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El hospital El Carmen tiene más de ciento cincuenta años de funcionamiento y, aunque parezca inverosímil, el terreno en donde se encuentra ubicado no es de su propiedad. Esto se debe a la antigua ley que adjudicó el terreno a la Beneficencia Pública a pesar de que en ese lugar ya funcionaba El Carmen. Como lo explica el director adjunto Alfredo Vargas, esto impide la construcción de nueva infraestructura porque el edificar algo sobre terreno ajeno es considerado un delito.

El Carmen sale del coma (Parte II)

Texto y Fotos: Alonso Pahuacho

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TIERRA…¿DE NADIE?

El hospital El Carmen tiene más de ciento cincuenta años de funcionamiento y, aunque parezca inverosímil, el terreno en donde se encuentra ubicado no es de su propiedad. Esto se debe a la antigua ley que adjudicó el terreno a la Beneficencia Pública a pesar de que en ese lugar ya funcionaba El Carmen. Como lo explica el director adjunto Alfredo Vargas, esto impide la construcción de nueva infraestructura porque el edificar algo sobre terreno ajeno es considerado un delito.

“El problema es que la propiedad del terreno no es del hospital. Fue donado para (construir un) hospital pero, durante los gobiernos anteriores, todos los hospitales pasaron a poder de la Beneficencia. Después de esto los profesionales que laboraban en los hospitales pasaron a formar parte de la planilla del Estado ya no de la Beneficencia porque ésta no podía pagar su sueldo. Pero la Beneficencia se quedó como dueña de la infraestructura. Para que hagas un proyecto, un perfil o puedas construir y equipar los hospitales necesitas tener el título de propiedad y como no existía en todos los hospitales, no se podían crear infraestructuras modernas”, explica Vargas.

No obstante, los médicos del hospital nunca se quedaron con los brazos cruzados. Aún arriesgándose y con el peligro de verse involucrados en asuntos ilegales, varios directores anteriores han ido construyendo de a pocos algunos espacios nuevos y acondicionando otros para que tengan los requerimientos mínimos de un hospital. Así, se ha ido parchando las zonas más afectadas como los techos, vigas, puertas, etc.; también se ha llegado a acondicionar salas de operaciones en desmedro de consultorios ambulatorios y muchas otras cosas más.

LAS AMENAZAS DE HUAROC

Como era de suponerse, luego del escándalo, los organismos estatales involucrados directamente con el problema de El Carmen comenzaron a ‘blindarse’ inmediatamente. Desde el MINSA se responsabilizaba al Gobierno Regional de Junín y viceversa. Sin embargo, el asunto llegó a mayores cuando en el diario Correo, edición de Huancayo, aparecieron titulares como “Sancionan a los médicos quejosos” en referencia a las declaraciones del presidente regional Vladimiro Huaroc en las que había afirmado que caería una fuerte sanción para los médicos que habían denunciado ante la prensa el problema.

“La primera reacción del Gobierno Regional y del ministro fue la de sancionarnos, no reaccionaron frente a una realidad que desconocían. Su primera reacción fue de catalogarnos como ‘quejosos’. Lo declararon en las radios, en IDL (radio en Huancayo) si no me equivoco Huaroc y el ministro declararon (por ese medio). Pero después tuvieron que dar un paso atrás porque se dieron cuenta de que si no lo hacían iban a cometer un gran error”, se defiende el doctor Ramiro Coasaca en quien recayeron las principales críticas.

Se iba a cometer un grave error en la medida de que no se podía sancionar a alguien únicamente por mostrar las condiciones en las que trabaja, exponer sus dificultades y pedir apoyo en pos de una mejora de su centro laboral, que es responsabilidad directa del Estado al tratarse de un hospital. Así también lo sostiene el doctor Luis Porras, director de El Carmen.

“Los médicos que denunciaron esto recibieron el apoyo unánime del Cuerpo Médico y de los trabajadores en general porque despertaron la conciencia del Gobierno, hicieron que se dieran cuenta del real estado de la salud en el país pero, evidentemente, existen algunos reglamentos que indican que los voceros autorizados por el Estado para brindar información sobre una institución únicamente son los directores y los jefes de pliego. Eso está normado, en realidad ellos (los doctores) salieron a la prensa y llamaron la atención pero era una reacción lógica porque nadie se preocupaba del problema. Todos decíamos ‘existe el problema’ pero nadie llamaba la atención para que se haga algo. Al menos mientras esté yo a cargo no pienso abrir ningún proceso contra ellos”, confiesa Porras.

CONCIENCIA ÉTICA

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Muchos alzaron su voz de protesta ante el problema que había en El Carmen. Decían que cómo era posible que se operara a los pacientes en tales condiciones, que los médicos estaban jugando con la vida de la gente, que eran unos asesinos, etc. Lo cierto es que nunca se llegó a una reflexión clara acerca de si estaba bien el haber operado con el instrumental no quirúrgico o no operar: si no se operaba, la gente se moría. Contrariamente a lo que se pudiera pensar, los médicos de El Carmen se defienden y afirman que han obrado bien, de acuerdo a sus principios y a la ética profesional. El doctor Germán Ochoa del área de traumatología fue uno de los que apareció citado en decenas de medios de prensa y no se arrepiente de haber usado taladros y cizallas.

“En principio, al haber usado esos instrumentos ninguno de nuestros pacientes ha sufrido daños. Segundo, al usar esos instrumentos el paciente ha salido recuperado. Tercero, en su evolución posterior no ha mostrado ninguna consecuencia que le haya dañado su salud por haber usado esos instrumentos. ¿Fue positivo o fue negativo? Fue positivo. ¿Que no hubiera sido ético? En las siguientes condiciones: si previamente no se ha ‘preparado’ (esterilizado) al instrumento, eso si no es ético. Y eso hasta está penado por la ley. No hemos faltado a la ética”, afirma Ochoa.

Según la señora Francisca Tito, cuyo marido fue operado con algunas tenazas y cizallas de ferretería, se trataba de una emergencia y si no se atendía, se podía morir. “No sabía que no tenían sus equipos, pero mi esposo estaba mal y lo habían atropellado. Me dijeron para trasladarlo al Carrión (otro hospital) pero podía demorarse mucho. Al final le arreglaron el hueso de su pierna que lo tenía roto y quedó bien. Además, nosotros no tenemos plata para estar yendo a una clínica. Acá a El Carmen nomás podemos venir”, cuenta la mujer.

PLANES A FUTURO

Gracias a la ayuda directa del gobierno y la entrega de S/.1 750 200, se ha empezado a equipar el hospital con el instrumental quirúrgico adecuado, pero este es un proceso de largo plazo que requiere muchas etapas para su conclusión definitiva. Asimismo, está en agenda el tema de la construcción de una nueva infraestructura para El Carmen sobre la base de la antigua, pero a raíz del cambio de gabinete y los escándalos de los ‘petroaudios’, el nuevo ministro, Óscar Ugarte, aún no se ha pronunciado sobre El Carmen.

“Nosotros estamos complacidos que se trate de un médico (por Ugarte) porque conoce la realidad del Estado y de la salud nacional, y estamos a la espera de ver qué hace. Básicamente el Perú necesita, en primer lugar, hospitales y equipamientos nuevos, y mejores condiciones para que los especialistas puedan ir a menores zonas de desarrollo como ésta (Huancayo) y puedan brindar los servicios que no tenemos. Así yo construya una belleza de hospital acá, si le voy a pagar menos que en Lima, nadie va a venir a trabajar. Me parece que están viendo mucho el bosque pero todavía no han visto este arbolito”, apunta el director Porras.

La gestión del problema de El Carmen se articula en torno a un solo factor determinante: el dinero. A pesar de lo que se pueda decir, lo económico es muy importante para contar con hospitales de calidad y que brinden, al menos, los servicios básicos de salud. Los equipos son costosos, su mantenimiento mucho más y el crecimiento de las ciudades demandan la presencia de hospitales que puedan cumplir con los requerimientos mínimos. Si el problema es el presupuesto, se debe buscar la forma de financiación aunque creo que, por caricaturesco que parezca, más tienen que ver los líos políticos y trabas burocrática porque hay servicios que el Estado no les puede negar a sus ciudadanos y uno de ellos es la salud.

Texto y Fotos: Alonso Pahuacho
En julio del 2008, …

El Carmen sale del coma (Parte I)

Texto y Fotos: Alonso Pahuacho

4En julio del 2008, médicos del hospital El Carmen denunciaron ante la prensa las deplorables condiciones en las que tenían que trabajar: a falta de instrumental quirúrgico moderno, operaban con herramientas de ferretería. Mientras que el Ministerio de Salud y el Gobierno Regional de Junín se acusaban mutuamente de los hechos, el presupuesto no llegaba y las operaciones eran requeridas con urgencia. Hoy ya hay dinero y el hospital se encuentra en un proceso de reabastecimiento y modernización de su infraestructura pero, ¿es este el fin de los problemas? La falta de organización, las trabas burocráticas en el desembolso del dinero y los problemas en torno al título de propiedad del terreno son temas que aún no han sido resueltos.

Ramiro Coasaca, neurocirujano de El Carmen, conversa animadamente con un interno de medicina de último año en la sala de post operaciones. Acaban de terminar la acostumbrada visita médica y el doctor le indica al muchacho los últimos detalles antes de irse. El 16 de julio del 2008, Coasaca apareció en la primera plana del diario El Comercio haciendo una denuncia pública que conmocionó a todos los peruanos: en un hospital de Huancayo, los médicos operaban con herramientas de ferretería y exigían presupuesto para la compra de nuevos equipos y la reparación de otros. En la fotografía aparecía en plena faena, al lado de pinzas metálicas, taladros de ferretería y enormes tenazas. La grave acusación causó eco y no pasó mucho tiempo para que las autoridades salieran a tratar de ocultar lo inocultable.

“La verdad es que sí me hice famoso, especialmente aquí en El Carmen. La gente me daba todo su apoyo y sentía que había hecho lo correcto”, señala Coasaca al tiempo que se sienta en un escritorio para responder las preguntas. Algunos pacientes se asoman para escuchar de qué se está hablando y los jóvenes internos tampoco ocultan su curiosidad. El doctor apunta que el problema no es de ahora y que ya antes se había denunciado el hecho pero “no se le dio mucha importancia y esta vez, felizmente, la prensa le dio mucha relevancia a la denuncia que hice y sí fuimos escuchados”.

Según la información de entonces, pública a través no solo de El Comercio sino de otros medios de prensa como Perú.21 y Correo (ediciones de Lima y Huancayo), la falta de equipos nuevos de cirugía había puesto contra la pared a los médicos de El Carmen que, viéndose en la necesidad de realizar operaciones para salvar a sus pacientes, habían adecuado cierto instrumental no quirúrgico. Al respecto, Coasaca señala que muchos de los equipos de El Carmen datan de hace medio siglo. “Los instrumentos por lo menos tienen 50 años de antigüedad y no han sido renovados. Es por eso que, por ejemplo, muchas de las pinzas ya están gastadas, su cremallera ya no coge bien, no cierran bien, todos los instrumentos tienen un fin. Y cuando eso ocurre el Ministerio debe desecharlos”.

UN PRESUPUESTO QUE NO ALCANZA

Toda institución que depende del Estado recibe anualmente un presupuesto con el cual se mantiene. El hospital El Carmen de Huancayo también recibe un presupuesto anual que, a raíz de la creación de gobiernos regionales, se lo brinda el Gobierno Regional de Junín directamente. El doctor Alfredo Vargas, director adjunto del hospital, señala que El Carmen vive de tres rubros de ingreso de dinero: los Recursos Ordinarios, los Recursos Directamente Recaudados y los que le brinda el Sistema Integral de Salud.

“El RO (Recursos Ordinarios) es el dinero que viene directamente del Estado; el RDR (Recursos Directamente Recaudados) es lo que vende el hospital como consultas médicas, radiografías, ecografías, hospitalizaciones, venta de medicamentos, etc. y el SIS (Sistema Integral de Salud) brinda donaciones y transferencias. También se reembolsa las prestaciones que se dan en el hospital tanto en servicios como en medicamentos y forma parte de casi el 40% de los ingresos del hospital”, explica Vargas.

No obstante, existe una cantidad de dinero que llega para la implementación de equipos y/o reparaciones. El problema es que esta suma nunca es suficiente. “Una reparación de una maquina de anestesia costaba alrededor de S/.80 000 y además de eso necesitamos otros instrumentos como pinzas que se van rompiendo y hay que comprarlas. En esas reposiciones siempre se iban los S/.80 000 que venían y para reparar ya no quedaba nada”, añade el doctor.

A raíz del escándalo en julio, el Gobierno Regional de Junín entregó de manera excepcional casi dos millones de nuevos soles destinados a la compra de equipos médicos con carácter de urgencia. Carlos Ramos Flores, jefe de la Oficina de Planeamiento Estratégico de El Carmen resalta la acción, pero cree que fue sólo a consecuencia de la denuncia que se hizo y no motivada por iniciativa propia.

“A consecuencia de la denuncia, el Gobierno Regional ha reaccionado y respondido positivamente. En este momento tenemos destinado S/.1 750 200 para comprar maquinas e instrumentos para el hospital y en ese proceso estamos. Eso es lo más urgente, pero se necesita todavía más”.

MINSA vs. GOBIERNO REGIONAL

El entonces Ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, había visitado El Carmen antes de que se desatara el escándalo, en plena crisis del cuerpo médico que realizaba una huelga indefinida por ya varios meses. En aquella visita, Garrido Lecca irrumpió de madrugada en dos de los hospitales más importantes de la ciudad: el Daniel Alcides Carrión y El Carmen. A raíz de este incidente fue bautizado como el ‘guachimán de la salud’.

“Llegó a criticar. Vino de noche una madrugada y se fijó en las suciedades, la falta de higiene de algunas camillas, el polvo, las paredes, pero él solo hacía escarnio de la situación. Buscaba dónde estaban los médicos de turno porque en el hospital Carrión encontró a un médico durmiendo. En esos meses, su táctica era desprestigiar a los médicos ante la opinión pública y ante los pacientes. Decir que los médicos eran lo peor, que la culpa de la crisis de los hospitales era de los médicos y no del Estado ni del MINSA”.

Sin embargo, luego de que se hiciera pública la lamentable situación por la que atravesaba El Carmen, Garrido Lecca viajó por segunda vez e intentó dialogar. “Llamó la atención de cómo era posible que no hubiera habido equipos médicos, pero yo no entiendo cómo un ministro de salud vaya a decir eso porque la responsabilidad es del Gobierno y este no es solo un problema de Huancayo, lo que pasa es que El Carmen fue quien se atrevió a denunciar el problema y por esta denuncia se comenzó a conocer la verdadera situación de la salud en el Perú”, añade Alfredo Vargas.

En ese momento Garrido Lecca culpó de la falta de equipamientos en El Carmen al Gobierno Regional que, según él, tenía la obligación de desembolsar el presupuesto destinado al hospital. Del otro lado, el presidente regional Vladimiro Huaroc arremetió con fuerza declarando a diversos medios huancaínos que debido a las trabas burocráticas, no se había podido hacer efectiva la entrega del dinero pactado. Para que se ejecute un presupuesto, el Estado debe haber brindado la autorización respectiva y eso se hace a través de la aprobación de proyectos del SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública). Como lo explica el doctor Vargas: “El gobierno regional no produce dinero, recibe dinero del Estado. Si el Estado no le transfiere al gobierno regional, ¿qué dinero nos va a entregar? Para que el Estado te transfiera dinero tienen que tener proyectos aprobados pero estos, a través del SNIP tienen una cantidad de trabas burocráticas con lo cual es prácticamente imposible invertir. Esto pasa por la modernización del Estado, éste necesita herramientas para que los funcionarios, la población, autoridades locales y regionales puedan acceder a presupuestos mayores y los puedan invertir. ¿Qué hace el gobierno regional recibiendo 100 millones de soles y no puede invertirlos porque sus proyectos no están aprobados por las trabas que tiene el SNIP, eso es algo que debemos entender”.

1Para el neurocirujano Ramiro Coasaca, quien se atrevió a denunciar las condiciones en las que operaban en El Carmen, se trata de una responsabilidad compartida. “Es que se han echado la pelota entre los dos. El gobierno regional dice ‘El gobierno central dice que yo soy el responsable pero no hay plata’ y el central (contesta) ‘sí te hemos dado plata pero no la has utilizado y estás devolviéndolo al Tesoro Público’. En realidad, esto demuestra que los dos son incompetentes: uno por no tener la capacidad de decisión política ya que los hospitales tienen que tener más apoyo económico por parte del Estado y el otro porque, efectivamente, tiene dinero y no lo utiliza. Es el colmo estar devolviendo el dinero habiendo regiones que tanto necesitan el apoyo”.

Mientras el MINSA aseguraba que había dado el presupuesto en enero, éste recién se ‘convirtió’ en papel en julio y ahora en noviembre recién se ha hecho efectivo. Con este ingreso se está tratando de solucionar en parte la situación que existía en todo el hospital.

*La segunda parte de este reportaje dentro de dos semanas.