Sobre el chuponeo telefónico y el periodismo de investigación
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Colaborador: Israel Guzmán
Hace casi siete meses se destapó el –hasta el momento- mayor escándalo por corrupción del segundo gobierno de Alan García: audios que revelaron la adjudicación de lotes petroleros de forma ilícita. Luego aparecerió más material que se había filtrado a los medios, producto del espionaje realizado por una empresa privada. El tema ha sido el causante de uno de los más grandes revuelos dentro de la prensa nacional y sigue generando controversia. En este marco, el jueves 30 de abril la Universidad de Lima presentó una mesa de diálogo: Chuponeo Telefónico y Periodismo de Investigación.
Los expositores fueron Augusto Álvarez Ródrich (La República y RPP), Orazio Potestá (periodista y profesor), Enrique Chávez (revista Caretas) y José Alejandro Godoy (Desde el tercer piso); el columnista Santiago Pedraglio moderó la mesa.
El primer punto en el que coincidieron todos los ponentes es que la utilización de los ‘petroaudios’ (o ‘multiaudios’, definición de Álvarez Rodrich) fue un elemento esencial en el desarrollo de la investigación periodística. “Mientras haya tanta corrupción, el chuponeo va a ser un mal necesario para ingresar al corazón de las mafias”, aseguró Potestá.
Además, la forma en que los audios se obtuvieron es relevante para el resultado final de la investigación. ¿Es lo mismo que a un periodista le llegue un audio, a que él lo esté buscando e incluso propiciando su obtención ilegal? Ciertamente no. La intencionalidad del periodista marca una gran diferencia, tanto en el campo ético como en el penal, y es deber de éste analizar la intención de la fuente que entrega el material.
Otro punto en el que se hizo hincapié estuvo relacionado al pago por información. En líneas generales, es algo que no se debería hacer nunca, pero en el mundo real, se da. El ejemplo más claro lo dio Álvarez Rodrich. Contó que siendo director de Perú 21 le ofrecieron documentos comprometedores respecto al caso Bavaria por 40 mil dólares, pero se negó aceptar tal trato. Álvarez Rodrich, columnista de La República, dijo que para casos importantes el periodista y el medio no se pueden comprometer de esa manera, no obstante, en cosas más pequeñas se suele romper esta regla. “La realidad no es siempre como en las clases de ética”, indicó.
El periodista Enrique Chávez explica que en la revista Caretas existe una política de no pagar por la información. “No sé si lo hacen por principios o también por misios”, bromea. Chávez retoma el tono serio y acepta que los medios sí pagan por información. Pero se suele hacer sólo para cosas pequeñas: un expediente judicial, una foto comprometedora, nada que pueda ser un caso grande. “El pago implica un matrimonio: te casas con la fuente y te casas con sus intereses”, sentenció Godoy.
Esta claro que a partir de la información obtenida se debe seguir investigando. Los ponentes coincidieron en la existencia de dos criterios iniciales básicos: la veracidad de la información y el interés público del tema. Además, acordaron que la investigación no es un simple destape o que no se trata únicamente de la presentación pública de lo obtenido, sino que se debe ahondar en el tema.“La investigación te permite tamizar la intención de la fuente y cubrirte ante cualquier demanda judicial”, como bien señaló Godoy.
El caso del que más se habló fue, cómo no, del de los ‘petroaudios’. Álvarez Rodrich señaló que tuvo la información entre tres y cuatro meses antes del destape, pero que se tomó cierto tiempo para sacarla porque había muchas cosas que verificar e investigar. “Puedes revelar lo que puedes comprobar”, indicó. “El chuponeo nunca puede ser prueba, sino indicio”, añade al respecto Potestá.
Se habló también de lo poco que se ha avanzado en cuanto al ‘blindaje’ que tendría un periodista al realizar una investigación. Godoy señaló que actualmente el recurso más efectivo con el que cuentan los hombres de prensa son las alertas del IPYS. Sin embargo, éstas no siempre dan resultado, como en el caso del periodista Alberto Rivera, quien fue asesinado en Pucallpa luego de que el periodista hiciera pública una denuncia sobre narcotráfico en su contra, y todo señala que el alcalde de la zona habría sido el autor intelectual del crimen.
A su vez, Potestá se refirió al despido de Álvarez Rodrich como otra forma de truncar una indagación. “(El petrogate fue) una investigación que no pudo ser por estos descabezamientos en Perú 21 y El Comercio (…) se dificultó lo que pudo ser la mayor investigación en la prensa peruana”, comentó el reconocido periodista.
Al respecto, y ante las preguntas del público, Álvarez Rodrich señaló que sabía en lo que se estaba metiendo. “En los seis años y medio que estuve en Perú 21, no hubo nada más complicado, preocupante y divertido”, confesó. De hecho, al incluir al jefe de la Unidad de Investigación del diario, Pedro Tenorio, le anticipó: “Pedrito, esto es como Lucha Reyes: es nuestra última canción”. Instó además a los estudiantes a seguir adelante con sus investigaciones así pierdan el trabajo. “Así pueda sonar trillado, no pierdan los valores y la ilusión del periodista con los que se suele iniciar la carrera”, enfatizó.
Como colofón se discutió un poco sobre el periodismo digital y los blogs. A pesar de que Godoy recordó al público lo pequeño del universo blogger, Álvarez Rodrich añadió que, a su parecer, “lo más divertido del periodismo peruano, hoy en día, está ahí, en los blogs”. Por otro lado, Chávez fue un poco más cauteloso. “Su existencia va a estar condicionada a su capacidad para producir periodismo”, apuntó.
Cabe añadir que el miércoles 29 de abril, la Tercera Sala Anticorrupción absolvió a los protagonistas de los ‘petroaudios’, basándose principalmente en el hecho de que “los contenidos de los ‘petroaudios’ no configuran prueba válida por la forma ilegal en que habrían sido obtenidos”. El reciente fallo de la Tercera Sala Anticorrupción sienta un terrible precedente para los juicios derivados de investigaciones periodísticas. A diferencia de otros procesos penales, acá no se habría aceptado los audios ni siquiera como pruebas indiciarias que puedan acompañar el caso, sino que simplemente no las toman en cuenta: como parte el proceso, no existen.
+ BONUS +
Martín Bustamante de Número Zero registró la intervención de Augusto Álvarez Rodrich.











