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Historiador de profesión, profesor universitario y periodista. Ha sido editor asociado de Caretas, colaboró con La cuarta espada de Santiago Roncagliolo y hace poco presentó la segunda edición de Sendero de Gustavo Gorriti. Iván Hinojosa nos recibe en su oficina para mantener una amena charla sobre periodismo, historia y medios de comunicación.

Iván Hinojosa: ” Mi participación en Caretas fue mi post-grado en periodismo”

Entrevista por: Gerardo Cárdenas
Foto: Carlos García
ivanhinojosa
Historiador de profesión, profesor universitario y periodista. Ha sido editor asociado de Caretas, colaboró con La cuarta espada de Santiago Roncagliolo y hace poco presentó la segunda edición de Sendero de Gustavo Gorriti. Iván Hinojosa nos recibe en su oficina para mantener una amena charla sobre periodismo, historia y medios de comunicación.

¿Qué periodistas peruanos son los que más sigue?

No soy muy amigo de los rankings, pero creo que si vas a leer algo, tiene que estar bien escrito. También me interesa que haya alguna opinión además de información. Me gustan los trabajos de investigación de La República: Ángel Páez y Edmundo Cruz. Siempre leo a [Gustavo] Gorriti, me parece que ahí hay una línea de investigación más o menos continua.

¿Y en columnas de opinión?

Mirko Lauer hace cosas interesantes. Desde la otra orilla, hasta hace un tiempo era Manuel d’Ornellas. Hay una sobreabundancia de columnas de opinión pero muchas se parecen, comentan lo mismo. También hay gente que tiene alguna idea diferente, otros que se dedican a repetir sentidos comunes o que dicen lo que se espera que diga.

Algunos ni siquiera son columnistas, son ‘parrafistas’: Escriben párrafos que no tienen nada que ver entre sí en una sola columna. Eso me parece una cosa espantosa. Si no eres capaz de sintetizar un argumento que se desarrolle en una página y tienes que ir rompiendo la columna, no eres columnista.

Correo…

Hay varios por ahí, Correo es el caso más grave. Me gusta leer una columna –esté de acuerdo o no- que tenga una opinión de largo sobre un tema.

¿Y en radio o televisión?

No soy buen televidente, me aburre soberanamente. He visto el programa de [César] Hildebrandt, pero me parece que necesita más producción, tiene pocos recursos para poder montar varias investigaciones que serían más fuertes si tuvieran detrás un respaldo más grande.

Aún así es una propuesta fresca, distinta…

Es que no tenemos espacios políticos, informativos o de análisis. Hay programas de ‘variedades‘: En una hora mezclan desde tragedias hasta famosos que aparecen al mismo tiempo en todos lados. Me parece aburridísimo.

Otra cosa que llama la atención es que los presentadores no se preparan. Me parece impresionante cómo sale Jaime de Althaus casi sin preparación. A veces le pregunta a la gente por qué está ahí o contesta el celular. Ese tipo de cosas que en otro formato ya le hubieran jalado la oreja. Eso es no tener consideración con el televidente.

¿También busca información en Internet?

Los bloggers son unos narcisistas pero son muy interesantes, buena parte de los destapes se han hecho por ahí. La herramienta del blog me parece fabulosa. Creo que por ahí va el futuro a la hora de ver información.

Lo que no hay en el Perú son portales multimedia donde recojas una gran cantidad de información. Pienso en Huffington [Post] de Estados Unidos, por ejemplo: entras y tienes columnistas, notas de televisión, links con la radio. Es como un periódico que se va renovando inmediatamente pero que a la vez integra los registros audiovisuales.

Los medios con versiones electrónicas –como RPP, El Comercio y La República- tienen casi el mismo formato y son completamente indiscriminados. La noticia de qué comió Magaly [Medina] junto a cómo va [Barack] Obama y a un terremoto en alguna parte del mundo terminan siendo una variedad no descrita y con muy poca vinculación entre sí.

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Uno de los más grandes periodistas del siglo pasado, Ryszard Kapuściński, era historiador de profesión y decía que un historiador tiene dos opciones: dedicarse a la enseñanza universitaria o al periodismo. Usted, al parecer, eligió ambas.

Creo que en otras partes no es tan raro que un historiador esté en periodismo de forma regular. Ahora es más difícil por cuestiones laborales, pero hay una tradición muy fuerte de historiadores trabajando en periodismo: Alberto Flores Galindo escribía regularmente, por ejemplo.

Uno puede dedicarse a la vida académica mientras realiza actividades en el periodismo. Hay personas que dicen ser periodistas porque escriben una columna, pero su trabajo principal es ser relacionista público o funcionario de un ministerio. Ahí está la diferencia: ¿A cuál te dedicas profesionalmente?

¿Cómo llega usted a Caretas?

He colaborado con Caretas desde hace algún tiempo y pienso hacerlo con mayor frecuencia. Tengo muy buenos amigos allí, empezando por Marco Zileri. Caretas es una de las mejores escuelas de periodismo del país y es un lujo haber trabajado con Enrique y Marco Zileri, Jaime Bedoya, César Lévano -quien pasó a dirigir otro medio-, por mencionar solamente unos nombres.

Mi participación como editor asociado ha sido muy corta como para ser significativa en una revista de casi sesenta años. Para mí, sin embargo, fue un postgrado en periodismo.

Allí conoce a Gustavo Gorriti, con quien trabajó el libro Sendero

Lo conocí antes, por trabajos comunes sobre Sendero [Luminoso]. No he participado en el libro, lo he leído y hemos conversado mucho antes y después de la publicación. Estuve en la presentación de la segunda edición, pero no he tenido nada que ver con la investigación.

¿Y en La cuarta espada de Santiago Roncagliolo?

Él me entrevistó varias veces porque yo había trabajado en la Comisión de la Verdad [y Reconciliación] y conocía un poco del tema. Era para un reportaje para El País que después se convirtió en el libro.

Lo acompañó a la exposición fotográfica Yuyanapaq

Estaba yendo a la exposición con unos alumnos de Estudios Generales Letras. Me pidieron que sea el guía porque había trabajado en la organización de la exposición. Le conté a Roncagliolo y vino con el grupo de estudiantes.

Algunos dicen que el periodismo es escribir la historia desde el presente. ¿Qué piensa sobre eso?

Antes se decía que el tiempo más inmediato es el tiempo del periodista. Eso ha ido cambiando, ahora se hace historia contemporánea y se puede trabajar la historia inmediata. La diferencia está en el producto. El producto en historia cuenta con una base académica, teórica, toma mucho más tiempo y el resultado puede ser expresado en congresos o libros.

En periodismo se tiene que producir muy rápidamente una crónica o un artículo de investigación. Cuando se trata de un libro de investigación periodística se tiene un acercamiento mayor a la historia, el método se parece mucho.

El periodismo se permite una carga de subjetividad al producir los textos.

No existe la objetividad exacta. En el trabajo de historia tienes tus creencias, fobias y filias, pero necesitas ser objetivo frente a tus fuentes. El periodismo en el Perú tiende a moralizar, todos editorializan.

El punto clave es que un historiador debe estar dispuesto a aceptar que sus conclusiones son contrarias a sus hipótesis. Puedes terminar descubriendo que la verdad no va por donde pensabas. Puede que no te guste la conclusión, pero tienes que aceptarla. Si estás dispuesto a aceptar eso, puedes hacer historia de manera profesional.

¿Qué tan importante es el papel de la prensa al momento de estudiar la historia del Perú?

Hay una frase famosa de [Jorge] Basadre: “Es muy difícil hacer historia a partir de periódicos, pero es imposible no utilizarlos”. Siempre debes recurrir a la prensa (incluyendo Internet, radio o televisión) ya que recoge lo cotidiano y forma un registro de lo sucedido.

Ahora, hay que saber trabajar con periódicos. Siempre te tienes que cuestionar, siempre hay que criticar esos materiales. Lo fundamental es entender el carácter inmediato de lo que está aconteciendo: si un historiador entra a trabajar un tema y se queda en ese día, probablemente se pierda todo el resto de la información que hay.

Texto: Fiorella Pérez

Mi deseo de conocer a Gustavo Gorriti, uno …

Halagos para Sendero

Texto: Fiorella Pérez

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Mi deseo de conocer a Gustavo Gorriti, uno de los periodistas más reconocidos en Latinoamérica, especialista en periodismo de investigación, con una trayectoria y un reconocimiento en medios envidiable me llevó a asistir a la publicación de la segunda edición de su libro Sendero . Eran las doce y cinco cuando llegué a la librería de la universidad Católica, lugar en el que el libro sería presentado y comentado por Edmundo Cruz, periodista de investigación que ejerce actualmente en el diario La República y el historiador y docente de la universidad Católica: Iván Hinojosa.

Mientras cruzaba la puerta de la congestionada librería, estado poco común para este lugar que no alberga más de diez personas diariamente, pude observar a Gorriti y a Cruz charlar amenamente esperando que la pequeña sala acondicionada al fondo de la habitación con sillas blancas y una mesa larga al frente terminara de llenarse. Curiosamente, en las primeras filas se encontraba gente de edades mayores, podría hablarse de unos cincuenta y tantos mientras que en las filas posteriores eran jóvenes los que tímidamente llenaban los asientos.

Una breve reseña biográfica del ex reportero de Caretas y su trayectoria periodística marcó el inicio de la tan esperada presentación. Edmundo Cruz, suéter azul, camisa blanca y corbata guinda, empezó con sus comentarios, con un timbre de voz bastante bajo comenzó halagando el texto, refiriéndose a él como la investigación más seria, más valiente y con alto grado de rigurosidad sobre Sendero Luminoso. Haciendo gran esfuerzo por escucharlo y gracias al silencio casi sepulcral al que todos los asistentes contribuían se pudo escuchar el siguiente testimonio: “Este libro ayuda a tener una percepción más real de lo que era Sendero, los medios miraban con una perspectiva a corto plazo”. Todos escuchábamos atentos mientras más personas seguían llegando. Volteé y me di con la sorpresa que el blanco color de las sillas era imperceptible pues se perdía entre todas las personas que se encontraban de pie.

El investigador del caso La Cantuta continúa con sus comentarios y aportes. Comenta sobre periodismo y eso me gusta: “A fines de los 80 se empieza a desatar un periodismo más profesional y riguroso que tiene producto en el 90”, menciona “Existe un tratamiento libre, transparente sobre los actos, no hay tratamientos prejuiciosos”, enfatiza. Gorriti escucha atento, toma apuntes pero hasta ahora no veo una sonrisa en su rostro, digamos que el estilo de Cruz no es precisamente humorístico; sin embargo, el movimiento de su cabeza, de arriba hacia abajo evidencia los aciertos de los comentarios del veterano periodista.

Mientras el periodista de la República concluye su testimonio se empieza a sentir cierto movimiento en la sala, son fotógrafos y conocidos profesores de la universidad Católica que van llegando, entre ellos Abelardo Sánchez León. Parece que no hay sillas, ¿ellos de pie? ¡Nunca! Había asientos en la primera fila reservados para aquellas personalidades, amistades del autor de Sendero .

Se aproxima el final de la participación de Cruz, lo presiento y así es, se despide con una frase muy personal y directa al ex director de La Prensa: “Te felicito porque tu trabajo es pragmático y útil para la sociedad” le dice. Los aplausos se oyen, son efusivos, emocionan.

Es el turno de Iván Hinojosa, con un toque más sistematizado y puntual desarrolla sus ideas y comentarios principales, tiene muy bien planteados sus puntos. Su forma de vestir no nos insinuaría tal orden, no porque luzca desaliñado ni mucho menos pero tiene un look más bien casual, saco, camisa sin corbata y camiseta color marrón dentro. Hinojosa explica con una fluidez y elocuencia magníficas los aciertos que a su parecer tiene el libro Sendero y por ende su autor. Lo admirable del libro, explica, es que se haya escrito durante la guerra interna y que a pesar de eso haya conseguido “uno de los trabajos más importantes que se han hecho en el Perú en periodismo de investigación”.

Los logros son puntuales y el historiador los señala claramente, uno de ellos: “estudiar a Sendero como un fenómeno endógeno”, afirma, además de reconocerlo como una organización política que tenía un comité central. Entre tanto, Gorriti continúa tomando apuntes y de rato en rato sonríe tímidamente ante el sarcasmo particular de Hinojosa, cosa que a muchos nos cautivó y nos enganchó al escuchar sus aportes.

Continúan los halagos para el libro, pero todos ya estamos ansiosos por escuchar al reconocido periodista y protagonista de la presentación. Al fin llega su turno, con la sala llena, entre jóvenes, adultos y adultos mayores Gustavo Gorriti se pone de pie y con el tono de voz grave, característico de él nos dice: “Ya no tengo nada que decir, todo lo han dicho”, se escuchan las risas sueltas del público al ver al autor de Sendero también reír. Éste nos narra cuál fue la odisea, las mil y un peripecias por las que tuvo que pasar para conseguir la información que lo llevaría a producir aquel texto que la gran mayoría de los invitados tenia entre sus manos, un libro que combina el periodismo de investigación y la historia para narrar los momentos de guerra por los que atravesaba el Perú en la década del 80 de la manera más imparcial y objetiva.

El ex reportero de Caretas es muy persuasivo y efusivo en cada una de sus palabras sobre todo al explicarnos los errores que se cometieron en la época del terrorismo, sentía que trataba de abrirnos los ojos para comprender por qué hubo tantas muertes, por qué se cometieron tantos errores y cómo se fueron creando ideologías falsas. Me quedo con esta frase: “Las acciones no se dictaban por un entendimiento de los hechos sino por ideas ya concebidas de esta población ( Sendero )”.

Para poder comprender la ideología, la lógica de Sendero, Gorriti explica que tuvo que investigar hondamente, tanto así que su búsqueda lo dejó exhausto, terminó “como un boxeador después de doce rounds de pelea contra otro boxeador que lo había golpeado más”. Ese es el motivo por el que tarda unos años en publicar su libro, la primera publicación fue en 1990.

La presentación llega a su fin y los aplausos se hacen escuchar, estos van directamente al autor de Sendero y por ello son duraderos y enérgicos. Nos ponemos de pie y aquellos que tienen su libro a la mano, no por casualidad por supuesto, aprovechan y se acercan a la mesa con la intención de conseguir su preciada firma. No son muchos los que llegan a la mesa pero a medida que transcurren los minutos la fila se va haciendo visible. Nadie quiere desaprovechar la oportunidad, los que no tienen el libro acuden inmediatamente a la caja de la librería PUCP a comprarlo. Yo también me acerco a Gorriti, cómo dejar de hacerlo, digo mi nombre y él escribe: Para Fiorella, muy cordialmente G. A. Gorriti. 4-9-08