Escrito: Jul - 16 - 2009 @ : 7:36 pm | Sección:
Las hard,
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Colabora: Karina Montoya
Foto: Sobre Perú.com

Día treinta de junio de 2009. El paro de propietarios, choferes y cobradores sindicalizados dejó abierto un debate que ya no es cubierto en las primeras planas de los periódicos de la capital. Diversos gremios, cuyas contradicciones son tan caóticas como buses hay en circulación, reclamaban –entre pedidos de modificaciones o derogatorias– que se estableciera una mesa de diálogo que debata los decretos supremos 017-2009-MTC (Reglamento Nacional de Administración de Transporte) y 016-2009-MTC (Reglamento Nacional de Tránsito-RNT), así como la Ley 29365 que establece el sistema de control de licencias de conducir por puntos.
Hubo muchos puntos oscuros acerca de la explicación de las demandas de los gremios y desinformación sobre la naturaleza y especificaciones (o falta de éstas) en las legislaciones. Algunos gremios no fueron incluidos en la mesa de diálogo del 1 de julio, razón por la cual se convocó a un segundo paro el 8 y 9 de julio. Ahora que la muerte de diversas celebridades mantiene ocupada a la prensa, surgen dos preguntas importantes sobre esta penosa realidad: ¿hasta cuándo seguiremos sin resolver el problema del transporte? ¿es, acaso, incompatible la lógica de las legislaciones y la de los transportistas?
Lo malo y lo feo
El problema del transporte es nuestra realidad de cada día: unidades destartaladas, cinturones de seguridad falsos, acumulamiento de combis en cada esquina y cobradores que hacen caso omiso al artículo 44 de la Ordenanza 104 de la Municipalidad de Lima. Aparte, el ya conocido correteo y la tensión de adelantar a otro vehículo por la izquierda imprudentemente son cosas tan cotidianas que ya ni nos da gana de decir nada.
Según la Gerencia de Transporte Urbano de Lima (GTU), hay en la capital unos 42 000 vehículos de transporte público, los cuales nos hacen perder entre tres y cuatro horas de nuestras vidas (diariamente) por el intenso tráfico. Los policías, que han pasado a representar la viveza en carne propia más que la autoridad, son como una amenaza de constante de la coima, la que imposibilita que cualquier ley en el Perú sea viable. Por otro lado, las empresas y los concesionarios no tienen un concepto de ‘servicio al cliente’, sino se enfocan en tener ganancias. Es por eso que no hay un acuerdo en la escala de precios. Cada empresa vela por su propio interés. David Quintana, dirigente de la FECHOP, dijo que por ocasión de la ampliación del carné universitario en septiembre del año pasado, “estamos en un libre mercado y el que desea cobra el medio pasaje y el que no desea, no lo hace”.
La falta de respeto de las normas de tránsito por parte de policías, choferes, propietarios (por los ciudadanos en general) nos da esa idea de que la falta de fiscalización es el mayor problema del transporte. El cobro de multas, en nuestro país, no simboliza aceptación de la infracción (en caso de que realmente se haya cometido), sino una ganancia más para los policías. Esta lógica de multa-ganancia se ha convertido en el miedo y odio de los choferes, quienes, a pesar de que muchos de ellos manejen mal, son también víctimas de abusos cuando siguen las reglas.
Los puntos de vista
Para el Sindicato Único de Choferes y Cobradores de la Perla (SUCHOCOP): “La Policía Nacional del Perú y los inspectores municipales, con su actuación cobarde y escudándose en su uniforme, nos imponen papeletas de tránsito y transporte, que son origen de la pérdida de nuestras licencias”. ¿Por qué? Un 26% de lo recaudado en las papeletas va a la policía para que se distribuya entre el “fondo de la policía” y “equipamiento del área de tránsito”, tal como señaló Javier Baráybar en Radio Programas del Perú. Esta situación extraña no solo sucede en Lima, también en otras provincias del país.
Por otro lado, la SUCHOCOP afirma que la ley del sistema de puntos “te dejará sin trabajo” por las tantas interpretaciones que se le puede dar a esa ley. En efecto, la Ley 29365, a pesar de ser una buena iniciativa que permitiría controlar quiénes deberían de circular o no en las calles, no establece de forma específica cuántos puntos valdrán cada una las 59 infracciones muy graves, 87 graves y 3 leves señaladas en el Anexo I del RNT. Sin irse a extremos, esta ley sí contiene un vacío muy grave que debe ser corregido.
Sin embargo, no todas sus demandas van en contra de estas nuevas leyes. Este sindicato viene reclamando, ya desde hace un buen tiempo, beneficios laborales, regulación del transporte público, revisiones técnicas, eliminación de los inspectores municipales del alcalde Luis Castañeda Lossio (es decir, si son de otro alcalde ¿entonces que no los eliminen?), escala de multas en función a la remuneración mínima vital (es decir, para que puedan pagarlas sin que les afecte el bolsillo, entonces, ¿para qué se llaman multas?), reducción del peaje en 50% a nivel nacional (eso sería un respiro para todos), entre otros.
Félix Gómez dirigente del Sindicato Unitario de Trabajadores del Transporte Terrestre del Perú (SUTTERP), participó en la poca efectiva paralización del 8 de julio por no haber sido incluido en la mesa de diálogo. Y terminó renunciando al paro el 9 de julio, diciendo que le daría una tregua al gobierno mientras evaluaba si la mesa de diálogo hacia algo “bueno por los trabajadores”. Este gremio, que agrupa a unos 150 mil trabajadores, pide la derogación de los dos decretos 016 y 017.
En declaraciones a RPP, su dirigente confirmó otra penosa realidad del transporte: el 80% de las empresas es informal. La GTU tiene los mecanismos para la regulación de esta informalidad. La inscripción de una empresa de transporte urbano en la municipalidad no pasa de los s/. 300, y las posteriores actualizaciones (directorio, choferes, cobradores, baja de oficio, baja de conductores y choferes, etc.) tienen un costo de trámite de s/. 2.30.
Además, la ordenanza municipal 1244 señala que los requisitos para ser un conductor de transporte público acreditado (Artículo sexto) incluirán no tener papeletas impagadas, ni antecedentes penales, y poseer autorización de los padres en caso de ser menor de edad, entre otros puntos básicos y esenciales. La SUCHOCOP, por alguna extraña razón, cree que estas regulaciones también los dejaran sin empleo. Piden regulación del sistema de transporte, pero también quieren que todos, sin importar antecedentes u otros aspectos, sean conductores al servicio del transporte público. Típicas, casi inevitables, contradicciones.
Ronald Cruz Saldarriaga, ingeniero de profesión y chofer de ómnibus con 30 años de experiencia, actualmente labora en la empresa ÍCAROS S.A. Para este chofer, no sindicalizado, quien también participó de la paralización del 30 de junio, otro de los grandes problemas del caos en el transporte urbano son los correteos: “Este problema se da en los [vehículos] tipos coastersy combi porque hay empresas que tienen 120 [unidades], para cubrir una ruta pequeña que es de 40 o 50 unidades. Entonces, el tiempo que fijó la municipalidad entre vehículo y vehículo para cumplir este recorrido -con la cantidad de vehículos que le habían dado permiso- se incrementó tanto que ahora, por ejemplo, si tenías que salir cada tres minutos, ahora tienes que salir cada minuto”.
Durante el gobierno de Fujimori, después de que muchas personas del sector fueron despedidas, tenían como única salida el ingreso al negocio del transporte público. Con el sistema de pagos por porcentajes que hacen algunos concesionarios con los choferes se trata de llenar el vacío de los derechos labores, lo cual agrava el problema a largo plazo a pesar de solucionarlo en el corto.
Por otro lado, el inconveniente de las “imposiciones” de papeletas es tan común que Ronald contó una modalidad de este tipo de imposiciones: “Por ejemplo, hay un guardia que está dirigiendo el tráfico, y hay otro que está más adelante, en el sentido que tú vas. El guardia te está dando pase, y cuando tú ya estás pisando la línea peatonal –que según la ley tienes que pasar– él se voltea, sin tocar pito, sin hacerte ninguna señal, se voltea. El otro guardia que te está esperando, te ve que estás pasando cuando el guardia está volteado, te interviene y te dice que no estás haciendo caso [a las normas]”.
Fiscalización… ¿misión imposible?
El 1 de julio, la Federación Nacional de Taxi y Colectivo (FENTAC), la Corporación Nacional de Empresas de Transporte del Perú (CONET-PERÚ), la Cámara Peruana de Transportes, la Asociación de Empresas del Sindicato y Transportistas del Callao (ASESTRACA), ANAPROVEP y la Asociación de Empresas de Transporte Urbano Masivo (ASETUM) se reunieron en una mesa de diálogo con el ministro de Transportes y Comunicaciones Enrique Cornejo. Entre las principales preocupaciones de estos gremios, se encuentra la sanción de 90 días de suspensión a los empresarios después de tres faltas de los conductores, la cancelación de la licencia de conducir y la acumulación de las multas en el sistema de puntos; asimismo, dejaron en claro que las multas y cancelaciones de licencias para conductores ebrios no serán tocadas.
El Metropolitano es la expectativa de todos como una alternativa a la incomodidad del actual sistema de transporte urbano. El diario Correo publicó que los choferes le ganan al MTC. Sin embargo, el diario Perú.21 tomó las declaraciones del dirigente de ASETUM, quien amenaza con otro paro para el 21 de julio si es que no se firma el acta de la mesa de diálogo. Hasta ahora, no hay nada concreto, pero estaremos al tanto.
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