El fútbol es un deporte de masas, que atrapa a multitudes de cualquier creencia política o religiosa. Todos pueden jugar y saber algo de fútbol: casi todos los países independientes y soberanos están asociados al máximo ente rector del deporte rey: la FIFA. Solo algunos equipos que representan selecciones nacionales (Guadalupe, Martinica, Zanzíbar) o territorios soberanos (Palau, Tuvalu) juegan al balón sin requerir la fiscalización de Joseph Blatter.
No es de extrañarse que el fútbol sea practicado y compartido de distintos modos en cada país, en cada continente. Sin embargo, el denominador común en todos es siempre el mismo: hacer goles para ganar y tocar la gloria. África es un ejemplo de ello. El continente negro ha tenido un importante auge futbolístico en las últimas décadas, primero con Camerún, luego Nigeria y más tarde Senegal y Ghana, quienes cumplieron destacadas participaciones en los campeonatos mundiales más recientes.
Ahora, en este año 2010, las miradas recaen en el continente negro a causa de un acontecimiento sin precedentes: la realización del mundial por primera vez en África. Esto, evidentemente, atrae la atención de propios y extraños, de gente que seguramente ni ubicaba a Sudáfrica –el país organizador- en un mapa. No obstante, esto también conlleva otro tipo de “atenciones”.
El último ataque a la selección de fútbol de Togo perpetrado por miembros del Frente de Liberación de Enclave de Cabinda (FLEC), que dejó como saldo 4 muertos, ha hecho replantearse la idea a los togoleses de abandonar la Copa Africana de Naciones 2010, torneo que se viene desarrollando en Angola (país donde ocurrió el atentado). Por otro lado, también hace salir a flote nuevamente las agudas crisis por las que atraviesan los países africanos, no solo económicas, sino políticas y civiles.
Pero, ¿Quiénes son la FLEC? Cabinda es una región separatista dentro del territorio angoleño, el cual viene luchando por su separación desde 1963, cuando se funda la FLEC. Este grupo está dividido en varias facciones, unas más radicales que las otras, que buscan mediante las armas y la presión política, ser consideradas como un territorio soberano distinto al de Angola, la cual considera a Cabinda como una de sus provincias.
Este ataque sienta un precedente importante de cara a lo que podría suceder en el mundial de Sudáfrica, a iniciarse el 11 de junio próximo. Habrá que tener en cuenta qué medidas de seguridad se llevarán a cabo para garantizar la tranquilidad no solo de los equipos, sino de todas las personas que se darán cita en allí.
Algo que debe comprenderse es que en un continente como el africano, no solo la presencia del fundamentalismo islámico ha crecido de manera alarmante en los últimos años, sino que en la mayoría de estos países se vienen librando cruentas guerras civiles, que pasan desapercibidas para la mayoría de la gente.
Prácticamente cada país cuenta con milicias armadas, guerrillas que controlan los territorios allí donde los gobiernos no pueden llegar. Esperemos que para junio, cuando arranque la copa, el espiral de violencia empiece a amainar un poco y podamos disfrutar de lo que realmente nos gusta: el fútbol.
Opina: Alonso Pahuacho P.
Fotografía: laultimaguerra.files.wordpress


















