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El Instituto de Democracia y Derechos de la Universidad Católica …

Hatun Willakuy, informe de la CVR en resumen

El Instituto de Democracia y Derechos de la Universidad Católica (Idehpucp) ha publicado una reimpresión de laversión abreviada del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, publicado hace seis años,  sobre el conflicto interno en nuestro país.

El texto reúne los principales puntos de los nueve tomos que relata la historia de violencia de los años ochenta hasta el 2000. El nombre, traducido al quechua como “gran relato”, está disponible desde la página web de la Idehpucp en formato PDF.

Además, incluye cuatro anexos, dos casos adicionales sobre el tema general y la bibliografía referencial.

+ DATOS ZERO +

  • La primera edición salió en el 2004
  • Desde el 2008 se inició la venta en diversas librerías
  • La publicación será obsequiada gratuitamente a colegios  y universidades si cancelan el costo de envío. Llama al teléfono 626-2000 anexo 7502 o escribe a perezb@pucp.edu.pe.

Mañana viernes se cumplen seis años desde que los comisionados de la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación) presentó su Informe Final luego de las investigaciones. El trabajo de la Comisión fue de gran importancia no solo para esclarecer hechos que vistos desde las esferas del poder jamás habrían salido a la luz sino también para intentar sanar las heridas que nos dejó el conflicto armado interno.

Seis años del Informe Final de la CVR

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Mañana viernes se cumplen seis años desde que los comisionados de la CVR (Comisión de la Verdad y Reconciliación) presentaron su Informe Final luego de las investigaciones. El trabajo de la Comisión fue de gran importancia no solo para esclarecer hechos que vistos desde las esferas del poder jamás habrían salido a la luz sino también para intentar sanar las heridas que nos dejó el conflicto armado interno.

EL movimiento ciudadano Para que no se repita organiza un evento en Facebook para conmemorar los seis años de la entrega del informe final. La cita es mañana en el memorial ‘El ojo que llora’ a las 5.30 p.m. Es nuestro deber como ciudadanos hacer nuestra la lucha de los deudos y víctimas de la violencia de décadas pasadas. Para que historias como Putis o Lucanamarca no queden en el olvido y para que los culpables sean debidamente sancionados, pero sobre todo para que estos sucesos no se repitan.

Del archivo de Número Zero: El museo de la Memoria en Ayacucho.

+Entrevistas al Mons. Antúnez de Mayolo y al historiador Iván Hinojosa también en el archivo.

+Más Información en los tags DDHH y CVR.

¿Genocidio? ha sido la principal pregunta que se hace la Fundación Herbert Morote a través de la Biblioteca Virtual del Genocidio en Ayacucho (BVGA). La organización abrió este portal que reúne artículos, libros y textos en general digitalizados y disponibles al público interesado en los sucesos que marcaron la historia del Perú en los años ochenta, y que, como sombra nos persigue. Asimismo, la web contiene banco de imágenes y video que puede ser usado como referencia, sin olvidar los derechos de autor.

Una puerta al conocimiento de nuestro pasado

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En Twitter publicaron un dato interesante, bastante preciso porque se acerca un aniversario más de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).

¿Genocidio? ha sido la principal pregunta que se hace la Fundación Herbert Morote a través de la Biblioteca Virtual del Genocidio en Ayacucho (BVGA). La organización abrió este portal que reúne artículos, libros y textos en general digitalizados y disponibles al público interesado en los sucesos que marcaron la historia del Perú en los años ochenta, y que como sombra nos persigue. Asimismo, la web contiene banco de imágenes y video que puede ser usado como referencia, sin olvidar los derechos de autor.

La biblioteca virtual será lanzada oficialmente el 8 de septiembre a través de una conferencia de prensa.

Monseñor José Antúnez de Mayolo es sacerdote salesiano. Ha sido obispo de Ayacucho y miembro durante dos años de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Antúnez de Mayolo trabajó en la obra pastoral de su congregación durante los años de violencia que vivió el país. En su memoria guarda vivencias y testimonios que a pesar de sus 83 años no puede borrar.

Mons. Antúnez de Mayolo: Los sectores más olvidados agradecían el trabajo de la CVR

Texto: Carlos García
Imagen: Comisión de la Verdad y Reconciliación

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Los tiempos cambian. Los años pasan y se olvidan muchas historias. Sin embargo, algunas deben rescatarse. No sólo por la magnitud de los hechos narrados, sino por las enseñanzas que pueden sacarse de ellas. ¿Qué debemos recordar? Durante 20 años 69 mil peruanos perdieron la vida a manos de otros peruanos.

El gobierno peruano ha rechazado la donación de Alemania para la creación de un Museo de la Memoria y su argumento fue, en palabras del ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, que hay cosas más importante en qué invertir ese dinero, porque “si las personas quieren ir al museo, pero no comen, van a morir de inanición”. ¿Qué tan importante es para los peruanos recordar uno de los momentos más difíciles de nuestra historia republicana?

Memoria en crisis

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Opina: Gerardo Cárdenas

Creación gráfica: Sofía Pichihua (imágenes: B Casas, Alan Perú)

El gobierno peruano ha rechazado la donación de Alemania para la creación de un Museo de la Memoria y su argumento fue, en palabras del ministro de Defensa, Ántero Flores-Aráoz, que hay cosas más importante en qué invertir ese dinero, porque “si las personas quieren ir al museo, pero no comen, van a morir de inanición”. ¿Qué tan importante es para los peruanos recordar uno de los momentos más difíciles de nuestra historia republicana?

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Recuerdo, M., cuando me contaste lo que pasó con tus abuelos en Santiago de Lucanamarca. La situación en abril del 83 era complicada y tu papá decidió ir a convencer a tus abuelos para que salieran de allí. Me dijiste que tu mamá no quería que fuera, era peligroso. Demoraron en decidir si iban o no, y fue demasiado tarde: 69 personas, entre ellas mujeres y niños, fueron asesinadas la mañana del 3 de abril del mismo año. Abimael Guzmán aceptó que la jefatura central de Sendero Luminoso (SL) había planeado la masacre y declaró que “lo principal es que les asestamos un golpe devastador, los detuvimos y entendieron que estaban tratando con un tipo diferente de luchadores populares”, tal como cita la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) en su Informe Final.

Recuerdo también un caso que leí en ese mismo documento. Luis Álvarez y Abel Malpartida eran estudiantes de la PUCP vinculados a Sendero Luminoso, detenidos el 26 de julio de 1989, luego de un supuesto enfrentamiento con la policía en el distrito de San Martín de Porres.  Sus cuerpos fueron encontrados dos días después en el km. 51 de la Panamericana Sur, en San Bartolo. El arma: explosivo C-4, usado exclusivamente por la Policía y las FFAA. La DIRCOTE dijo que los jóvenes habían estado manipulando explosivos y que “su falta de pericia” había causado su muerte.

Recuerdo cuando los medios cubrieron las exhumaciones en Putis. En 1983 la ciudad de Huanta había sido tomada por SL y los pobladores se habían retirado a vivir en los cerros aledaños. “En noviembre de 1984 se instaló una base militar en Putis. Los militares invitaron a los comuneros a vivir nuevamente en Putis bajo su protección; les pidieron que cavaran una fosa, diciéndoles que era para construir una piscigranja y algunas casas; luego los mataron y enterraron allí”, cuenta Martín Tanaka en su blog.

Recuerdo que 24 años después se encontraron los restos, y lo primero que dijo el  Comandante General del Ejército del momento fue: “Los excesos y violaciones de Derechos Humanos deben tratarse en el momento y la coyuntura en que se dieron. ¡Qué fácil es hablar ahora después de 20 años!”. Los expedientes del caso han sido quemados y las actas desaparecidas.

Si no reflexionamos sobre historias como la de los abuelos de M., Abel, Luis y Putis caeremos en un error tan grande como el que desató el conflicto interno: evitar la realidad. Así como no se prestó atención a los reclamos y necesidades de las poblaciones andinas hace décadas, ahora se trata de ningunear los excesos y crímenes cometidos  como si ocultar la verdad fuese a convencernos de que nunca sucedió. Lo peor es que si dejamos de lado lo que sucedió, corremos el terrible riesgo de repetir equivocaciones pasadas.

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El Presidente ha declarado, sobre el museo, que deberían considerarse no sólo a los “que dicen que los juzgaron mal como terroristas, sino también a los campesinos que fueron victimados por los terroristas o en abusos terribles que hubo por parte de los gobiernos sin querer”. El presidente no recuerda –o no se quiere acordar, o no ha leído, o miente, que para fines prácticos es lo mismo- el Informe Final de la CVR donde se concluye, entre otras cosas, que “la población campesina fue la principal víctima de la violencia (…) El 79% vivía en zonas rurales y el 56% se ocupaba en actividades agropecuarias”.

Desde la redacción de Número Zero enviamos al Presidente y a sus Ministros un batido de Memorex para que jamás olviden que recordar la verdad es la única forma de no volver a vivir.

NZ Tags: Alan García, CVR, Putis, Museo de la Memoria, Terrorismo.

Historiador de profesión, profesor universitario y periodista. Ha sido editor asociado de Caretas, colaboró con La cuarta espada de Santiago Roncagliolo y hace poco presentó la segunda edición de Sendero de Gustavo Gorriti. Iván Hinojosa nos recibe en su oficina para mantener una amena charla sobre periodismo, historia y medios de comunicación.

Iván Hinojosa: ” Mi participación en Caretas fue mi post-grado en periodismo”

Entrevista por: Gerardo Cárdenas
Foto: Carlos García
ivanhinojosa
Historiador de profesión, profesor universitario y periodista. Ha sido editor asociado de Caretas, colaboró con La cuarta espada de Santiago Roncagliolo y hace poco presentó la segunda edición de Sendero de Gustavo Gorriti. Iván Hinojosa nos recibe en su oficina para mantener una amena charla sobre periodismo, historia y medios de comunicación.

¿Qué periodistas peruanos son los que más sigue?

No soy muy amigo de los rankings, pero creo que si vas a leer algo, tiene que estar bien escrito. También me interesa que haya alguna opinión además de información. Me gustan los trabajos de investigación de La República: Ángel Páez y Edmundo Cruz. Siempre leo a [Gustavo] Gorriti, me parece que ahí hay una línea de investigación más o menos continua.

¿Y en columnas de opinión?

Mirko Lauer hace cosas interesantes. Desde la otra orilla, hasta hace un tiempo era Manuel d’Ornellas. Hay una sobreabundancia de columnas de opinión pero muchas se parecen, comentan lo mismo. También hay gente que tiene alguna idea diferente, otros que se dedican a repetir sentidos comunes o que dicen lo que se espera que diga.

Algunos ni siquiera son columnistas, son ‘parrafistas’: Escriben párrafos que no tienen nada que ver entre sí en una sola columna. Eso me parece una cosa espantosa. Si no eres capaz de sintetizar un argumento que se desarrolle en una página y tienes que ir rompiendo la columna, no eres columnista.

Correo…

Hay varios por ahí, Correo es el caso más grave. Me gusta leer una columna –esté de acuerdo o no- que tenga una opinión de largo sobre un tema.

¿Y en radio o televisión?

No soy buen televidente, me aburre soberanamente. He visto el programa de [César] Hildebrandt, pero me parece que necesita más producción, tiene pocos recursos para poder montar varias investigaciones que serían más fuertes si tuvieran detrás un respaldo más grande.

Aún así es una propuesta fresca, distinta…

Es que no tenemos espacios políticos, informativos o de análisis. Hay programas de ‘variedades‘: En una hora mezclan desde tragedias hasta famosos que aparecen al mismo tiempo en todos lados. Me parece aburridísimo.

Otra cosa que llama la atención es que los presentadores no se preparan. Me parece impresionante cómo sale Jaime de Althaus casi sin preparación. A veces le pregunta a la gente por qué está ahí o contesta el celular. Ese tipo de cosas que en otro formato ya le hubieran jalado la oreja. Eso es no tener consideración con el televidente.

¿También busca información en Internet?

Los bloggers son unos narcisistas pero son muy interesantes, buena parte de los destapes se han hecho por ahí. La herramienta del blog me parece fabulosa. Creo que por ahí va el futuro a la hora de ver información.

Lo que no hay en el Perú son portales multimedia donde recojas una gran cantidad de información. Pienso en Huffington [Post] de Estados Unidos, por ejemplo: entras y tienes columnistas, notas de televisión, links con la radio. Es como un periódico que se va renovando inmediatamente pero que a la vez integra los registros audiovisuales.

Los medios con versiones electrónicas –como RPP, El Comercio y La República- tienen casi el mismo formato y son completamente indiscriminados. La noticia de qué comió Magaly [Medina] junto a cómo va [Barack] Obama y a un terremoto en alguna parte del mundo terminan siendo una variedad no descrita y con muy poca vinculación entre sí.

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Uno de los más grandes periodistas del siglo pasado, Ryszard Kapuściński, era historiador de profesión y decía que un historiador tiene dos opciones: dedicarse a la enseñanza universitaria o al periodismo. Usted, al parecer, eligió ambas.

Creo que en otras partes no es tan raro que un historiador esté en periodismo de forma regular. Ahora es más difícil por cuestiones laborales, pero hay una tradición muy fuerte de historiadores trabajando en periodismo: Alberto Flores Galindo escribía regularmente, por ejemplo.

Uno puede dedicarse a la vida académica mientras realiza actividades en el periodismo. Hay personas que dicen ser periodistas porque escriben una columna, pero su trabajo principal es ser relacionista público o funcionario de un ministerio. Ahí está la diferencia: ¿A cuál te dedicas profesionalmente?

¿Cómo llega usted a Caretas?

He colaborado con Caretas desde hace algún tiempo y pienso hacerlo con mayor frecuencia. Tengo muy buenos amigos allí, empezando por Marco Zileri. Caretas es una de las mejores escuelas de periodismo del país y es un lujo haber trabajado con Enrique y Marco Zileri, Jaime Bedoya, César Lévano -quien pasó a dirigir otro medio-, por mencionar solamente unos nombres.

Mi participación como editor asociado ha sido muy corta como para ser significativa en una revista de casi sesenta años. Para mí, sin embargo, fue un postgrado en periodismo.

Allí conoce a Gustavo Gorriti, con quien trabajó el libro Sendero

Lo conocí antes, por trabajos comunes sobre Sendero [Luminoso]. No he participado en el libro, lo he leído y hemos conversado mucho antes y después de la publicación. Estuve en la presentación de la segunda edición, pero no he tenido nada que ver con la investigación.

¿Y en La cuarta espada de Santiago Roncagliolo?

Él me entrevistó varias veces porque yo había trabajado en la Comisión de la Verdad [y Reconciliación] y conocía un poco del tema. Era para un reportaje para El País que después se convirtió en el libro.

Lo acompañó a la exposición fotográfica Yuyanapaq

Estaba yendo a la exposición con unos alumnos de Estudios Generales Letras. Me pidieron que sea el guía porque había trabajado en la organización de la exposición. Le conté a Roncagliolo y vino con el grupo de estudiantes.

Algunos dicen que el periodismo es escribir la historia desde el presente. ¿Qué piensa sobre eso?

Antes se decía que el tiempo más inmediato es el tiempo del periodista. Eso ha ido cambiando, ahora se hace historia contemporánea y se puede trabajar la historia inmediata. La diferencia está en el producto. El producto en historia cuenta con una base académica, teórica, toma mucho más tiempo y el resultado puede ser expresado en congresos o libros.

En periodismo se tiene que producir muy rápidamente una crónica o un artículo de investigación. Cuando se trata de un libro de investigación periodística se tiene un acercamiento mayor a la historia, el método se parece mucho.

El periodismo se permite una carga de subjetividad al producir los textos.

No existe la objetividad exacta. En el trabajo de historia tienes tus creencias, fobias y filias, pero necesitas ser objetivo frente a tus fuentes. El periodismo en el Perú tiende a moralizar, todos editorializan.

El punto clave es que un historiador debe estar dispuesto a aceptar que sus conclusiones son contrarias a sus hipótesis. Puedes terminar descubriendo que la verdad no va por donde pensabas. Puede que no te guste la conclusión, pero tienes que aceptarla. Si estás dispuesto a aceptar eso, puedes hacer historia de manera profesional.

¿Qué tan importante es el papel de la prensa al momento de estudiar la historia del Perú?

Hay una frase famosa de [Jorge] Basadre: “Es muy difícil hacer historia a partir de periódicos, pero es imposible no utilizarlos”. Siempre debes recurrir a la prensa (incluyendo Internet, radio o televisión) ya que recoge lo cotidiano y forma un registro de lo sucedido.

Ahora, hay que saber trabajar con periódicos. Siempre te tienes que cuestionar, siempre hay que criticar esos materiales. Lo fundamental es entender el carácter inmediato de lo que está aconteciendo: si un historiador entra a trabajar un tema y se queda en ese día, probablemente se pierda todo el resto de la información que hay.