios encontramos algunas declaraciones de este personaje, quien señaló a Perú.21 que el IPD sólo le consignaba 600 soles a su federación. Ante esto, y al ser consultado por Número Zero, el Ingeniero Arturo Woodman dijo que debe haber un mal entendido, pues el Instituto Peruano del Deporte consiga 300 mil soles al año a la federación de ajedrez. Quisimos corroborar esta información, pero en la página web de esta institución solamente figuran los subsidios a las diversas federaciones deportivas del año 2008, mas no de años posteriores.
Al acercarnos al local del IPD, ubicado en la puerta 29 del Estadio Nacional, no recibimos mayor información al respecto. Los funcionarios no sabían si esa información correspondía al área de comunicaciones o al área administrativa. Por último, alegaron problemas por motivos de la mudanza que vienen realizando por las refacciones en el coloso de José Díaz.
Sin embargo, una fuente cercana a la administración de Milton Iturri, dijo que llevan meses sin cobrar y que los únicos que reciben su sueldo son los entrenadores. Esta fuente comenta que estos últimos cobran pues si dejan de trabajar revelarían a la opinión pública la verdadera crisis que se vive en la federación de ajedrez. También indicó que el problema de la federación con Registros Públicos se debe a que el IPD no reconocía la directiva transitoria que reemplazó a Henry Urday, quien dejó el cargo por malos manejos administrativos. Fue esta directiva transitoria la que declaró presidente a Iturri, en elecciones hechas de manera apresurada para deshacerse de la papa caliente en que se convertía la Federación de Ajedrez.

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La fuente citada dijo que lo poco que saca la federación por torneos locales y regionales se usa para cubrir otras deudas que tiene esta entidad. A su vez, se muestra agradecida con Iturri, quien, según dijo, ha sacado de sus propios fondos para pagarle a su personal administrativo en una que otra ocasión. Nos hubiera gustado que el presidente de la FDPA contestara nuestras llamadas para aclarar estos temas y para opinar –como le cuestionan algunos- si tiene derecho a lucrar con la imagen de los hermanos Cori para promocionar la academia de Verano de su institución.

El IPD se ha comprometido a cancelar la deuda que tiene la Federación Deportiva Peruana de Ajedrez, aunque en palabras del presidente del ente rector del deporte peruano “es un problema que no se va a disculpar, ni aceptar; pero que hay que solucionar lo antes posible”.Arturo Woodman dice no tener una mala relación con Milton Iturri de la FDPA y espera que todo se resuelva pronto por el bien del ajedrez, al cual consideró un deporte que está tocando la cúspide, y ganando adeptos cada día. “Cuando hay campeones jala bastante la disciplina, y espero que haya más jóvenes que se dediquen al ajedrez”, dijo. Por el bien de los futuros trebejistas, esperamos que los problemas se resuelvan y no hayan mas ‘jaques mates’ al deporte ciencia en nuestro país.

Ingeniosa Trucha

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A casi 45 minutos al noreste de la ciudad de Huancayo, más allá de la provincia de Concepción –donde Cáceres quemó a los chilenos encerrados en una iglesia en la campaña de la Breña-, se encuentra el criadero de truchas más grande del Perú: El Centro Piscícola El Ingenio. Sin embargo, no solamente se abocan a la actividad comercial, también se realizan importantes investigaciones sobre técnicas de estudio, crianza y nutrición de estos peces.

La entrada a la ciudad se mantiene igual que hace 10 años, la última vez que la visité. El arco en forma de media luna con la frase “Bienvenidos a Ingenio” sigue intacto a pesar de la corrosión de las constantes lluvias. Un viejo cartel del comité de autodefensa del lugar, que recuerda los años de la lucha contra Sendero Luminoso, hace saber a los turistas que el paso vehicular solo está permitido entre las 4 de la madrugada y las 10 de la noche. Eso no es tan importante hoy porque el centro piscícola cierra sus puertas a las 5 de la tarde. Estoy en hora.

Pareciera ser que la carretera ha sido construida especialmente para que los turistas lleguen hasta el criadero de las truchas y nada más. Uno debe de serpentear una estrecha autopista de doble sentido y subir una cuesta bastante empinada hasta el mismo centro piscícola que se encuentra pasando la ciudad. Allí, está rodeado de restaurantes campestres que ofrecen el platillo especial de la localidad; trucha, pero preparada de mil y una formas: cebiche, tiradito, saltado, a la plancha, frita, etc.

Existen custers que llegan hasta Ingenio desde Huancayo y te dejan en la puerta misma del criadero por la módica suma de tres soles. Además, te bajas en la misma puerta por una sencilla razón: es el último paradero de todo transporte público ya que el terreno se encuentra asfaltado justamente hasta donde se encuentra la entrada a El Ingenio.

Más arriba, el camino es de trocha y lo interesante de aventurarse por estos lares es poder encontrar algunos recreos campestres que ofrecen la posibilidad de hacer “pesca deportiva”.

Una gran cantidad de estos restaurantes al paso posee sus propias pozas artesanales donde crían de manera artesanal a las truchas, y le ofrecen al turista la posibilidad de que sea él mismo quien pesque su almuerzo: la trucha que pique el anzuelo es la que te finalmente te fríen y te sirven en el plato.

Las cañas de pescar son igual de rudimentarias, hechas con trozos de ramas largas, amarradas con hilo de pescar y de carnada pequeños trozos de carne de trucha porque la verdad es que las truchas son carnívoras.

Un lugar con historia
La oncorhynchus mykiss, más conocida como trucha arco iris, es un pez originario de la Región de río Sacramento, California, en la costa occidental de los Estados Unidos.

En 1925, el doctor B.T. Colley y el ingeniero J.F. Mitchell -trabajadores de la Cerro de Pasco Cooper Corporation- fundaron en el “Golf Club” de La Oroya, el primer criadero artesanal de truchas donde logran producir 50 mil alevinos –peces en estado posterior a la eclosión y anterior a la adultez- que fueron sembrados en el río Tisgho y el lago Junín.

Sin embargo, fue el señor Juan Morales Vivanco el gran promotor de El Ingenio. En 1930, J.F Mitchell le regaló 50 truchas que sembró en el río Chía en una poza artesanal. Las pozas fueron aumentando y el lugar pasó a llamarse “Centro Cooperativo de Piscicultura Junín”. Fue oficializado por el Gobierno a través de la Dirección de Pesca y Caza del Ministerio de Agricultura como una de las principales estaciones piscícolas del país, con el nombre de El Ingenio.

La producción y abastecimiento de ovas y alevinos para el mercado y consumo nacional es quizás la actividad más importante en Ingenio, aunque no la única. También existe un programa social de siembra y resiembra de alevinos que son utilizados para las capacitaciones y estudios que se realizan en el mismo centro, el cual promueve las investigaciones científicas sobre el cultivo de este tipo de peces.

Para ello cuentan con un Instituto dentro de sus instalaciones en donde es posible graduarse como “técnico piscicultor” en tan solo 8 meses gracias a un diplomado impartido por profesionales expertos de la región.

Rubén Blades, el Maestro que la Salsa nos dio

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La noche cobra vida con el sonido encendedor de los timbales y los vientos ya anuncian con su fuerza el nacimiento de la magia. El bajo y la batería empiezan a trazar el sendero del goce, el enigmático sonido del vibráfono seduce los oídos. Las armonías que emanan del piano y los teclados recogen el velo expectante y el ritmo resonante de las tumbadoras parece marcar el acelerado paso de todos los corazones presentes.

La clave es conocida e inconfundible, es noche de Salsa, se respira Salsa y miles de almas se entregan emocionadas a su elegancia, bravura y sabor.
De pronto, enérgicas campanas anuncian la aparición de un ser distinto, de un genio: Rubén Blades ha salido al escenario, gritos, brindis y alabanzas recibe de un público peruano.

Rubén, aquel hombre que tomó la Salsa para cambiar su naturaleza y agregarle una visión intelectual y apasionada de responsabilidad política, de complejidad humana y de clamor social; está, una vez más, frente a nosotros, cantándonos un himno de idealismo: la historia del Monseñor Arnulfo Romero que impacta mentes y corazones. Suenan las campanas…

Habían pasado seis años desde la última vez que pisó suelo peruano para remecerlo con su música desde el Jockey Club y 25, de aquella presentación en la Feria del Hogar donde se dio cuenta, por primera vez, cuánto lo amaba el Perú. Era comprensible que, tras tantos años, el entusiasmo y la ansiedad de las más de 15 mil personas que se congregaron en la explanada del Monumental fueran más que palpables.

La noche del sábado era un reencuentro imperdible, Perú formaba parte de la gira “Todos Vuelven” que lo traía de regreso a los escenarios tras ser nombrado en el 2004 por el, entonces, reciente presidente electo panameño, Martín Torrijos, Ministro de Turismo.

Rubén decidió abandonar la música mientras cumpliese el rol de funcionario público en su querida Panamá. Es por eso que tras concluir los cinco años en el cargo toda Latinoamérica esperaba las señales de su regreso. La primera fue su inesperada colaboración con Calle 13 creando “La Perla”, genial muestra de que su talento estaba absolutamente vigente. La segunda, el lanzamiento de un nuevo álbum, “Cantares del Sub desarrollo”. A esas alturas todos los amantes de la Salsa sonreían sabiendo que la gira era cuestión de tiempo.

Y lo fue. El pasado mes de septiembre, Rubén eligió Puerto Rico para decirle a toda América –tal como lo escribió César Miró- que todos vuelven.
Pero la interpretación que brindó de aquel hermoso vals hecho inolvidable salsa tuvo un toque distinto, no sólo por ser interpretado en la tierra de su autor sino porque fue dedicado a Arturo Cavero’, a su memoria y legado.

“La muerte no existe cuando no existe el olvido”, señaló Rubén.

Nostálgico momento en nombre del ‘Zambo’. Todos vuelven por la ruta del recuerdo…

El carácter popular que históricamente tiene la Salsa lleva consigo verdaderas obras de arte y Blades es uno de los pocos que puede reclamar la autoría de muchas de ellas. Es el caso de “Maestra Vida”. Su ritmo y melodía escarapelan la piel, la veracidad y belleza de su letra produce escalofríos en el estómago y obliga a recobrar el aliento.

Para cuando la interpretó aquella la noche, el público ya estaba completamente extasiado. El genio nos hablaba del devenir de la existencia, de lo duro que puede ser el día a día, de la fatalidad del azar, de la sabiduría que te da la convivencia con el dolor, el amor, la tristeza, la soledad.
La noche se volvía inolvidable. Maestra vida, camara’a…

Más allá de las luces, de las imágenes y de todos esos efectos que suman espectacularidad al show, veíamos en el escenario a un hombre con un talento exorbitante que pese al título de leyenda que ya lleva en sus hombros se muestra natural, sencillo, directo, agudo para clarificarle las cosas a su público y pedirles reflexión, actitud. Evidencia una gran lucidez para ver la realidad, para reconocer el valor de la acción de cada uno en ese ansiado cambio que espera América Latina. Ese compromiso que transmite en sus canciones dejó entrever en pleno concierto que estaba decidido a retomar su carrera política pero esta vez, volviendo a postular a la presidencia de Panamá.

“Por ser artista uno no deja de ser humano, uno no deja de ser persona, uno no deja de ser responsable”, manifestó.

Y con esa convicción invocó la unión. Te estoy buscando, América…

La Salsa siguió su curso. Los compases de “Muévete” retumbaron la explanada, el público deleitó con la descarga de cada uno de los siete monstruos que conforman los “Seis del Solar”. Rubén acompañó el ritmo con las maracas y empezó a despedirse de su público. Aquel, de pie, coreó su nombre, bailó sin parar, y brindó por él.

Las tres horas de Salsa de la buena ya se han vuelto imborrables en cada uno de los privilegiados espectadores. Blades se va del escenario. Las palmas agradecidas no cesan.

Colabora: Carlos Franco Meza

Yo, jugador

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Por: Víctor Núñez

De chibolo nunca fui bueno para pelotear cada domingo por la tarde (después del almuerzo) en la pista de mi odiado barrio. Es más, mi excesivo peso de infante (con mi prominente y resurrecto abdomen) me impedía hacer una ‘pared’ con algún chiquillo que formara parte de mi equipo sin camisetas, ya que mi cuadrado cuerpo de señora no aguantaba ni veinte minutos en pista. Hasta me daba miedo cabecear e ir al choque con un cuerpo mucho más fuerte y delgado que el mío.

Número Zero gana premio a mejor blog Grupal

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- ¡Ganamos! No hay nada que hacer, somos un gran equipo.
- Un equipo es cualquiera hermano, ¡somos un equipo de la gran pu**!

No lo dijo Químper, sino el equipo de Número Zero en la premiación de los 20 Blogs Peruanos. La competencia estuvo dura, y es por eso que agradecemos a todos por su apoyo.

En breve ampliamos con los destapes del BlogDay 2009, los nominados y ganadores, detrás de cámara y también más información sobre la fiesta-huelga que hubo fuera del local en el Centro de Convenciones del Hotel María Angola.

Prince of Palacio

Por: Ronald Cotaquispe.

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Ocurre muchas veces que los paralelismos, las afinidades o las analogías entre una actividad y otra totalmente distinta, se vuelven tan asombrosamente evidentes que tenemos la sensación de estar haciendo la primera cuando en realidad es la segunda. Y esta sensación -de la que no he encontrado término alguno en el diccionario para referirme a ella- se magnifica aún más cuando las actividades corresponden a realidades diferentes.

La ciudad de la fantasía: New York

Por Alonso Pahuacho

Capítulo 1: Subterráneo

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Bajar al subterráneo es como ingresar a las puertas del infierno. Aquí no hay aire acondicionado, la gente se amontona y te empuja sin pedir permiso y los mendigos interceptan el paso en las entradas estirando las manos y farfullando frases ininteligibles. Uno puede acceder al subterráneo de muchas maneras ya que hay paradas en casi todas las esquinas, todo depende del destino adonde se dirija. No obstante, muchas veces uno tiene que realizar conexiones y cambios de líneas para agilizar el trayecto o sencillamente porque no hay línea directa al destino requerido.

Seis en punto de la tarde, el vagón está repleto. Línea 7, la que lleva de Manhattan a Queens, uno de los cinco condados que conforman el estado de Nueva York (los otros son Brooklyn, el Bronx, Long Island y el mismo Manhattan). Es muy fácil ubicarla, no solo por su color característico, el morado –cada línea tiene un color distinto-, sino por el tipo de pasajeros que viajan en ellas: latinos trabajadores del área de Queens, en el barrio de Jackson Heights. Allí, al igual que en La Victoria, reina la venta de droga, el pandillaje y la ilegalidad. Un barrio por el que hay que transitar con cuidado.
El vagón luce lleno hasta reventar y la gente se apoya hasta en las puertas, haciendo caso omiso a las señales que prohíben tal postura. Hay varios mexicanos, ecuatorianos, colombianos y, por supuesto, peruanos. Un señor con un polo de Pilsen Callao se para antes de llegar al Queens Plaza, uno de los paraderos más importantes de la zona. Le pregunto a qué se dedica.

- ¿Es usted jalador?
- No, yo reparto volantes en las calles.– me contesta antes de bajarse rápidamente.

Queens es un condado de Nueva York, Manhatttan otro. En Manhattan se encuentran las cosas más interesantes y es allí donde se necesita el subterráneo para transportarse hasta el último rincón de la isla, porque no solo la Estatua de la Libertad es una isla. Mucha gente no lo sabe, pero el mismo Manhattan es una pequeña isla. Está rodeada por los cuatro costados: por el sur por la Staten Island (isla de la Estatua de la Libertad), por el norte está el Bronx, por el este queda Queens y hacia el oeste el estado de Nueva Jersey, cruzando el río Hudson. Todo Manhattan se comunica mediante una serie de puentes tanto para peatones como para vehículos. El sistema de trenes pasa por debajo del agua.

Un pasaje del subterráneo cuesta aproximadamente dos dólares. Sin embargo, lo mejor que se puede hacer si uno es turista es adquirir una tarjeta de subterráneo que es válida para todas las líneas. Existen cards para un día completo, una semana y un mes. Sus precios van desde doce dólares por un día entero hasta 81 por un mes. Además, incluye el transporte en los buses públicos por toda la ciudad.

Existen cuatro generaciones de trenes. Los más antiguos no tienen ninguna señalización electrónica y se debe estar atento con las paradas y los altavoces, especialmente si no se conoce el idioma. En los vagones más modernos existe un sistema computarizado que te va indicando el nombre de cada una de las paradas que realiza el subterráneo. El tren que te puede tocar es completamente aleatorio, aunque últimamente la tendencia es ir reemplazando los más antiguos por sistemas digitalizados.

Dentro de una misma línea puede haber diferencias ya que si uno no sabe y tampoco pregunta, puede darse el caso de equivocarse de tren. Esto se debe a que existen servicios locales y expresos. La diferencia es que los trenes (subterráneos) expresos hacen menos paradas o solo paran en lugares importantes o de intercambio de vías; mientras que las líneas locales paran en todas las terminales convirtiéndose así en viajes más largos y pesados. No obstante, ambos tienen sus pros y contras.

Por ejemplo, si uno quiere ir a la Universidad de Columbia que está en la calle 116 con Broadway, puede tomar la línea uno que te deja en la misma puerta, pero perdería demasiado tiempo ya que esa línea es local y hace paradas a cada rato. Lo mejor es tomar un expreso hasta la calle 96 y después tomar la línea uno hasta Columbia. Este tipo de situaciones se dan a menudo en Nueva York, una ciudad donde las cuadras son gigantes comparas con Lima y donde el calor y los rayos del sol se juntan al mismo tiempo con la lluvia para crear una atmósfera irreal y sorprendente.

Me bajo en la calle 33, en el boulevard Queens, la arteria principal que comunica a todo este condado neoyorquino. El reloj marca las seis y media, aún no oscurece, eso será dentro de una hora aproximadamente. El calor vuelve a apoderarse de los cuerpos de los caminantes pero luego de no muchos pasos uno se termina por acostumbrar. Es como un hermanito menor: al principio fastidia, pero después terminas por ignorarlo. Voy al trabajo de mi tío, a La Guardia Community College, para de ahí regresar a Manhattan y tomar el tren de regreso. Otra vez la misma travesía, otra vez volver sobre los mismo pasos. No importa, porque cada vez que se entra al subterráneo, a las puertas del infierno, sabes que te has vuelto un poco más resistente al calor.

NY Capítulo 2: El Ágora de Manhattan

28: Lo que no viste en TV

Texto y fotos: Carlos García

Una tímida llovizna humedecía las banderas rojiblancas que adornaban los techos de casas y edificios. Las principales arterias de la ciudad eran pobladas por uno que otro taxi. Es feriado en todo el territorio patrio y como todo 28 de julio se recuerda solemnemente aquel grito de libertad que pronunció José de San Martín hace 188 años.

Mientras camino rumbo a la Plaza Mayor de Lima, recuerdo las palabras del libertador del Perú: “Somos libres e independientes por la voluntad general de los pueblos”. Pero el dato histórico saltaba entre los charcos de agua del jirón Callao: la independencia se proclamó en Huara por vez primera.

En las calles de la capital, el corazón del Perú, aún se pueden observar construcciones que posiblemente fueron testigos del paso de la comitiva que acompañó al generalísimo argentino rumbo a la plaza fundada por Pizarro. Debido a la extensión de la ciudad, se gritó a los cuatro vientos lo libres e independientes que comenzaban a ser los peruanos en cuatro puntos: el Cabildo, la iglesia de La Merced, la iglesia de Santa Ana y la desaparecida plazuela de la Inquisición. . De esos hoy solo vería dos.

Verdes muros cercaban los alrededores del la basílica catedral de la ciudad de los reyes. Parados delante de estructuras metálicas diseñadas para evitar que indeseables se acerquen a las inmediaciones del lugar donde se celebraría la fiesta en honor a la patria, se encontraban los tombos, quienes vestidos para la ocasión, con sus mejores galas, miraban atentamente a su alrededor.

El acceso estaba restringido a hombres de prensa e invitados. El primer acto protocolar era la misa de acción de gracias o Te Deum, a cargo del jefe de la iglesia peruana Monseñor Juan Luis Cipriani.

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Uno a uno llegaban los altos miembros del gobierno. El nada alto premier Javier Velásquez Quesquén estaba entrampado en una masa de brazos y cámaras que lo ocultaban por completo. Tras él, el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, y el presidente del Congreso, Luis Alva Castro. Ambos, por el contrario, no se detuvieron a dar declaraciones y siguieron raudos su paso rumbo a al atrio de la catedral. Todas las piezas del ajedrez estaban dispuestas. Solo faltaba poner la última ficha. Al compás de balas de salva apareció en el patio principal de Palacio de Gobierno el presidente de la República.

Su imponente y sebosa figura se dejó ver pasando revista a las tropas formadas en el contorno de la Plaza Mayor. García, en compañía de algunos ministros, representaba el legado de libertad y pasaba frente a la tumba de aquel quien nos ató al yugo español. Los restos del conquistador Francisco Pizarro yacen en la entrada de la iglesia mayor de Lima, pero eso parece no importarle a muchos.

Los cantos gregorianos inundan el atrio y recuerdan que Dios, con su justicia divina, ayudó en la forja de nuestra independencia. Había comenzado la celebración eucarística. Mientras en el cielo vuelan los gallinazos y en las casas suben el volumen a los televisores, el pastor de la Iglesia peruana se acomoda la mitra y comienza el sermón.

dsc01351Los hombres de prensa prenden un pucho o buscan un baño mientras esperan que termine la misa. El cielo no se decide. Por ratos caen ligeras gotas sobre las cámaras y cables apostados en el lugar de los hechos. Luego, una imagen vino a mi mente: el general San Martín proclamando a viva voz aquel salmo libertario que todos sabemos de paporreta mientras un reportero de canal 4 o 5 le estira el micrófono para robarle alguna declaración.

La misa ha terminado. Podemos ir en paz. Demos gracias al señor, se escucha del coro. El presidente camina con su esposa de la mano, los fotógrafos disparan cual psicópata para captar la mejor imagen del acontecimiento. Alan García se guardará en Palacio para esperar que representantes del Congreso lo invite a dar su mensaje a la Nación.

La avenida Abancay luce solitaria: los enormes buses que llenan (de smog) sus cuadras no están presentes. Los que sí se dejan ver son las escoltas de los destacamentos militares, también se asoman agentes de operaciones especiales del Ejército en los techos de los edificios cercanos al parlamento.

Llega galopando, en caballos de crines rojiblancas, la escolta del presidente: los Húsares de Junín, avanzan por el jirón que tiene el mismo nombre de dicho destacamento. Me pregunto si alguno de los miembros de esta gloriosa compañía era proveniente de alguna provincia del departamento del mismo nombre.

El presidente constitucional de la República se acerca al Congreso al son de la marcha de banderas. Pasa revista, saluda a los parlamentarios que lo reciben y se dirige al hemiciclo por el hall de los Pasos Perdidos. En la esquina del Pasaje del Congreso con el jirón Ayacucho, miembros de seguridad del Estado observaban por televisión lo que acontecía mientras daban cuenta de una papa rellena, que al bordear el mediodía, no caía mal a nadie.

El jefe de Estado hablaba, hablaba y hablaba y en las afueras los turistas trataban de preguntar en su lengua a los policías por el motivo de las tranqueras, a lo que estos respondían en su lengua que está prohibido el paso. Una señora hacía su agosto al vender golosinas que solamente los policías compraban y los caballos dejaban su huella en el asfalto –pero no necesariamente en forma de herradura.

A diferencia de otros años el presidente prefirió ir y venir en auto. No caminó para los aplausos y las fotos, quizá porque lo primero le iba a ser esquivo. Se retira veloz y tras él los ministros, cuyos autos se enredaban entre sí a la hora de arrancar.

En la radio la hora Inca Kola marcaba la 1:30 de la tarde. Los cachacos marchaban marcialmente a la voz de su comandante, o general, o lo que sea. Las celebraciones oficiales por 28 de julio llegan a su fin. Colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Una noche en el Purgatorio

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Texto: Víctor Núñez

Composición fotográfica: Ronald Cotaquispe (imagen: Wallpaper Pimper.com)

De pronto ves que dos machos alfa (pantalón Holden y saquito Pierre Cardin de por medio) contornean figuras e intercambian saliva de manera grotesca y hasta ofensiva para unos ojos que no acostumbran ver semejante espectáculo circense…

Cuando el sol se oculta entre el cielo limeño de panza de burro, existen personas fantasmagóricas que deambulan, cual seres sin alma, en medio de un safari humano de zapatillas All Star, pitillos cada vez más ceñidos a las piernas con colores del Arco Iris y laceados chinos con diseños bizarros.

Existe una Tierra Prometida para chicos que no necesariamente quieren bailar con chicas, y  para chicas que no necesariamente gilean a chicos. El nombre es más que sugerente e invita a la perdición, a la lujuria, al roce epitelial, a la mirada indecente, a la manoseada faltosa y sugerente.

El Purgatorio es una discoteca ubicada en el corazón de Miraflores, aquel distrito caracterizado por albergar a blanquiñosos mozalbetes y a chiquillas Cyzone. Pues bien, también hay lugar para los heteroflexibles y para los heterocuriosos. Si no tienes la más remota idea de qué demonios significan estos dos vocablos, estás en nada, darling.

Apenas tus piernas curiosas se desplazan por las escaleras del ‘Purga’ -como dice una bizarra amiga que responde al interesantísimo apelativo de Rainbow- las primeras miradas pulseadoras se internan en ti cual lanzas que apuntan a un indefenso conejo, o para ponerlo en contexto, a un indefenso cabrito.

Estos seres fantasmagóricos andan mirando y observando de pies a cabeza a los nuevos inquilinos, te tasan toditito y si les caes bien (o has tenido la fortuna de haber combinado a mil maravillas tu vestimenta), hasta nalgazo de por medio y un cadencioso: ‘Hola bebé’ hacen que ya seas parte de la flora y fauna de esta selva de cemento nocturna.

Y así como así, así como jugando hace su aparición la vedette, la Suma Pontífice, la ama y dueña del Purga, nada más y nada menos que Dorian, la Drag queen por Decreto Supremo.

Te deslizas sobre el piso, te revuelcas entre la gente, te zurras entre el populórum. ‘Cabro maldito’ afirma un sujeto más hetero que el común de los asistentes. Adoras que te miren, que te toqueteen los senos operados y tu trasero de hombre no tan plano. Que te deseen. Ruegas por dentro que te llamen para que tu quijada trashumante sea parte de la foto respectiva que de seguro aparecerá en el Hi5, Facebook o, mejor aún, Metroflog. Añoras que el flash de la cámara se centre en tu sonrisa amplia, fresca y libidinosa. Tu vestimenta amarilla hace que no pases desapercibido y, lo sabes, querido humano maldito.

Los prejuicios se derrumban como barcos hundidos. Si has tenido la suficiente entereza como para entrar a una discoteca donde pululan lesbianas y homosexuales. ¿Por qué te negarías para un recuerdo imborrable con el carismático Dorian? Tratas de poner una cara como de ‘ojalá no sea publicado en un portal gay’ o ‘tengo que escribir sobre esto’, y te sientes redimido ante semejante jirafa con rasgos de albañil y manos de obrero.

Y las All Star corren de aquí para allá. Se desplazan como si tuviesen vida propia, como si necesitaran no sólo de un ente amatorio, sino de muchos, de muchísimos. Parecen aplicar con palmaria brillantez el lema que profesa una casa de estudios universitaria de cuyo nombre no deseo acordarme: ‘Bienvenidos todos’.

La insatisfacción aquí es descollante. Gimme more. Dorian salta entre grupos de púberes mariconcitos que murmuran y lookean si algún dócil hetero está dispuesto a cambiar de mail, y por qué no, a cambiar de heterosexual a heterocurioso, -al menos por esa noche-mientras danzan al ritmo de la ya pegadiza: “I kissed a girl and I like it…”

Como si fuera poco, la noche anda en plena ebullición, las hormonas –nutridas de sendas cantidades industriales de licor- mellan en el accionar de los más recatados, y los incitan a que se contorneen en la pista de baile. ¡Y qué baile! El mismo vil licor es un hacedor de que aquella camisa de oficinista aburrido se vaya al carajo y abra paso al bividí provocador, al bividí gilero, al bividí coqueto. Las niñas no se quedan atrás y son más atrevidas, la famosa –y atractiva- ‘Rainbow’ se anda saludando con tutilimundi, besito por aquí, besito por allá; risas y flashes decoran la noche que aún no osa finiquitarse.

Aguirres, agarres o como se les llame, todo aquí está permitido. La toqueteada inescrupulosa, acompañada de un ‘vamos a mi casa’ no falta en el ‘Purga’. Dúos, tríos y otras perversiones engalanan la noche como cereza en la torta. Tu aliento mezclado de alcohol y arrechura hace gala a lo que se ofrece en este rincón miraflorino de los no hetero.

Y que siga la party, ya que como dice la tía Olga Tañón: ‘…la vida es dura… y la noche es oscura…”

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